Jaume Masià celebrando su última victoria hasta la fecha. El español ganó saliendo desde la octava posición en Assen y se colocó a dieciséis puntos del líder del mundial.

La preparación física de Jaume Masià para ser campeón del mundo de Moto3.

La preparación física de los mejores pilotos del mundo es, sin duda alguna, buena parte de su éxito. Nadie mejor para contarnos los entresijos que viven los pilotos a la hora de entrenar que Carlos Iborra, preparador físico de Jaume Masià, entre otros muchos deportistas de élite.

26 de jullio de 2023

Texto: Antonio Ramos/ Fotos: MotoGP. com, Leopard Racing y Archivo personal

«El entrenamiento y la forma física es directamente proporcional a los resultados del piloto. Es inviable que un piloto no esté preparado al cien por cien tanto física, como mental y emocionalmente, sobre todo en la categoría de Moto3, donde la toma de decisiones en momentos cruciales puede determinar una carrera.»

Desde hace años la categoría pequeña del Campeonato del Mundo de Motociclismo se ha convertido en la favorita para muchos aficionados. Emergentes promesas que dominarán MotoGP, carreras en grupo con incontables adelantamientos y finales apasionantes que se deciden por milésimas de segundo.

Jaume Masià afronta su séptima temporada en el Mundial y es, por tanto, uno de los mayores conocedores del mismo. Sin embargo, a pesar de contar con esa experiencia adicional que sus rivales no tienen, manejar ciertas situaciones de excitabilidad nunca es fácil.

“Desde siempre en el plano emocional Jaume ha tenido las cosas muy claras, tiene un nivel altísimo emocionalmente hablando y trabaja con su psicóloga, Mar. Contar con la ayuda de este tipo de profesionales le ayuda principalmente en circunstancias determinantes, ya que Jaume no deja de ser un chico joven y con ganas siempre de hacerlo bien. Precisamente esto es lo que hay que regular: los niveles de alteración, fundamentalmente, cuando las cosas no salen como estaban previstas”.

Y es que como todo en la vida, tal y como decía Aristóteles, la virtud se halla en el punto medio, en la justa medida, donde los excesos y las carencias son los grandes fallos a evitar. La mente de un piloto debe trabajar a máxima velocidad, pero por encima de todo son personas y un mal día donde los pensamientos negativos o los nervios se apoderan de uno mismo le puede pasar a cualquiera.

Tan importante es este tema que Carlos Iborra recalca que encontrar el punto óptimo es una de las llaves para el éxito, al igual que una adecuada alimentación para la recuperación muscular y así clavar el morfotipo de cada piloto.

Carlos Iborra sacando el máximo de Jaume Masià en el `Centro Deportivo Carlos Iborra´.
Carlos Iborra sacando el máximo de Jaume Masià en el `Centro Deportivo Carlos Iborra´.

Iborra es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad Católica de Valencia y posteriormente se especializó con el Máster de Alto Rendimiento. Siempre quiso hacer algo diferente a todas las opciones mayoritarias y la combinación de deportes individuales y, por ende, deportistas de élite fue su decisión.

En 2019 preparó a Arón Canet durante varios meses, obteniendo grandes resultados entre los que destacan las victorias de Brno y Aragón. Con él, realizó un estudio de sus capacidades condicionales y trazó un plan específico acorde a sus puntos fuertes y débiles.

Hoy por hoy, enfocado por encima de todo en Jaume Masià, asegura que su nivel de exigencia es máximo y capaz es de hacer lo que haga falta para lograr su objetivo, hasta tal punto que afirma haberle frenado para descansar. Pero lo interesante es indagar si ha habido en este lapso de tiempo, pandemia de por medio, algún cambio en la metodología de entrenamiento.

“Absolutamente no. Lo único que cambia es la capacidad física y mental del piloto, pues cada uno es un mundo, sobre todo en el plano psicológico. Hay pilotos antagonistas totales y otros más sentimentales y eso es lo que debo moldear a la hora de tratar con ellos, pero la metodología en sí nunca cambia. La altura es la que es, sin embargo, el peso, la resistencia cardiovascular, el cuello y los brazos o piernas (Masià, por ejemplo) es lo que más se trabaja”.

Son tantas las horas que pasan los pilotos en los centros deportivos ejercitándose que del oficio surge el cariño. Aunque estamos en parón veraniego, el ritmo no para, de hecho aumenta aunque con menor intensidad. Durante esta `segunda pretemporada´, Jaume Masià puede pasar entre entrenamiento matutino, vespertino y focalizado en la moto cinco o seis horas diarias.

Por tanto, es imposible no tener una relación extraprofesional. No obstante, es importante saber diferenciar y dividir lo afectivo de lo puramente profesional y sufrimiento que provoca una preparación tan exigente. Lo mismo pasa tras cada carrera, donde es preferible dejar que el piloto disfrute del resultado o lo asimile y ya después trabajar.

En consecuencia, la gran mayoría de personas pensaría que pasar tanto tiempo en el gimnasio ayuda a los pilotos a evadirse del ruido del Campeonato Mundial de MotoGP, pero esto no siempre es así.

“Si bien a mí no me trasmiten la negatividad del Campeonato, no creo que se lleguen a evadir del todo. A los pilotos se les recuerda por la última carrera, entonces una vez hecho el reset de dos días se trabaja e incluso es bueno hablar con ellos, pero es fundamental dejarles un tiempo porque ellos mismos saben el motivo por el que vuelven a entrenar: para ser los mejores del mundo”.

El entrenamiento de Jaume Masià está dando sus frutos. Aquí liderando el exigente grupo delantero de Moto3 en Assen, donde ganó por 0.081 sobre el japonés Ayumu Sasaki.

Trascurrida ya la primera mitad de la temporada 2023, tan solo quedan cinco carreras en territorio europeo. Uno de los asuntos que más curiosidad ha generado siempre es si la preparación física de un piloto varía o no durante la gira asiática, donde lo normal es encontrar temperaturas muy altas, además de convivir con el famoso jet lag.

“En el Centro yo preparo a todos los pilotos en una zona especifica de altas temperaturas y humedades. En este área acotada, ellos trabajan las sensaciones tal y como las van a vivir en los circuitos. Es muy importante controlar la deshidratación, ya que esta muchas veces hace que la contracción muscular no reaccione como debería y la toma de decisiones sea errónea”.

El actual piloto del equipo Leopard Racing se encuentra en uno de sus mejores momentos desde que llegó en 2017 al Campeonato del Mundo de Motociclismo. Es segundo en la clasificación gracias a una excelente regularidad en los puestos delanteros, algo que anteriores temporadas no terminó de lograr. Es por esto que Carlos Iborra tiene claro que este año terminará siendo el de Jaume Masià.

“Estoy absolutamente convencido de que va a ser campeón. Es más, podríamos haber sido ya Campeones del Mundo años atrás pero hubo muchas caídas, la mayoría no fueron culpa suya. Este año está teniendo ese punto de suerte que siempre es necesario, pero ni antes cuando se caía era malo ni ahora que gana es bueno. Es un piloto que siempre ha trabajado igual y ha teniendo el mismo nivel de pilotaje y exigencia”.

Foto de portada: Jaume Masià celebrando su última victoria hasta la fecha. El español ganó saliendo desde la octava posición en Assen y se colocó a dieciséis puntos del líder del mundial.

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