MotoGP Aragón 2024: Márquez ha vuelto, también la discordia con el clan VR46
Tras cuatro años de sufrimiento, el plan maestro de Marc Márquez, trazado el año pasado por estas mismas fechas, está saliendo a la perfección. Sin embargo, parece que la disputa entre su entorno y el de VR46 no termina de quedar atrás.
02 de septiembre de 2024.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto.
La victoria de Marc Márquez en el Gran Premio de Aragón ha sido otro importante hito en el épico viaje de uno de los mejores pilotos de todos los tiempos desde lo más alto, habiendo logrado seis títulos de MotoGP en siete años, al abismo más profundo de una desesperación que le llevó literalmente a cortarse el brazo derecho por la mitad y volver a unirlo con tal de seguir compitiendo.
Salir del fondo de ese abismo hasta su victoria número 86 en los GG.PP. (la primera con Ducati) ha requerido cuatro complicadas operaciones, así como un cambio de moto y de equipo. Nunca antes se había hecho algo así.
Más de cuatro infernales años de quirófanos, interminables horas mirando al techo en distintos hospitales y varios regresos fallidos hacen que su hazaña resulte incluso más notable que la de Mick Doohan, que llevó al duro australiano de estar rodeado de cirujanos debatiendo amputarle la pierna derecha a conseguir cinco títulos mundiales consecutivos de la antigua clase reina de 500.
Lamentablemente, los regresos tras lesiones complicadas siempre han formado parte de la historia del motociclismo. Y a menos que tú mismo hayas pasado mucho tiempo en un hospital, es difícil entender exactamente por lo que pasa esta gente.
Hace años llamé por teléfono a Doohan cuando estaba en un hospital en Estados Unidos, recuperándose de una de las muchas operaciones que le hicieron en su pierna destrozada. El australiano solía infundir terror en las carreras de su época por su mano de hierro en la pista, sus ojos ardientes y los dientes apretados, tanto que con una mirada era capaz de poner nerviosos a los periodistas.
Aquella vez fue distinto. Doohan estaba tan débil y drogado por la operación que parecía un anciano de 90 años. Susurraba cada palabra, casi como si fuera la última. Me sorprendió mucho escuchar a un hombre tan vigoroso reducido a un estado tan lamentable.
Sin duda, Márquez también ha pasado por momentos así.
«Con cada paso, la recuperación se hacía cada vez más pesada», admitía el domingo.
Aunque la gran cifra del domingo fueron los 1.043 días transcurridos desde su anterior victoria, Misano en octubre de 2021, en realidad esta amarga odisea comenzó en una escapatoria de grava en Jerez el 19 de julio de 2020. Eso fue hace mucho tiempo: Valentino Rossi aún era piloto oficial de Yamaha, Pedro Acosta estaba en la Red Bull Rookies Cup y el actual líder del campeonato en la clase reina de MotoGP, Jorge Martín, corría todavía en Moto2; y todo el mundo llevaba mascarillas por el Covid.
El otro número del fin de semana terminó siendo el 86, que es el número de victorias en GG.PP. logradas por Márquez sumando todas las categorías. Con esta cifra, el piloto de 31 años se acerca al podio de los mayores ganadores de todos los tiempos. Cinco victorias más y habrá superado al tercer clasificado, Ángel Nieto (90 victorias), para unirse a los dos primeros, Giacomo Agostini (122) y Valentino Rossi (115). Esto es un logro de gran calado.
A nadie le ha sorprendido la victoria de Márquez en Aragón (era la séptima en este trazado), ya que el sentido de la pista es antihorario y esta vez, además, estaba súper resbaladizo. Ambos factores juegan a favor del español, porque se ha pasado media vida girando a la izquierda en circuitos de tierra con la moto cruzada.
Por primera vez desde que es piloto de Ducati, se le vio en perfecta sintonía con su montura desde la primera salida a pista y sin pasos en falso con la puesta a punto.
«Tenemos que ser realistas porque este fin de semana las condiciones han sido muy especiales», explicaba. «Para mí, el Red Bull Ring [el circuito anterior, donde nunca ha ganado una carrera] era más importante, porque me sentía superbién y mi ritmo estaba muy cerca de los de arriba…».
