MotoGP Italia 2025: Marc Márquez conquista Mugello
Marc Márquez ha encontrado su sintonía sobre la exigente GP25 de Ducati, una máquina de carreras total que parece hacer que todo resulte fácil en Mugello, donde su compañero Pecco Bagnaia llegaba a admitir que es imposible ganar el campeonato.
23 de junio de 2025.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto.
La última vez que Marc Márquez ganó en Mugello se remonta once años atrás, cuando le acompañaron en el podio con Valentino Rossi y Jorge Lorenzo. Mugello es un circuito rápido y fluido que no permite al ocho veces campeón del mundo emplear su arma más letal: frenar al límite en la entrada de las curvas.
Sin embargo, eso ya no tiene importancia porque Marc puede demostrar su velocidad de formas distintas sobre la Ducati Desmosedici, una moto más completa incluso que la Honda RC213V que pilotó entre 2013 y 2023.
La quinta victoria en un GP y la sexta en una Sprint en las nueve primeras pruebas de esta temporada resumen perfectamente lo que está pasando, ya que se esperaba una confrontación mucho mayor por parte de su compañero Pecco Bagnaia y de su hermano Álex, a quienes en principio les gustaba Mugello más que a él.
Sin embargo, Marc ganó las dos carreras con relativa facilidad. Se hizo con la cabeza de carrera, consiguió cierta ventaja y se dedicó a controlar la distancia para llevar hasta a 40 su colchón de puntos sobre su hermano al frente del campeonato.
Aun así, tras su victoria en la Sprint, Marc insistía en que estaba pilotando a la defensiva.
«Estoy intentando no perder puntos», aseguraba.
Entonces le preguntaron cómo podía decir eso después de lo que acababa de hacer en la pista.
«Antes de comenzar este GP venía con una mentalidad, y durante un GP no puedo cambiarla», confesaba. «Significa que tenemos que ser realistas. Si por algún motivo Pecco o Álex son súper rápidos el domingo, tengo que aceptarlo y sumar puntos. Me siento en buena forma, pero este no es un circuito para atacar. Hoy hemos podido hacerlo y mañana lo intentaremos si es posible».
Su dominio en Mugello, marcando la pole con récord, además de la victoria en la Sprint y en el GP, también tuvo su importancia a nivel estadístico. El sábado, Marc se convirtió en el primer piloto en ocho décadas de Mundial en alcanzar la cifra de 100 poles. Y la victoria del domingo fue la número 93 del piloto del número 93, lo que lo deja a una sola de Giacomo Agostini, ocho veces campeón de la categoría reina y segundo en la tabla histórica por detrás de Valentino Rossi.
Estas cifras subrayan el extraordinario talento de un piloto que ha pasado por un infierno en los últimos años, tras la lesión en el brazo derecho que estuvo a punto de abocarlo a la retirada. Quién sabe dónde estaría en la lista de campeones si no hubiera pasado tres años de un quirófano a otro.
Márquez no solo posee una inmensa habilidad natural y una feroz determinación, también es muy inteligente. Es una máquina de competición total, 24/7, que vive en modo carrera, ya sea en la pista o fuera de ella.
El piloto de 32 años sabía muy bien que dominar en Mugello no solo minaría la moral de su compañero, que había ganado allí en 2023 y 2024, sino que también le dolería a su antiguo rival Valentino, que reavivó su vieja enemistad el año pasado y seguramente esperaba que su protegido Bagnaia derrotara a Márquez al menos en territorio VR46.
Las heridas de 2015 volvieron a abrirse durante el fin de semana, con bastantes aficionados abucheando a Márquez para disgusto del equipo oficial de Ducati y especialmente de su director Davide Tardozzi, que se plantó ante la grada principal tras la carrera Sprint discutiendo con cualquiera que se atreviera a criticar a la nueva estrella de Ducati.
«Escuchar lo que escuché ayer no fue agradable», aseguraba Tardozzi el domingo.
