Algunos jefes de prensa no descansarán hasta que le quiten el encanto a MotoGP

El paddock de MotoGP puede llegar a convertirse en un campo de batalla entre jefes de prensa y periodistas, cada uno con funciones opuestas. Mat Oxley se ve perseguido de nuevo por los “relaciones públicas”, aunque en esta ocasión tiene hasta cierta gracia.

29 de febrero de 2024.

Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto

Hace un par de años tuve un desencuentro con los responsables de prensa de un equipo de MotoGP cuando intentaban impedir que hiciera mi trabajo.

Escribí una entrada de blog sobre ello, ya que la única arma que tiene un periodista es su ordenador portátil. Si no preservamos nuestro espacio de trabajo, muy pronto dejará se tener sentido que los periodistas asistan a las carreras y todos tendremos que conformarnos con los comunicados de prensa.

Por otra parte, este tipo de historias dan al aficionado una interesante perspectiva de la extraña y a veces maravillosa dinámica de vida de un periodista en el paddock.

Lo más divertido de esta última anécdota es que no tiene ningún sentido, ya que los responsables de prensa del equipo en cuestión comenzaron quejándose de que yo no había utilizado cierta palabra en mi artículo (aunque sí lo había hecho), prohibiendo a sus ingenieros que utilizaran esa misma palabra.

La verdad es que suena un tanto surrealista.

Parece que algunos jefes de prensa no descansarán hasta que MotoGP no sea más que un evento de marketing corporativo sin alma, despojado de toda su belleza, su alegría, y únicamente pensado para sacarte el dinero, aunque, eso sí, mezclado entre tanto con algunas carreras de motos. Simplemente, como en la Fórmula 1.

Es cierto que la mayoría de los jefes de prensa de MotoGP hacen un gran trabajo. Organizan entrevistas y, en general, nos ayudan en nuestra labor informativa de MotoGP. Cuando yo empecé, a finales de los 80, la única manera de hablar con un piloto era llamar a la puerta de su autocaravana. O de su tienda de campaña.

Ahora hay ciertos jefes de prensa que creen que los periodistas estamos ahí para ayudarles a promocionar su producto, es decir, a hacer su trabajo, y no al revés. Si algún jefe de prensa tiene alguna duda al respecto, la mejor pista se puede encontrar en la abreviatura del título de su puesto de trabajo, RR.PP. (Relaciones públicas y prensa).

MotoGP me sigue fascinando por las carreras en sí mismas y la tecnología. Disfruto mucho hablando con los mejores pilotos e ingenieros del mundo, aunque, en honor a la verdad, la capa de mierda que suponen las relaciones públicas se hace cada temporada más gruesa y pegajosa.

Los enfrentamientos entre periodistas y jefes de prensa son inevitables porque tienen objetivos opuestos. Los periodistas quieren indagar en lo que ocurre, mientras que el trabajo de un jefe de prensa consiste en proteger a la marca. La verdad no es, por tanto, su prioridad número uno.

Como escribió George Orwell, «El Periodismo consiste en publicar lo que alguien no quiere que se sepa. Todo lo demás son relaciones públicas».

El primer relaciones públicas del mundo fue el estadounidense Edward Bernays, que durante la Primera Guerra Mundial fue contratado por el Gobierno de EE.UU. para vender la idea de que el país tenía que entrar en la guerra, cuando en realidad la mayoría de los estadounidenses no estaba por la labor. Tuvo tanto éxito que, tras la guerra, creó la primera agencia de relaciones públicas del mundo.

Entre sus numerosos trabajos para empresas, Bernays fue contratado por la industria tabacalera estadounidense para conseguir que las mujeres fumaran, ya que, en aquella época, no había muchas que lo hicieran. Recurrió incluso a un psicoanalista freudiano para promocionar los cigarrillos entre las mujeres como «antorchas de libertad». Aquella campaña resultó otro gran éxito.

El trabajo de Bernays dio lugar a una industria mundial de las relaciones públicas que hoy en día alcanza a cualquier aspecto de la actividad humana.

