Chapeau por Zarco, Bagnaia desborda a Martín.
Otro clásico de Phillip Island: Zarco gana su primera carrera de MotoGP mientras continúa la lucha por el título entre Bagnaia y Martín con más giros que una carretera de la costa del Pacífico.
24 de octubre de 2023.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto / Fotos: Dorna Sports.
La lucha por el título entre Pecco Bagnaia y Jorge Martín es el gran tema de MotoGP en estos momentos, pero sería un error no rendir homenaje a Johann Zarco antes de nada por haber logrado su primera victoria de MotoGP. Chapeau por el francés, lo ha conseguido en su salida número 120 en la categoría reina y, al hacerlo, se convertido en el primer piloto con un apellido que empieza por la letra Z en ganar un gran premio de la categoría reina. Las estadísticas son importantes.
Cuando alguien lleva tanto tiempo esforzándose por conseguir uno de los mayores logros que puede haber en el motociclismo, es aún más importante.
Zarco fue muy elocuente al explicar lo que sentía al haber alcanzado por fin la cima de una montaña muy, muy alta, cuyo ascenso está lleno peligrosos rivales.
«Siempre intentas mantener viva la esperanza, pero luego te preguntas, ¿por qué yo no tengo estos momentos que sí tienen los demás?», reflexionaba el excampeón del mundo de Moto2 de 33 años, que corre en MotoGP desde 2017.
«En la última curva tenía esa sensación. Sabía que tenía buena tracción, pero entonces aceleré y sentí que no tenía potencia y apareció el miedo a que me rebasaran antes de la línea de meta. Al cruzarla no experimenté ninguna explosión de emoción. Fue más bien una sensación de calma: “Ah, ya está hecho”», aseguraba tras la carrera.
«Me alegró mucho recibir las felicitaciones de muchos pilotos [en la vuelta de honor], que se levantaron la pantalla del casco y pude ver que realmente se alegraban por mí, eso me produjo una emoción muy bonita».
«Ganar en Phillip Island te da una sensación muy especial, porque a todo el mundo le encanta el circuito, así que sientes que ya formas parte de los grandes si ganas aquí y eso también es una gran sensación».
La carrera no fue la típica pelea de Phillip Island, hasta la última vuelta. El año pasado, ocho pilotos lucharon por la victoria, cambiando de posición en cada curva y cruzando la línea de meta separados por ocho décimas de segundo.
Esta vez fue una carrera entre una liebre y cuatro tortugas (relativamente hablando), cuyas diferentes estrategias convergieron finalmente cuando quedaba un tercio de la última vuelta.
La liebre era Jorge Martín, desesperado por recuperar los 25 puntos perdidos en Indonesia el fin de semana anterior. Las tortugas eran Zarco, el vigente campeón y actual líder en puntos Pecco Bagnaia, el renovado Fabio Di Giannantonio y Brad Binder.
La diferencia en sus estrategias era simple: Martín fue el único piloto que eligió un neumático trasero blando, mientras que todos los demás optaron por el medio, ya que ninguna pista devora los neumáticos traseros como Phillip Island con sus numerosas y variadas curvas a izquierdas.
La apuesta de Martín dio un nuevo giro de guion a la batalla por el campeonato, que recuerda en cierto modo a la lucha por el título de 2006, con más giros que una carretera de la costa del Pacífico.
Su estrategia consistía en utilizar el neumático blando para separarse del pelotón y acumular suficiente ventaja, de modo que cuando el neumático perdiera agarre, algo que inevitablemente ocurriría, pudiera recurrir a su técnica para acelerar suavemente y mantener su ventaja hasta la bandera a cuadros.
Había mucha lucidez en esa locura. Si estás en el grupo de cabeza en Phillip Island puede pasar cualquier cosa. Puedes ser primero en una curva y sexto en la siguiente, así que ¿por qué no salir delante y ser dueño de tu destino?
Algunos rivales calificaron de «locura» la elección de neumáticos de Martín, pero la apuesta estuvo a punto de salirle bien. Lideró 26 de las 27 vueltas y solo fue superado por las tortugas a falta de ocho curvas.
