MotoGP India 2023: «Cuando Bezzecchi está a gusto, pilota como un demonio»
Todos los pilotos vivieron un fin de semana a fuego en el circuito de Buddh, pero, ¿por qué pudo escaparse Bezzecchi y sufrió tanto Martín? o ¿por qué terminó Bagnaia por los suelos y resultaron tan competitivas Yamaha y Honda?
25 de septiembre de 2023.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto / Fotos: Dorna Sports
Marco Bezzecchi, ganador del histórico primer Gran Premio de India de MotoGP, tenía un único deseo antes de la carrera del domingo en la que arrasó a todos sus rivales.
«Espero pasar entero de la primera curva, por lo menos en una sola carrera», confesaba el piloto del equipo Ducati VR46 después de haber acabado por los suelos en la primera curva de la carrera sprint del sábado, tercera vez este año que es derribado por otro piloto solo unos segundos después de darse la salida.
El domingo Bezzecchi no consiguió llegar el primero a la Curva 1 desde la pole position, pero su velocidad era tal que ya había adelantado a Jorge Martín y Pecco Bagnaia antes de finalizar la primera vuelta.
A partir de ahí, nadie le vio el pelo. Estaba en una carrera distinta al resto: ocho segundos por delante cuando pasó por la bandera a cuadros. Algo que apenas debería ser posible en la prueba físicamente más dura del calendario de MotoGP.
El clima de Delhi (33 ºC con un 65% de humedad y sensación térmica de 42 ºC) hizo que los pilotos pasaran por un infierno al manillar de sus máquinas, acabando con los brazos, piernas y vías respiratorias abrasados.
Excepto Bezzecchi, que todavía se mostraba animado en el parque cerrado mientras Martín se desplomaba en el pitlane tras imponerse en una feroz lucha con Fabio Quartararo en la última vuelta.
«Cuando Marco llegó, estaba sudando menos que yo», reconocía Matteo Flamigni, jefe de equipo de Bezzecchi. Matteo también fue en su momento ingeniero de datos de Valentino Rossi y trabajó con Jeremy Burgess, habiendo heredado gran parte del pragmático carácter del técnico australiano».
«Ya vimos algo parecido en Argentina y Le Mans [donde Bezzecchi ganó sus primeras carreras de MotoGP, también escapando en solitario]. Parece que, cuando está a gusto, pilota como un demonio. Es increíble, incluso para mí».
No hay duda de que Bezzecchi estaba a gusto en Buddh con su GP22, casi en trance, pilotando con el subconsciente. Cuando se está en ese punto, todo fluye y se pilota de forma natural; casi como si una fuerza superior estuviera haciendo el trabajo por ti.
«No esperaba ganar por ocho segundos, no sé qué ha pasado», confesaba el piloto de 24 años. «Ganar siempre es bonito, incluso por una milésima, pero por ocho segundos es aún mejor, así que no me puedo quejar». Típico eufemismo de Rossi.
Bezzecchi, le guste o no a él mismo, ha sido adoptado por los aficionados de MotoGP como el nuevo Rossi. Es casi como si su mentor le hubiera moldeado a su imagen y semejanza: súper relajado, un poco hippy y haciendo chistes aquí y allá. Y pilota con la gracia de un superdotado. Al igual que Rossi, es un artista de la trazada.
Cuando un periodista local preguntó a Bezzecchi qué opina sobre que la gente le compare con el nueve veces campeón del mundo, sonrió y contestó: «¡Ojalá fuera como él!».
La tercera victoria de Bezzecchi en 2023 le acerca a la lucha por el liderato del Campeonato del Mundo, después de que Bagnaia, su compadre en el clan VR46, volviera a tropezar y se fuera al suelo cuando rodaba en la segunda plaza. Es la tercera vez este año que el campeón en título tiene una caída en carrera.
El italiano de 26 años dejó de puntuar en cinco carreras la temporada pasada y aun así ganó el título, pero entonces no estaba luchando con otros dos pilotos de Ducati como Bezzecchi y Martín, que ahora están lanzados.
Bagnaia tuvo un fin de semana de lo más extraño. Su Desmosedici de fábrica parecía una moto distinta, que cambiaba de forma cada vez que giraba el acelerador. El viernes, la parte trasera no dejaba de rebotar cada vez que clavaba los frenos.
«No hay que preocuparse», pensó todo el mundo, «la fábrica lo solucionará rápidamente». Nadie tiene más datos que Ducati y nadie dispone de un software que pueda realizar cientos o miles de simulaciones de gran precisión para probar diferentes soluciones de puesta a punto.
Sin embargo, Bagnaia siguió teniendo problemas con el tren trasero el sábado y el domingo. Cuando finalmente cayó, poco después de rebasar a Martín por la segunda plaza, la parte trasera de su moto traqueteó a lo bestia en la curva 5, lo que desplazó demasiada carga sobre el neumático delantero y le hizo perder la adherencia. Los rebotes traseros contribuían tanto a bloquear el neumático delantero que el campeón fue uno de los dos únicos pilotos que montaron el duro en el tren delantero, lo que también pudo haber contribuido a su caída.
