Martinator: El implacable organismo cibernético de MotoGP
Jorge Martín y Marc Márquez nos han entusiasmado en Le Mans, dejándonos con la duda de qué será lo siguiente que hagan en su lucha por el título y por la montura de competición más deseada del planeta. ¿Cómo es posible que MotoGP nos haya deparado tantas y tan buenas sorpresas cada fin de semana desde que Liberty Media anunció la adquisición del campeonato?
14 de mayo de 2024.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto
Un doblete de las Ducati Desmosedici en Le Mans tras otro doblete en Jerez significa que el problema de vibraciones que tenía a pilotos e ingenieros de Ducati estrujándose el cerebro en Lusail, Portimao y COTA ha quedado probablemente solucionado.
Así pues, se ha restablecido el statu quo de la clase reina: Ducati vuelve a tener el control total, ocupando los cuatro primeros puestos del campeonato en su camino hacia un quinto título consecutivo de constructores y una tercera corona de pilotos.
Las competiciones monomarca no son lo ideal, pero si preguntaras a Gigi Dall’Igna qué piensa de la situación, el viejo sabio repetiría sin duda las palabras de Mick Doohan en los años 90, cuando un valiente periodista le preguntó al duro australiano qué pensaba sobre ganarlo todo y que las carreras fueran aburridas.
«¿Qué quieres que haga? ¿Que vaya más despacio?», respondió entonces el que llegara a ser pentacampeón del mundo.
Por supuesto, el trabajo del resto es ponerse al día. Aprilia y KTM están cada vez más cerca, pero no del todo. En cuanto a Honda y Yamaha…
Hubo dos actuaciones notables de pilotos en Le Mans. La primera, de Jorge Martín: pole position, victoria en la carrera Sprint, victoria en el Gran Premio y una ventaja en aumento en el campeonato. La segunda, de Marc Márquez: 13º en la parrilla, segundo en la Sprint, segundo en el GP y tercer clasificado en el campeonato.
Da la casualidad de que estos dos pilotos no solo compiten por la septuagésima sexta corona de MotoGP, sino que también disputan su propio campeonato con un premio muy especial: un juego de monos completamente en rojo para 2025.
No hay circuito más fácil para cometer un error que Le Mans, que ostenta el récord histórico de caídas en un fin de semana sobre seco: ¡109 caídas en 2018! El motivo de ello está en los desniveles de la pista, las curvas con peralte negativo y los virajes cerrados en los que solo hay una forma de marcar la diferencia: rodar por encima del límite.
Sin embargo, Martín solo cometió un error en todo el fin de semana, durante la Q2, cuando se cayó en la primera chicane después de acelerar demasiado entre el primer viraje y el segundo, por lo que su neumático delantero no estaba completamente asentado sobre el asfalto cuando inclinó a la derecha.
El resto del tiempo estuvo en modo Martinator al 100%, un organismo cibernético implacable y sin remordimientos.
Lideró la Sprint del sábado de principio a fin y dio una clase magistral de estrategia en el GP del domingo. Las condiciones eran más frías que el viernes y el sábado, lo suficiente como para preocuparle la baja presión del neumático delantero, así que, cuando Bagnaia ganó la batalla de la primera chicane, Martín prefirió mantenerse segundo.
A mitad de carrera, estaba medio segundo por detrás del actual campeón, pero no estaba preocupado: quería mantener caliente el neumático delantero, aunque no demasiado, y también estaba preservando la goma trasera.
Cubiertos tres cuartos de distancia, la historia cambió. Bagnaia tenía problemas en algunas zonas, así que llegó el momento de comenzar a pinchar y tantear. Entonces apareció el incentivo extra de Márquez habiéndose abierto paso hasta la tercera posición mientras seguía acercándose.
El ritmo de Martín aumentó con la pista despejada ante él, y eso fue todo. Cinco victorias en las diez primeras carreras (dos GP y tres Sprint), una ventaja de 38 puntos con un cuarto de la temporada disputado y un autoanálisis típicamente audaz.
«Ganar a Marc Márquez y a Pecco Bagnaia es extraordinario», aseguraba. «Estoy mucho más fuerte que la temporada pasada. Cada año soy mejor piloto, mejorando mis habilidades no solo en la pista, sino también en mi mentalidad».
El fin de semana de Márquez no pudo resultar más distinto. Los aficionados tuvieron suerte de que la fastidiara el viernes y el sábado, igual que tuvieron suerte de que Maverick Viñales la fastidiara en la primera curva de COTA (vale, en este caso lo hicieron por él), ya que tras ambos casos llegaron grandes actuaciones.
Las épicas remontadas de Marc en las dos carreras ¡desde la quinta línea de parrilla!, así como su primer doble podio con Ducati, confirman que el seis veces campeón de MotoGP ha recuperado plenamente su mejor nivel, y no hay duda de que habría luchado por la victoria en ambas carreras si no hubiera estado luchando por ponerse al día en las sesiones de entrenamientos, todavía buscando una puesta a punto base para su GP23.