Martín se había colocado líder del campeonato al ganar el sprint de Indonesia, pero su caída del día siguiente y su quinto puesto en Phillip Island le sitúan muy por detrás de Bagnaia a falta de cuatro sprints y cuatro Grandes Premios.
Entonces, ¿fue Martín valiente o estúpido al optar por el blando?
«El valor consiste en saber que algo puede doler y hacerlo de todos modos», dice el refrán. «Con la estupidez pasa lo mismo. Por eso la vida es tan dura».
Este tipo de cosas ocurren todo el tiempo en las carreras. Ocurrió en el GP de la India del mes pasado, donde Martín fue el único piloto que eligió el neumático medio trasero, en lugar del blando. Su apuesta tampoco le salió bien aquella vez, pero cuando intentas atacar y no defender, se asumen riesgos.
Al mismo tiempo, a veces las elecciones de neumáticos aparentemente descabelladas pueden resultar exactamente lo contrario.
Ocurrió durante el GP de Gran Bretaña de 2000, en el que Ralf Waldmann ganó la carrera de 250. El alemán salió con neumáticos de lluvia mientras todos los demás montaban slicks. A mitad de carrera rodaba a duras penas entre los últimos clasificados. Sin embargo, comenzó a llover y Waldmann terminó poniéndose en cabeza al salir de la última curva para lograr la vigésima y última victoria de su palmarés mundialista.
Cuando los periodistas felicitaron a Waldi por su mágica victoria, él se encogió de hombros. Todo lo que dijo fue: «La diferencia entre un héroe y un idiota es muy pequeña».
Si la carrera hubiera sido una vuelta más corta, Waldmann habría sido un idiota. Si el GP de Australia del sábado pasado hubiera sido una vuelta más corto, Martín habría sido un héroe.
Sólo necesitas liderar la carrera en una única vuelta.
Entonces, ¿por qué Martin eligió el blando trasero?
Durante los entrenamientos rodó más con el compuesto medio que con el blando, así que no tenía sentido. Sin embargo, utilizó el blando más que el medio en la sesión del viernes por la tarde, que tuvo condiciones más similares a las de la carrera que las otras sesiones, así que sí tenía sentido.
La temperatura de pista durante la carrera era de 35 °C, 8 °C más baja que el viernes, así que eso debía ayudar. Y el hecho de que la Ducati transmita el par motor al suelo con más suavidad y eficacia que cualquier otra moto también lo hacía.
Al final, por supuesto, nada de eso importó.
«Estaba realmente convencido de que el blando era el bueno», decía Martín. «Me arriesgué y no funcionó por media vuelta… Rodé muy suave, intentando ser súper limpio con los neumáticos, pero al final no funcionó».
Sin embargo, más tarde Martín sugirió que quizás le habían aconsejado mal sobre la elección de neumáticos, así que ¿quién sabe lo que de verdad pasó allí?
«A siete vueltas del final fue el momento en el que pensé, “ah, estoy en problemas”, porque me estaban recortando cuatro décimas por vuelta en ese momento. Tiraba con fuerza, pero no podía acelerar, así que lo hacía a base de frenadas y paso por curva».
A mitad de carrera, Martín tenía una ventaja de 3,5 segundos, pero eso era ya todo lo que iba a conseguir y no iba a ser suficiente. La diferencia se mantuvo estable durante unas vueltas, pero empezó a desmoronarse y finalmente se derrumbó.
Durante todo este tiempo, Zarco, Bagnaia, Di Giannantonio y Binder habían intentado mantenerse en la pomada, recortando cuando podían y aflojando cuando recordaban que tenían que preservar su neumático trasero.
Entonces se dieron cuenta de que Martín estaba cada vez más cerca.
«Fui bastante rápido desde el principio, controlando el neumático trasero detrás de Pecco», añadía Zarco, «porque sabía que tenía ritmo para luchar por el podio. No pensaba en la victoria, aunque nunca se sabe. Jorge estaba controlando muy bien con el blando, así que me sorprendió ver cómo se quedaba descolgado en las últimas cinco vueltas. Ahí comencé a entender que había posibilidades reales de lograr algo grande».