Como casi todos los pilotos de la actual parrilla de MotoGP, Bagnaia frena un poco de lado, inclinando el Michelin trasero para aprovechar mejor su enorme agarre y ayudar a detener la moto lo más rápido posible.
«Estaba deslizando [la parte trasera] y normalmente soy capaz de controlarlo, pero en esta ocasión, en cuanto volvió la parte trasera [a alinearse], sobrecargó la parte delantera», explicaba Pecco.
Este problema es realmente preocupante para Bagnaia, ya que comenzó en Misano dos semanas antes. Allí lo notó, pero como estaba luchando con su lesión en la pierna del GP de Cataluña, pensó que el problema podía estar en él y no en su moto.
Además, la frenada siempre ha sido el superpoder de Bagnaia: Accionar a fondo los frenos y detener la moto en una distancia más corta que nadie significa que puedes frenar más tarde que tus rivales y llegar por delante al ápice del viraje. Eso también hace casi imposible que te adelanten. Así es como ganó el título el año pasado.
«La frenada siempre ha sido mi punto fuerte, pero ahora es mi punto débil porque no soy capaz de parar la moto», añadía el domingo. «La parte trasera tiembla mucho y no entendemos por qué».
El mes pasado, Bagnaia se marchó de Red Bull Ring con una ventaja de 62 puntos sobre Martín. En el espacio de tres fines de semana esa diferencia se ha reducido a 13 puntos, con Bezzecchi a otros 31 y con 266 puntos todavía en juego.
Mientras Bagnaia volvía al pitlane con el casco puesto y los hombros caídos, Bezzecchi estaba en su propio mundo, cinco segundos por delante del pelotón.
Después de que Martín ganara la carrera al sprint del sábado a Bagnaia y Marc Márquez, proclamó: «Estoy siendo el mejor Jorge Martín. Creo que en Misano di un gran paso adelante en mi estilo de pilotaje, en la frenada, así que espero ser capaz de seguir mejorando».
Bagnaia, que estaba cerca en el área de prensa, escuchó este último comentario y añadió: «¡Espero que no!».
Quizá los comentarios de Martín sobre sus progresos frenando expliquen también los problemas de Bagnaia: la apuesta ha subido y quizá el campeón tenga que espabilar.
La carrera de Martín hasta el segundo puesto fue surrealista, aunque obviamente no tan notable como la del ganador. El gran misterio era por qué sufría tanto con el calor, porque desde luego no parece estar menos en forma que sus rivales.
La respuesta es sencilla. Martín fue el único piloto que corrió con el trasero medio, mientras que todos los demás se decantaron por el blando. El español de 25 años tomó esta decisión porque ese neumático le daba más estabilidad al acelerar, pero no era en realidad la elección correcta para la carrera. Ese neumático más duro le daba menos agarre, por lo que tenía que luchar con la moto para girar con el gas y terminó agotado.
Sin duda, el suyo fue un esfuerzo sobrehumano llegar a la bandera a cuadros y por eso también fue el piloto que más se benefició de que la carrera quedara reducida a 21 vueltas por el calor. A su regreso al pitlane se desplomó frente al garaje de Pramac y la ceremonia del podio tuvo que retrasarse porque estaba recibiendo atención médica.
Y misterio tras misterio, ¿qué pasó con su mono, que se desabrochó en los últimos compases de la carrera? Martín se encontraba tan mal después de la carrera que no acudió a la rueda de prensa, así que no pudimos preguntarle al respecto. Tenemos un audio de dos minutos que nos hizo llegar su equipo, aunque en él no se menciona el problema de la cremallera.
Circularon múltiples teorías y, por supuesto, algunas de la conspiración. Alpinestars reforzó su sistema de cremallera después de que el mono de Quartararo se desabrochara durante el GP de Cataluña 2021. Entonces, ¿la cremallera de Martín se desabrochó sola o fue él quien la desabrochó? Estaba tan deshidratado que le debía costar pensar con claridad, lo que no es lo ideal cuando pilotas una moto de 300 caballos.
Las normas introducidas desde el percance de Quartararo exigen que el mono esté completamente abrochado en todo momento, por lo que Martín se arriesgaba a una penalización si continuaba con la cremallera desabrochada. A falta de cuatro vueltas para el final tomó conciencia y se subió la cremallera. Unos dicen que fue porque se vio a sí mismo desabrochado en una de las pantallas de televisión a pie de pista y otros que su equipo le envió un mensaje con un escueto «equipamiento».
Fuera como fuere, subirse la cremallera le costó a Martín casi un segundo. En un momento dado, Quartararo, que pilotaba al límite, estaba a 1,6 segundos, y solo un instante después a estaba a siete décimas y oliendo sangre.