Las relaciones con la prensa, como demostró Bernays, son un juego psicológico: se cuentan a los periodistas verdades selectivas, se les da la información que se quiere que tengan y se les oculta la que no se quieren que se sepa. Se cultiva la amistad con los periodistas porque, si les caes bien, puede que sean más amables con tu marca. Y sigues siendo amigo de ellos, aunque les odies a muerte, ya que se trata de un juego.

También es útil poseer una vaga idea de cómo funciona el periodismo. Por eso, algunos de los mejores jefes de prensa son antiguos periodistas que cambiaron de bando para ganar más dinero. «El periodismo es más divertido», me dijo un periodista reconvertido en jefe de prensa, «pero la comunicación corporativa da mucho más dinero».

El equipo Red Bull KTM es uno de los mejores de la clase reina de MotoGP. Sus integrantes demuestran una gran dedicación, son enormemente trabajadores y tienen el respaldo de sus máximos responsables. Al mismo tiempo, es seguramente el que trabaja con mayor nivel de motivación entre los equipos de fábrica. En el garaje de KTM siempre se respira un ambiente de buen rollo: los mecánicos disfrutan de verdad con lo que hacen y suelen incluso saludarte amistosamente cuando te cruzas con ellos por el pit lane.

Brad Binder, del equipo Red Bull KTM, terminó cuarto en la clasificación de pilotos el año pasado, mientras que su compañero de equipo Jack Miller lo hizo en la undécima plaza.

Siempre es fácil hablar con sus pilotos, Brad Binder y Jack Miller, y sus ingenieros también son generosos con su tiempo cuando quieres una charla rápida en la parte trasera del pitlane. También he tenido algunas entrevistas estupendas con el director de la división de deportes de motor de la marca, Pit Beirer, el diseñador de motores Kurt Trieb, el director técnico Sebastian Risse o el jefe de equipo Paul Trevathan, entre otros.

La última vez que entrevisté a Risse, cuyo apodo en el equipo, en el que hay varios Sebastian, es “Clever Seb” (Seb, el inteligente) fue durante el GP de Malasia del pasado mes de noviembre.

La entrevista completa, de más de 2.200 palabras, se publicó en la web de Motorsport Magazine. Las revistas de papel para las que trabajo en Europa, Estados Unidos, Australia y Japón tienen limitaciones en cuanto al número de páginas, por lo que solo disponía de unas 500 palabras para cada fabricante, incluidas las declaraciones de pilotos e ingenieros.

Si un redactor jefe de una revista te pide 500 palabras, hay que darle 500 palabras, no 499 ni 501. La redacción de una revista tiene que ser estricta con eso, lo que implica editar las declaraciones para mayor claridad y brevedad. Llevo haciendo esto más de cuarenta años, así que creo que tengo cierta idea al respecto.

Por estos motivos, que un jefe de prensa de KTM intente controlarme, diciéndome lo que tengo que escribir, es como si yo entrase en el garaje de KTM y les dijera a los mecánicos cómo apretar los tornillos de los frenos de la RC16. Seguro que me echan de allí, y con razón.

Sin embargo, un jefe de prensa de KTM pensó que era buena idea decirme cómo hacer mi trabajo. Me acusó de publicar «citas erróneas» en mi artículo de la revista y me pidió que me pusiera en contacto con mis editores para poder hacer «las correcciones necesarias y que se refleje con precisión lo que se dijo».

Al principio pensé que era una broma, ya que siempre conservo los clips de audio y las transcripciones de las entrevistas.

Más tarde, me lo tomé en serio. KTM pidió a las revistas que corrigieran mi texto. No tengo contrato con ninguna de las revistas que publican mis artículos, así que solo valgo lo que vale mi último artículo. ¿Por qué iba a querer un editor contratar a un periodista que cambia las citas para alterar su significado? Lo cierto es que ese es uno de los delitos más graves que se pueden cometer en este trabajo.

El ataque me pareció especialmente perverso porque, en realidad, mi artículo elogiaba el proyecto de MotoGP de KTM: «Es una moto fantástica de pilotar», recuerdo incluso haber reproducido, precisamente a colación de las palabras de Miller.

¿Por qué estaban en KTM tan enfadados conmigo?

Para asegurarme de que no estaba equivocado, reenvié el correo electrónico de KTM a dos reputados periodistas de MotoGP que cubren el campeonato desde hace 40 años.