Bagnaia había olido la sangre incluso antes: «Me preocupé un poco cuando vi que Jorge se iba, pero era muy, muy importante mantener la calma con los neumáticos. Luego, en cuanto he vi que se estabilizaba la diferencia, pensé: “vale, le vamos a coger»».
Como de costumbre, el campeón en título había comenzado su fin de semana con calma y probablemente por eso es campeón y puede que vuelva a serlo. Una vez más, no pasó directamente a la Q2, lo que la mayoría de los pilotos y equipos consideran un mal presagio, pero no parece que sea así con Bagnaia.
«Rodar todas aquellas vueltas el viernes con el medio trasero ayudó, seguro», reconocía. «No pasamos directamente a la Q2 porque preferimos rodar más tiempo con el medio…».
En otras palabras, Bagnaia simplemente pensó más que Martín.
Pecco todavía estaba mirando más allá que Martín cuando le adelantó entrando en la curva 4 por última vez, aprovechando el hueco abierto por Zarco.
«Intenté adelantar a Jorge lo más rápido que pude porque éramos un grupo de tres o cuatro tíos y quería dar a los demás la posibilidad de adelantarle también [para quitarle más puntos a Martín]».
El italiano y el español son pilotos muy distintos y eso salta a la vista.
Cuando ves a Bagnaia al otro lado de la sala, sientes que podrías tener una agradable charla con él sobre los orígenes del existencialismo. Cuando ves a Martín piensas: «Dios, este tío me va a arrancar la cabeza y me va a cagar en la nuca» (la frase favorita de Colin Edwards).
¿Cuál de los dos ganará el Campeonato del Mundo de la clase reina en su 75 aniversario?
Les separan 27 puntos con 148 todavía por adjudicar, por lo que la lucha está lejos de haber terminado. Martín es el piloto de motos más rápido del planeta en estos momentos, pero Bagnaia ha recuperado la ventaja utilizando el cerebro en lugar de las pelotas.
«Las cosas pueden cambiar muy rápidamente en el campeonato, lo sabemos perfectamente», dijo Bagnaia. «Tenía una diferencia de 62 puntos [tras el GP de Austria de agosto] y lo perdí todo, así que hay que estar tranquilo y ser preciso e inteligente en cada situación. Puede que desde fuera a veces parezca que estamos pasándolo mal, pero luego siempre estamos delante en las carreras. Eso hay que tenerlo en cuenta».
Martín afirma que afrontará las cuatro últimas carreras con más calma. Quién sabe si esta nueva táctica le funcionará.
«Seguro que a partir de ahora no me la jugaré», dijo. «Creo que iremos con los mismos neumáticos que mis rivales y me ceñiré a eso durante el resto de la temporada».
«Soy el piloto más rápido, pero si no tomo las decisiones correctas en las carreras, no sirve de nada. Todavía puedo luchar por el campeonato, depende de mí. Si estoy concentrado y no cometo errores creo que todavía puedo ganar muchas carreras este año».
Puede que Martín metiera la pata el fin de semana pasado, pero también tuvo mala suerte. Un frente de mal tiempo iba a llegar a Phillip Island el domingo, así que Dorna cambió la carrera principal al sábado, trasladando la prueba al sprint al domingo. Había pocas dudas sobre quién ganaría la carrera al sprint, pero nunca llegó a celebrarse porque a última hora de la mañana del domingo el tiempo era peligrosamente malo.
Martín estaba desesperado por tener otra oportunidad de recortar puntos. «Con suerte ganaremos la sprint aunque esté nevando», se reía el sábado.
Hace quince años, Valentino Rossi decía que Dorna tenía que trasladar el evento de Phillip Island a otra época del año porque el tiempo primaveral suele ser muy malo, peligroso para los pilotos y horrible para los aficionados. Esto es algo que debería hacerse ahora.
Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.
Foto de apertura: Momento en que el mundo de Martín se vino abajo. Había liderado 26 de las 27 vueltas y solo quedaban ocho curvas, pero estaba a punto de ser adelantado por Zarco, Bagnaia, Di Giannantonio y Binder.