MotoGP Japón 2023: Jorge Martín va como el fuego, incluso bajo la lluvia.
Ni siquiera las peligrosas condiciones de la pista en Motegi ha podido contener a Jorge Martín. El español ha logrado cinco victorias en sus últimas seis salidas y tiene en el punto de mira al campeón Pecco Bagnaia. El madrileño también ha sido el piloto con más suerte, sepamos por qué.
2 de octubre de 2023.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto / Fotos: Dorna Sports / Vídeo: DAZN España
La mayoría de los deportes profesionales están tan bien coreografiados que es raro ver momentos inesperados. Un piloto de MotoGP gana una carrera, alza su puño al aire, hace un par de caballitos y saluda al público en la vuelta de honor. Todo muy bonito, pero es algo que ya hemos visto antes, ¿verdad?
Sin embargo, la salvaje meteorología del domingo en Motegi nos regaló uno de esos momentos extraños y maravillosos.
Los pilotos rara vez tienen que enfrentarse a días tan estresantes como el pasado domingo. A la habitual alta tensión se sumó tener que tomar la salida con neumáticos lisos cuando ya estaba lloviendo, cambiar de moto; intentar ver a través de una oscura cortina de agua y volver al pitlane cuando apareció la bandera roja para darse cuenta de que todos los riesgos que habían tomado durante las 12 vueltas anteriores no habían servido para nada. Volvieron a pasar por la preparación de la reanudación de la carrera y llegaron a dar la vuelta de calentamiento en horribles condiciones para terminar volviendo después de la segunda bandera roja.
Si Martín puede mantener esta implacable eficacia, el título será suyo.
Por supuesto, la tensión fue mucho mayor para los aspirantes al título: Jorge Martín, Pecco Bagnaia y Marco Bezzecchi.
Martín volvía por el pitlane después de la segunda bandera roja señalando con gestos de urgencia a su equipo que tenía problemas de visión: el agua en dispersión seguía siendo peligrosa y era tan tarde que estaba oscureciendo. Sin embargo, su equipo ya sabía que se había declarado finalizada la carrera, así que ya sabían que su hombre había ganado.
Cuando Martin los vio celebrarlo, se dio cuenta de lo que pasaba y se le iluminó la cara. En una fracción de segundo el pernicioso estrés dio paso al mayor éxtasis. Fue un momento de alegría que se ve pocas veces.
Ese momento también resultó enormemente significativo en la batalla por el título mundial de 2023. Martín consiguió la pole, la victoria al sprint y la victoria del domingo en Motegi, reduciendo la ventaja de Bagnaia de 62 puntos a solo tres en apenas cuatro fines de semana.
En Barcelona, Misano, Buddh y Motegi, el piloto de Pramac ha sumado casi el doble de puntos que el campeón del mundo (127 frente a 68) y ha conseguido cinco victorias entre sprint y domingo en seis salidas, mientras que su rival no ha ganado desde la sprint de Barcelona.
Martin está en racha por tres razones. Ya no comete los errores en la clasificatoria que arruinaron sus carreras en Assen, Silverstone y Red Bull Ring, y ha dejado de jugar con diferentes paquetes de carga aerodinámica porque le confundían. Estas dos importantes mejoras le han dado velocidad, resultados y un enorme subidón de confianza en sí mismo.
Si el ex campeón del mundo de Moto3 puede mantener esta implacable eficacia en las seis últimas carreras, el título será suyo. Es indudable que Martín está en racha. Sólo tiene que mantenerse en ese estado de gracia, lo que, por otra parte, nunca es fácil.
Tampoco hay duda de que se está creando un ambiente de tensión entre Martín y Bagnaia. Al final de la carrera al sprint, Martín chocó puños con el segundo clasificado, Brad Binder, en la vuelta de honor, pero momentos después cuando pasó junto a Bagnaia y ni siquiera le miró. En el podio intercambiaron un frío apretón de manos y Martín apartó la mirada de Bagnaia. Nada de los besos y abrazos a los que nos tiene acostumbrados.
Martín tiene a Bagnaia en el punto de mira y no tendrá piedad.
Tras la carrera del domingo, Bagnaia sugirió en la rueda de prensa posterior que habría tenido opciones de ganar si no hubiera aparecido la bandera roja.
«Intentaba no degradar demasiado el neumático trasero», dijo, «pero fue inútil debido a la bandera roja. Ha sido acertada, pero nos ha hecho perder la oportunidad.