De algún modo, Martín volvió a ampliar la diferencia hasta la última vuelta. El cerebro humano se calienta más que el cuerpo, y el de Martín debía de estar hirviendo mientras recorría la recta a 347 km/h por última vez. Al frenar en la horquilla de la curva 4, se fue tan largo que casi acaba en las afueras de la ciudad de Delhi. Quartararo se abalanzó inmediatamente sobre él y le pasó en la siguiente curva.
La mayoría de los pilotos profesionales habrían sacado la bandera blanca en ese momento. Con el cerebro en llamas y Bagnaia fuera, 16 puntos por el tercer puesto habrían sido suficientes, ¿no? No para «Martinator», que no es un ser humano normal. Volvió a por Quartararo con el que posiblemente haya sido el mejor adelantamiento de la temporada, alcanzando al francés y superándole por fuera sin piedad en la curva 6. El campeón de 2021 había perdido velocidad porque no tenía agarre al salir de la curva a izquierdas anterior.
Así pilota un campeón, alguien que está dispuesto a ir más allá del límite por cuatro puntos incluso cuando ya está física y mentalmente destrozado.
Este ha sido el mejor resultado de Quartararo y Yamaha desde el tercer puesto en COTA. El francés sabía que tenía una gran oportunidad en Buddh, así que se lo jugó todo, cosa que no había hecho en otros circuitos donde sabía que no tenía ninguna posibilidad.
«Tenemos que ser inteligentes y aprovechar estas oportunidades», aseguraba. «Pero incluso en un circuito como este perdíamos mucho en aceleración, velocidad máxima y agarre, así que hemos tenido que trabajar duro para estar ahí luchando».
El buen rendimiento de Quartararo coincidió con la gran actuación del dúo del equipo Repsol Honda, Marc Márquez y Joan Mir.
Márquez terminaba yéndose al suelo con RC213V mientras intentaba seguir a las tres Ducati del trío de cabeza. Entre tanto, Mir luchaba con Brad Binder y terminaba justo por detrás del piloto de KTM, quinto.
«La moto me quemaba por todas partes: tengo los pies y los brazos abrasados, y el interior de las piernas se me estaba cociendo», se quejaba Binder.
Increíblemente, en el circuito Buddh hubo dos motos japonesas entre las cinco primeras, algo que no sucedía ¡desde el fin de semana de COTA!
¿Cómo pudo ser así, sabiendo que en la Honda no va bien la carcasa de neumático trasero más rígida y resistente al calor que se utiliza en Buddh, Buriram y Red Bull Ring?
Posiblemente, el factor más importante haya estado en el nuevo escenario. Los pilotos con más talento suelen desentrañar antes los secretos de los trazados desconocidos, así que no resultó una gran sorpresa que los cuatro últimos campeones de MotoGP estuvieran a un buen nivel en Buddh. Los dos pilotos Repsol salieron desde la segunda línea de parrilla por primera vez este año y eso lo es todo en la actual clase reina.
«Dimos un gran paso adelante en el test de Misano», reconocía Mir tras sumar sus primeros puntos dominicales desde el pasado mes de marzo. «He dado muchas vueltas, así que he podido entender mejor la moto, las buenas trazadas y cómo ser rápido con ella. Esto ha resultado crucial».
«Cuando estaba detrás de Fabio he tenido un problema en la segunda parte de la carrera: una fuerte vibración del neumático trasero, que derrapaba más a cada momento. Sinceramente, creo que si no hubiéramos tenido este problema podría haber estado cerca de Jorge y Fabio».
Por su parte, Márquez volvió a pista tras su caída cuando rodaba cuarto y remontó desde la decimosexta a la novena plaza y con la quinta vuelta rápida solo por detrás de Bezzecchi, Bagnaia, Quartararo y Martín. El seis veces campeón de MotoGP tenía su propia teoría.
«Esta pista es muy parecida a Austin», dijo el siete veces ganador en COTA. «Hay muchas curvas de “stop-and-go” y en las aceleraciones necesitas hacer un rápido pick-up [levantar la moto]. No necesitas acelerar estando tan inclinado, que es nuestro punto débil, especialmente en circuitos como el de Barcelona, que es donde más nos cuesta. Aquí nuestra moto ha funcionado muy bien, como las mejores».
La próxima semana en Motegi todo será distinto, por supuesto. A juzgar por la victoria de Miller en 2022, podría terminar siendo otro paseo triunfal para Ducati, pero quién sabe hacia qué lado se inclinará la balanza del campeonato entre Bagnaia, Martín y Bezzecchi.
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Foto de apertura: Bezzecchi ha estado a otro nivel en Buddh: el domingo dejó a todos plantados y en la carrera al sprint remontó del último al quinto puesto después de ser derribado.