«He empezado a pilotar la moto con un poco más de naturalidad y a entender mejor el neumático trasero [de 2024]. Paso a paso, estoy pilotando más suave y por instinto, y esto marca la diferencia».
Márquez todavía está lejos de conseguir la regularidad que necesita para ganar su séptima corona de MotoGP. Y aunque todavía no está fuera de la lucha por el título de este año, no creo que ese sea su objetivo número uno.
Sabe que todavía está construyendo y sabe que sus rivales Martín y Bagnaia tienen una máquina superior, así que creo que está más bien apuntando hacia 2025, cuando compartirá el mismo garaje y tendrá la misma moto que Bagnaia.
Cuando Márquez lo celebraba el domingo por la noche, no sólo brindó por su victoria en Aragón, sino también por el hecho de que su plan maestro, trazado el año pasado por estas fechas, se está cumpliendo a la perfección.
Puede que su alegría se viera atenuada por lo sucedido entre su hermano Alex y el protegido de Rossi, Bagnaia. Ambos colisionaron en los últimos compases de la carrera del domingo cuando luchaban por el tercer puesto.
Bagnaia se acercaba al menor de los Márquez, que se fue largo en la curva 12 a izquierdas, perdiendo velocidad. Bagnaia vio su oportunidad y se lanzó por el exterior de Márquez en la siguiente curva a derechas. Entonces se engancharon y ambos se fueron al suelo en una caída que dio mucho miedo.
Los comisarios juzgaron ese episodio como un lance de carrera. Dos pilotos buscaban el mismo palmo de asfalto, ya que, en momentos cruciales como ese, todos los pilotos de élite piensan que la pista les pertenece. No llegarían a ese nivel si no lo creyeran así: «usted primero, señor», «no, por favor, después de usted» son atenciones que no se suelen ver en este deporte.
Ambos pilotos tuvieron su parte de responsabilidad en este accidente, por lo que intentar analizar cada milésima de segundo del incidente buscando culpar a uno u otro nos impediría ver lo que veían los pilotos y entender cómo reaccionó cada uno en esas pocas milésimas de segundo.
La vida pasa a una velocidad increíblemente rápida cuando se compite por una posición gas a fondo, por lo que rebobinar el accidente a cámara superlenta puede darnos una versión falseada de la realidad. Aparte, la naturaleza de la curva y el estado de la pista (resbaladiza y mucho más fría fuera de la trazada) también influyeron.
Desde luego, este accidente ha sido muy desagradable, pero me temo que las consecuencias podrían serlo todavía más.
La enemistad entre el clan de los Márquez y el de VR46 se está pareciendo cada vez más al de los Montesco y los Capuleto, una disputa que pasa de generación en generación. Tuvimos Termas de Río Hondo en 2015, Sepang en 2015, Portimao en 2024 y ahora Aragón 2024.
Esperemos que no estemos ante una especie de “2015 reload”, con Misano, el jardín de VR46, a la vuelta de la esquina.
Lo cierto es que Bagnaia ha tenido el fin de semana más desafortunado de su carrera. Y todo porque fue cuatro centésimas de segundo demasiado rápido en la clasificatoria.
Irónicamente, habría tenido un fin de semana mucho mejor si se hubiera clasificado cuarto y hubiera partido en la Sprint y el GP desde el mismo lado de la pista que el hombre que ganó ambas carreras.
Sin embargo, se clasificó tercero, lo que le situó en el lado no utilizado de la pista, donde la parrilla estaba muy sucia.
Este tipo de cosas no deberían ocurrir en el campeonato más importante del motociclismo, no solo porque destrozó el fin de semana de Bagnaia, sino, sobre todo, porque estuvo a punto de provocar lo que habría sido un terrible accidente.
A Bagnaia se le cruzó la moto a lo bestia en la salida de la Sprint y su salida en el GP resultó casi igual de desastrosa. En ambas ocasiones, solo las habilidades sobrehumanas del campeón en título y, ¡oh, qué ironía!, de Alex Márquez, evitaron una colisión que habría terminado con un accidente en la parrilla en el que podían haberse visto implicados varios pilotos, una situación en la que se podían haber hecho mucho daño porque allí habrían volado muchas motos.
Hay mucho de eso en MotoGP ahora mismo: el campeonato depende de las habilidades de otro mundo que tienen los pilotos para evitar situaciones potencialmente desastrosas como el bloqueo del neumático delantero o el problema de la succión aerodinámica, entre otros.