Si hay algo que no le gusta oír al ganador de una carrera es que alguien a quien acaba de derrotar sugiera que la historia podría haber sido diferente si…
Ambos han hecho carreras extraordinarias, casi perfectas y en condiciones muy traicioneras. Motegi es horrible en mojado: ofrece un precario agarre y el agua se dispersa, lo que dificulta a los pilotos ver por dónde van. Así que arriesgaron al máximo.
Martín utilizó algunas trazadas inusuales para ganar ventaja. Hizo algunas arriesgadas trazadas en V, frenando así en los ángulos para poder poner la moto vertical más rápidamente.
«Tenía muy buena tracción en la salida de las curvas y una buena electrónica», aseguraba más tarde.
Bagnaia nunca cedió en su persecución, vuelta tras vuelta y a escasos metros.
«Era difícil, yo apretaba en la entrada de las curvas, pero Jorge degradaba mucho más neumático», decía. «Yo controlaba el acelerador para no degradar el mío, acercándome vuelta a vuelta sin apretar en exceso».
Fuente vídeo: Twitter DAZN España
Al mismo tiempo, la carrera de ambos estuvo lejos de la perfección debido a un error cometido por cada uno.
Cuando Martín bloqueó su neumático delantero en la curva 3 por tercera vez, se salió de la pista y cayó de la primera a la octava posición. A muchos pilotos les habría entrado el pánico, se habrían esforzado en exceso por volver a la cabeza y habrían cometido nuevos errores. Sin embargo, Martín mantuvo la sangre fría.
El error de Bagnaia podría haber sido un fallo de la moto y se produjo inmediatamente después del cambio de máquinas, al final de la primera vuelta, cuando los pilotos aceleraban al salir del pitlane.
«Se me ha quedado atascado el limitador de velocidad», explicó después.
En un instante le pasaron Martín, Marc Márquez, Aleix Espargaró y Jack Miller. Pero Bagnaia tampoco se asustó. Después volvería a adelantar a todos, excepto a Martín.
Los tres hombres del podio tenían buenas razones para estar satisfechos con el trabajo realizado. En primer lugar, por sobrevivir a la carrera, que fue neutralizada por la bandera roja cuando las condiciones eran ya demasiado peligrosas. En segundo lugar, por haber acabado en el podio.
Sobre todo en el caso de Márquez, porque era su primer podio del año en domingo. De hecho, ¡era la primera vez en 2023 que terminaba la carrera principal entre los seis primeros!
Si Bagnaia tuvo mala suerte con su limitador de velocidad el domingo, Martín resultó muy afortunado antes del inicio de la carrera sprint del día anterior.
Un sensor falló en su moto mientras esperaba en la parrilla, lo que hizo que Dall’Igna y el responsable técnico de MotoGP, Danny Aldridge, acudieran a echar un vistazo.
«Marc ha decidido dejar Honda por una Ducati no oficial» - Gigi Dall'Igna
No sabemos qué sensor falló, pero Martín no habría podido salir en carrera sin él. Por suerte, el sensor volvió a la vida justo antes de la vuelta de calentamiento.
No cabe duda de que Bagnaia no estaba contento por haber perdido otros cinco puntos con Martín, pero en la rueda de prensa se mostró de buen humor y dejó caer una broma sobre la historia de Márquez y Ducati, que dio un giro importante durante el fin de semana.
El domingo, el director general de Ducati Corse, Gigi Dall’Igna, se convirtió en el primer directivo de la marca italiana en confirmar que Márquez dejará Honda para unirse a Gresini Ducati si consigue rescindir su contrato con Honda.
«Marc ha decidido dejar Honda por una Ducati no oficial», aseguraba Dall’Igna a Sky Italia TV. «Creo que hay muchas cosas que hacer porque es un contrato complicado de romper. En el caso de que quiera romperlo… Pero me parece que la declaración que se ha hecho es la que es. Desde nuestro punto de vista está muy bien».
Resulta bastante inusual que un jefe de fábrica en MotoGP haga este tipo de declaraciones antes de que un acuerdo se haya firmado, sellado y entregado, por lo que no hay duda de que había un motivo oculto en la declaración, seguramente agitar el ambiente entre bastidores.
¿Y cuál fue la ocurrencia de Bagnaia en la rueda de prensa? El periodista Simon Patterson preguntó a Márquez sobre su futuro, a lo que Márquez respondió con su habitual falta de concreción.