Márquez fue de nuevo a por todas, tal como había hecho en sus tiempos de gloria con Honda: mostró una velocidad impresionante y una habilidad única para encontrar huecos donde nadie más los ve, e ir a por ellos cuando nadie más se atreve.
Realizó una treintena de adelantamientos en ambas carreras, coronando su fin de semana con un adelantamiento brutal a Bagnaia en la chicane final de la última vuelta que le valió el segundo de sus segundos puestos. ¿Quién más podría venir desde ocho metros más atrás para disputar la frenada al campeón en título y superar a este al llegar al ápice?
Sus celebraciones tras semejantes resultados, incluidos los agradecimientos a su moto, parecieron más felices incluso que la mayoría de sus victorias de Honda y todo eso debió resultar muy duro de observar para los altos cargos de la firma japonesa.
¿Quién más podría llegar desde ocho metros atrás para frenar más que el campeón en título y superarle en el ápice del viraje?
Bagnaia sufrió la maldición de las carreras al sprint. Si tienes problemas en la carrera del sábado, el castigo es doble: te quedas sin puntos y sin simulación de carrera para el domingo. Definitivamente, dejó de mostrarse en su mejor versión cuando sus neumáticos dejaron de estar en su mejor momento.
Cualesquiera que hayan sido los detalles del quinto GP del año, la dirección de Liberty Media ya debe estar frotándose las manos. Desde que la compañía anunció la compra de MotoGP el mes pasado (todavía por aprobarse), las carreras han sido impresionantes: COTA, Jerez y Le Mans, este último con récord de 297.000 espectadores que hizo que MotoGP pareciera más una final de la Copa del Mundo.
De hecho, las carreras han sido mejores desde el último tercio de temporada del año pasado. ¿Por qué? Porque los pilotos de MotoGP son genios.
Cuando la regla de la presión de los neumáticos se introdujo por completo a mediados de 2023, existía una gran preocupación entre pilotos e ingenieros sobre si habría menos lucha y menos adelantamientos porque los pilotos iban a tener que correr con presiones delanteras más altas para evitar fuertes penalizaciones.
Como hemos comentado en distintas ocasiones, una presión más alta modifica el perfil de un neumático, reduciendo su superficie de contacto y, por tanto, el agarre. Esto coloca a los pilotos en una cuerda floja a mayor altura aún, un filo de la navaja aún más afilado, ya que bloquear el neumático delantero durante la frenada antes de meter la moto en las curvas es el preludio perfecto para un desastre.
Sin embargo, esto no es del todo así para los mejores pilotos del mundo. Han aprendido a frenar con el neumático delantero bloqueado y derrapando ¡a más de 320 km/h! -, y también a trazar curvas con el neumático retorciéndose sobre el asfalto. Una notable demostración de que la mente y el cuerpo humanos todavía pueden ir más allá cuando ya se encuentran a máximo rendimiento.
Inevitablemente, el superlativo debutante Pedro Acosta, que ha dado más espectáculo que nadie en lo que llevamos de MotoGP 2024, tenía que cortarse más temprano que tarde con el filo de esa navaja que mencionábamos unas líneas más arriba.
Desde la llegada de Pedro a MotoGP hace dos meses, ha sido un placer observar al piloto de 19 años bailando en la cuerda floja con la despreocupación propia de un adolescente lleno de talento.
El domingo sufrió su primera caída en una carrera de MotoGP al bloquear demasiado el tren delantero en la bajada de la curva 8, justo momentos después de marcar la vuelta rápida de carrera hasta ese momento. Nadie le va juzgar con dureza por haber cometido semejante error.
Al menos, Fabio Di Giannantonio, el piloto al que Acosta acababa de superar, ilustró a la perfección las reacciones de piloto de combate que tienen los pilotos de MotoGP, al esquivar por milímetros la KTM caída de Acosta.
Fuente vídeo: Youtube TNT Sports
Mientras todos los pilotos de parrilla repasan en interminables repeticiones el fin de semana de Le Mans, tratando de concluir lo que hicieron bien y averiguar en qué se equivocaron, puede que Dall’Igna sea el hombre con mayor estrés de la clase reina en este momento, que ya sabe que el precio de desarrollar la mejor moto es tener que elegir entre los superdotados que hacen cola en la puerta de su fábrica.
De hecho, Martín cree que Dall’Igna ya ha tomado una decisión, pero, o no conoce el resultado de ella, o no quiere decirlo.
«Creo que ya han elegido», afirma. «Si no me quieren, me iré con mi talento a otra parte».
Ese es el gran problema de Dall’Igna: si no pone a Martín en el equipo oficial, lo perderá, muy probablemente a manos de Aprilia, algo que no desea que ocurra. Podría evitar ese problema dando a Martín la plaza en el equipo de fábrica, y a Márquez una Desmosedici de última generación y el mismo dinero, que es como mantuvo casi contento a Martín el año pasado.
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Foto de apertura: La última doble curva de derecha, donde Márquez arrebató la segunda posición a Bagnaia en busca de la rueda de Martín hasta la bandera a cuadros.
Foto: Dorna/ MotoGP