La victoria de Marc en la Sprint fue tan contundente que dejó pocas dudas sobre lo que ocurriría en la carrera del domingo. En un despiste poco habitual, el español desactivó el control de salida llegando a la parrilla, así que cuando se apagaron las luces aún estaba trasteando con el botón. Tras pasar octavo la primera curva, acabó la primera vuelta en tercera posición, tomó el liderato en la cuarta y venció a su hermano por 1,4 segundos, con Bagnaia otro segundo más atrás.
Tanto Álex como Pecco presentaron batalla al día siguiente, en las primeras vueltas del GP, pero en cuanto Marc se puso serio, se acabó el juego.
Puede que haya ganado ya cinco grandes premios, pero también ha caído en tres ocasiones, así que ha debido pensar mucho sobre la actitud durante las primeras vueltas después de bajar la guardia en Jerez y Silverstone.
El hecho de que ahora ya sepa cómo gerstionar esos momentos es una mala noticia para sus rivales.
Márquez ya no pilota al máximo en las primeras vueltas porque resulta demasiado arriesgado: cuando los neumáticos están nuevos, el trasero tiene tanto agarre que resta apoyo al delantero. Así que ha adaptado su estrategia y su técnica de pilotaje para sortear este problema: ha refinado su entrada en curva y sabe que debe esperar a que la goma trasera pierda algo de agarre, lo que consigue equilibrar mejor la moto, todo eso antes de comenzar a tirar de verdad.
«El equipo intenta ayudarme a entender las primeras vueltas con neumáticos nuevos, pero al final el piloto es quien puede marcar más diferencia», sostenía. «He adaptado mi estilo para estar más concentrado en la última parte de la entrada en curva, que es donde normalmente me caigo con neumáticos nuevos…».
El primer cuarto de carrera fue espectacular, con los tres pilotos de Ducati intercambiando posiciones e incluso la pintura de sus carenados. Bagnaia tuvo suerte de librarse tras un fuerte toque de su neumático delantero contra el trasero de Márquez. Después, Dirección de Carrera llamó a ambos pilotos oficiales para discutir lo sucedido, pero todo se consideró legal.
«Estaba respirando más de lo normal [durante la pelea a tres]», añadía Marc. «Me repetía constantemente: ‘la carrera es muy larga, la carrera es muy larga”».
¿Sería este el momento en que Bagnaia se iba a enfrentar de verdad a su nuevo compañero? No realmente, porque las primeras vueltas terminaron siendo una especie de espejismo. Mientras Marc esperaba a que su trasero perdiera agarre, Bagnaia aprovechaba… hasta que se le escapó el tren delantero. Tras la Sprint había dicho que el neumático delantero le había durado cinco vueltas y que esperaba lo mismo para la carrera larga.
«Me sentía bien, pero después de seis vueltas el neumático delantero ha comenzado a decaer, así que he tenido que bajar el ritmo porque estaba al borde de una caída», confesaba el italiano, que tuvo un buen susto en la sexta vuelta. «Estuve a punto de irme al suelo en la última curva, solo por intentar seguir mi trazada habitual».
Bagnaia lleva toda la temporada lidiando con este problema: el tren delantero de su GP25 no hace lo que él quiere, así que bloquea y pierde agarre al entrar en curva, y luego sobreutiliza el neumático tratando de girar la moto.
Y no hay indicios de que esté consiguiendo solucionar la situación, ni en sentido literal ni en sentido figurado.
Su díscola GP25 se mostraba especialmente difícil frenando desde 362 km/h llegando a la curva 1, donde no podía hacer lo que sí podía el año pasado: deslizar el neumático trasero para aliviar el trabajo del delantero. Cada vez que lo intentaba el domingo, el trasero se iba de lado y luego volvía bruscamente a la línea, dejándolo al borde del desastre.
«Este año no puedo hacer derrapadas controladas», añadía. «Y tampoco puedo frenar con la moto recta como Marc, porque si lo hago pierdo el tren delantero. Estoy en tierra de nadie. El neumático trasero siempre desliza y hay muchas sacudidas».