«Tengo una mentalidad inteligente», dijo. «Sé lo que tiene que pasar para ir en una dirección o en otra, pero podemos decir que el de hoy ha sido un podio muy romántico, ha sido muy bonito».
Unos segundos después, Bagnaia sonrió y dijo: «Adiós, Honda».
Bagnaia y Márquez se rieron, pero Martín solo sonrió. Probablemente, tenía ya la mente puesta en la próxima carrera en Mandalika, en menos de dos semanas.
La carrera de Márquez ha sido impresionante. Le costó en los primeros compases, cuando no había mucha agua en la pista, pero a medida que la lluvia arreciaba, más rápido se volvía, arrebatando el último escalón del podio al tercer aspirante al título, Marco Bezzecchi, momentos antes de que apareciera la bandera roja.
El seis veces campeón de MotoGP ha pasado la mayor parte de esta temporada compitiendo contra sí mismo, porque no tiene sentido arriesgar una lesión para acabar noveno en lugar de décimo. Sin embargo, cuando huele sangre (como ocurre en algunas carreras al sprint en las que puede abusar del neumático trasero para rodar cerca de la cabeza, y bajo lluvia torrencial, cuando puede hacer lo que la moto no quiere hacer), deja de ser el Márquez prudente para convertirse en el Márquez despiadado. Como Clark Kent en una cabina telefónica.
A la pregunta de si cree que puede ser competitivo sobre seco en las seis carreras que quedan, su respuesta no pudo ser más concisa.
«No», dijo. «En circuitos de “stop-and-go” [como Motegi] puedo arriesgar en los puntos de frenada, girar y levantar rápidamente la moto para tener una buena aceleración. En Mandalika hay algunas curvas en las que perdemos mucho. No puedes hacer nada, simplemente derrapas».
Y esa es, por supuesto, la mayor ventaja de Ducati: la capacidad de la Desmosedici para transferir par motor al asfalto de forma masiva, sobre seco o mojado, gracias a la suave entrega de potencia (lo contrario de lo que solía ser) y al dominio de Ducati de la electrónica Magneti Marelli.
El quinto puesto de Bezzecchi en la oscuridad de Motegi (por detrás de Aleix Espargaró, con Aprilia), siete días después de su asombrosa victoria en el horno de Buddh, le ha hecho perder terreno en la lucha por el campeonato. Pero lo hizo bien teniendo en cuenta lo sucedido en la clasificatoria. Sufrió una fuerte caída cuando comenzaba la Q2, se subió a su segunda moto y fue cuarto a solo siete centésimas de la primera línea. Fue una actuación heroica que nos dice que se encuentra lejos de abandonar la lucha.
Si Martin fue el piloto con mejor suerte del fin de semana, Johann Zarco fue el más desafortunado. El piloto francés de Pramac cayó cuando rodaba sexto en la vuelta 13, momentos antes de que apareciera la bandera roja (de hecho, probablemente fue su caída lo que convenció a Dirección de Carrera de detener la prueba), pero, aunque los resultados se remontan a la vuelta anterior como es habitual en estos casos, hasta la vuelta 12, fue contabilizado como si no hubiera finalizado la carrera. ¿Por qué? Pues porque no entró correctamente en el pitlane cuando empujaba su Ducati destrozada de vuelta a su garaje después de que la carrera hubiera sido neutralizada. Qué regla más tonta.
El GP de Japón de este año, como el del año pasado, ha sido otra humillación para los fabricantes nacionales que una vez dominaron el campeonato: sólo dos motos japonesas entre las diez primeras: Márquez, tercero, y Fabio Quartararo, con Yamaha, décimo. Y rodando a un segundo por vuelta del ritmo ganador.
Si comparamos esta carrera con la de Motegi en 2019 (con el Covid, MotoGP no fue a Japón en 2020 ni en 2021), Márquez ganó, Quartararo fue segundo y hubo siete máquinas japonesas entre las ocho primeras.
Ducati ya ha conseguido nueve dobletes de carreras al sprint y del domingo este año, así que en la próxima ronda solo necesita sumar cinco puntos para hacerse con su cuarto título de constructores consecutivo. Y faltando todavía cinco GG.PP. No es en absoluto un logro menor.
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Foto de apertura: Jorge Martín celebra una victoria impecable en condiciones nada favorables. Cuando se declaró finalizada la carrera ya estaba anocheciendo en Motegi.