Por supuesto, también han corrido otros pilotos en MotorLand, aparte de Bagnaia y los hermanos Márquez.
El nuevo líder del Mundial, Jorge Martín, ha terminado segundo en las seis últimas carreras -tres Grandes Premios y tres Sprint-, lo que es algo bueno, no malo. No tuvo el ritmo de Enea Bastianini en Silverstone, el de Bagnaia en Red Bull Ring ni el del mayor de los Márquez en Aragón. En el pasado nunca habría aceptado algo así, sino que probablemente habría luchado por la victoria y habría tenido una caída.
Quizá la caída en Sachsenring convenció a Martín de que la discreción puede ser su mejor arma. O puede que el cambio de puesta a punto que hizo tras la caída (un reglaje de geometrías distinto que le da un mayor margen de seguridad con el neumático delantero, y solo un poco menos de rendimiento) sea en parte responsable de su mayor sequía de victorias este año.
Sea como fuere, llegó a Aragón cinco puntos por detrás de Bagnaia y salió con 23 de ventaja. Los puntos dan premios y el único premio que cuenta para él es el campeonato.
El punto álgido del fin de semana para Martín fue la recuperación de su caída en la Q2, y lo sabía. Porque si la hubiera fastidiado, habría salido desde la tercera o cuarta fila y habría estado en el mismo pozo que Bagnaia.
«Normalmente, cuando pasa esto vuelvo a salir con mucha emoción y siempre me caigo, pero me mantuve tranquilo, soy un piloto más maduro», declaró. «Normalmente, cuando no hay agarre, me cuesta mucho, pero he mejorado en todas las condiciones. Aparte de Marc, este fin de semana he estado mucho más fuerte que el resto. Esto es muy bueno, porque en este momento mi batalla es más con Pecco, así que es importante ser más rápido que él».
Misano, el próximo fin de semana, traerá un momento crítico del duelo Martín/Bagnaia, ya que ambos son súper rápidos allí y han ganado las últimas cuatro carreras en esa pista. Martín se llevó las dos carreras el año pasado, cuando Bagnaia se estaba recuperando de la caída en la que fue arrollado en Barcelona, mientras que Bagnaia ganó allí en 2021 y 2022. Esta vez, Pecco luchará por recuperarse de otro revolcón.
El regreso de Pedro Acosta al podio, propiciado por la caída de Bagnaia/Márquez, ha dado un respiro a KTM en lo que hasta el momento ha sido una temporada decepcionante. Sin embargo, ¿significa el tercer puesto del debutante que KTM ha encontrado el buen camino con la RC16?
Igual no, ya que Acosta terminó el GP a 14,9 segundos del ganador, la mayor diferencia en el podio desde Barcelona en 2015, cuando Jorge Lorenzo ganó la carrera y Dani Pedrosa fue tercero.
Y más ironía… La falta de ritmo de Acosta en la clasificatoria previa del viernes por la tarde ayudó enormemente a su primer doble podio Sprint/GP. Muchos pilotos de MotoGP dicen que no pasar el corte de la Q2 el viernes puede tener un impacto muy negativo en el fin de semana, y el español de 20 años se quedó fuera por ocho centésimas de segundo.
Acosta y su equipo no lo sabían en ese momento, pero fue lo mejor que le podía haber pasado. La sesión clasificatoria del sábado se disputó en una pista que se estaba secando tras la lluvia caída anteriormente, por lo que Acosta pudo conocer las condiciones durante la Q1, lo que le ayudó a ser el segundo más rápido en la Q2, entre Márquez y Bagnaia.
La clasificatoria y la salida lo son todo ahora en MotoGP. Y Acosta clavó ambas. Era tercero al final de la primera vuelta de la Sprint, una posición que mantuvo durante toda la carrera. Empezó el GP incluso mejor, rodando segundo en la primera vuelta, pero sólo se llevó la octava vuelta más rápida de la carrera, así que más que nada fue la salida la que le dio ese buen resultado.
Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.
Foto de apertura: Primera victoria de Márquez desde 2021 y, lo que es más importante, primera señal de que podría volver optar a luchar por el título. Aunque lo más probable es que sea el año que viene, no este.