Estos problemas también agotaron su neumático trasero, así que en las últimas vueltas fue presa fácil para un Fabio Di Giannantonio que venía lanzado.
«En las últimas vueltas tenía demasiadas vibraciones detrás, así que tenía que frenar más aún. Hasta se ha hecho un agujero en mi neumático trasero de tanto desgaste».
Bagnaia esperaba mucho más en Mugello, ante su afición. En cambio, su cuarto puesto le hizo asumir que sus opciones de título se han esfumado, a menos que Ducati obre un milagro.
«Así, es imposible pensar en ganar el campeonato», concluía.
Álex también llegó al fin de semana con la esperanza de recortar algunos puntos a su hermano en la lucha por el título. Y lideró la carrera del domingo durante tres vueltas con su GP24.
«Sabía que en este circuito tenía una buena oportunidad para ganarle puntos, pero ha sido mejor que nosotros», lamentaba.
El mayor de los Márquez recuperó el liderato en la vuelta 9 y ya no lo soltó.
El tercer piloto con GP25 de Ducati, Di Giannantonio, también ha tenido altibajos con la moto, rindiendo bien en algunos circuitos y peor en otros. Mugello fue uno de los buenos, y seguro que eso le sacó una sonrisa a su jefe de equipo.
«Hemos crecido viendo carreras de MotoGP en Mugello: Vale [Rossi], Capirex [Loris Capirossi] y [Max] Biaggi en el podio, así que esto es un sueño», aseguraba Di Giannantonio tras su segundo podio dominical de la temporada 2025. «Cuando iba cuarto me repetía: ¡P4, no! ¡P4, no! Lo di todo y ha valido la pena. Es fantástico cómo estamos volviendo a la forma que habíamos perdido en los últimos grandes premios. Ahora hay que reducir la brecha respecto a los de delante».
La sorpresa del domingo fue Maverick Viñales, que se acercaba al grupo del podio cuando fue embestido por Franco Morbidelli, compañero de Di Giannantonio. Una long-lap parecía un castigo leve para semejante acción.
Viñales estaba furioso justo después del incidente, pero también se mostró encantado con el rendimiento de su KTM RC16 del equipo Tech 3.
«Estábamos luchando con las Ducati en su circuito de casa, así que eso es muy bueno», reconocía. «Tengo muy buenas sensaciones, porque es la primera vez que estoy delante y puedo conservar neumáticos, y eso es una excelente señal».
KTM hizo su primer gran cambio en mucho tiempo con la aerodinámica trasera en Mugello, con Viñales y Brad Binder usando alerones tipo Ducati y Pedro Acosta corriendo sin apéndices posteriores.
«Ahora estamos un poco más cerca, tras la modificación de la aero», añadía Maverick. «Somos buenos en curvas donde solo hay que cortar gas y dejar rodar la moto, como las Arrabbiatas 1 y 2, y las curvas 5 y 7. Sin embargo, en las curvas donde hay que frenar, como la 12 y la última, las Ducati parecen más fáciles: cuando sueltan el freno delantero, giran mejor y pueden mantener mucha velocidad».
KTM aún tiene mucho trabajo por delante si quiere alcanzar a Ducati. Y después tendrá que alcanzar a Marc Márquez sobre una Ducati, que es otra cosa muy distinta.
Aprilia tuvo otro fin de semana regular, con Marco Bezzecchi luchando contra una RS-GP inestable para terminar quinto, a nueve segundos del ganador. Honda y Yamaha lo pasaron mal: la RC213V no tenía agarre lateral ni giro con gas en las curvas rápidas de Mugello, y la YZR-M1 sufrió un extraño caso de vibraciones.
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Foto de apertura: Márquez lidera la carrera tras la salida por delante de Bagnaia, que está a punto de lanzarse a un espectacular duelo de inicio de carrera. Foto: Michelin