«No entiendo a qué vienen las quejas», me respondió Michael Scott, el decano de los periodistas de MotoGP que empezó a cubrir los Grandes Premios a principios de los años ochenta. «El trabajo de un periodista es editar los comentarios para que sean breves y comprensibles. Sin embargo, si alguien va a ser puntilloso sobre la redacción exacta, o bien tienes que adoptar el enfoque de cierto antiguo periodista de MotoGP y publicar cada “um” y “er” y cada frase a medio terminar para terminar con un galimatías demasiado largo, o informar en lenguaje indirecto para preservar la claridad y garantizar la brevedad. Esto era ser puntilloso solo por ser puntilloso».

«Suena como un sargento chusquero dando órdenes para reafirmar su autoridad», me respondió otro compañero de profesión que cubrió su primer GP en la misma época. «Es asombroso, no tiene sentido. Lo realmente desconcertante es que el contexto de tu artículo es positivo en cuanto a cómo KTM marca tendencia tecnológica».

Habría publicado el resto del mensaje, pero sonaba un poco fuerte.

Incluso me puse en contacto con el Sindicato Nacional de Periodistas de Gran Bretaña para pedir su opinión. «No veo nada que cambie el significado», respondió un asesor del NUJ.

Entonces, ¿por qué estaban en KTM tan enfadados conmigo?

La primera queja se refería a mi titular en la revista y al debate posterior sobre el chasis de fibra de carbono de la RC16.

«Observamos que en el titular incluíais ‘CARBONO’, mientras que en el texto lo habéis eliminado y lo habéis dejado en ‘bastidor’».

Una lectura rápida de la noticia -a continuación- revelaba que la palabra «carbono» sí aparecía. Dos veces. Lo que sea que estén fumando, les está volviendo paranoicos.

A continuación, KTM se quejó respecto a esto otro:

«Estamos convencidos de que tarde o temprano todo el mundo tendrá bastidores de carbono», decía Risse.

Esta frase fue editada para mayor claridad respecto a la original, que era la siguiente: «Estamos convencidos de que tarde o temprano todo el mundo acabará con esto». Esta fue la respuesta de Risse a mi octava pregunta consecutiva sobre el chasis de fibra de carbono de la RC16, así que no había duda de que, cuando decía «esto», se refería a los bastidores de carbono, por lo que no se había cambiado el significado.

La última queja se refería a esta cita de Miller…

«Hemos podido encontrar más agarre con el chasis de fibra de carbono, así que en lo que he estado trabajando es en entender el tren delantero para que tener más velocidad en las curvas».

Esta cita se redujo en inglés de 49 a 28 palabras en aras de la claridad y la brevedad. Cortar el texto es una parte importante del trabajo de un periodista; de hecho, a menudo se tarda más en editar un artículo hasta el número de palabras requerido que en redactar el primer borrador.

Esta fue la cita completa de Miller…

«Hemos sido capaces de encontrar bastante más agarre con el nuevo chasis, así que eso es lo más importante que intentábamos conseguir y tenemos que dar algunos pasos para seguir mejorándolo e intentar entender un poco más el tren delantero para ganar velocidad en las curvas».

De nuevo, ambas declaraciones dicen lo mismo: el nuevo chasis brinda mayor agarre, pero necesitamos más velocidad en curva.

Lo que a los jefes de prensa les hubiera gustado que escribiera era algo así, con el fin de destacar al lector cada una de mis ediciones:

Risse: «Estamos convencidos de que tarde o temprano todo el mundo acabará con [tener] esto [tecnología de cuadro de fibra de carbono]».

Y también…

Miller: «Hemos sido capaces de encontrar [bastante] más agarre con el nuevo chasis [de fibra de carbono] [el basculante ya era de fibra de carbono], así que [eso es lo más importante que estábamos tratando de perseguir y tenemos algunos pasos por delante para seguir mejorando eso] y [en lo que ha estado trabajando es en] tratar de entender el tren delantero un poco más, para llevar algo de velocidad en curva».

Hay una razón por la que nunca lees citas como así, y es porque son difíciles de leer, hacen que el que habla suene ridículo y ocupan el doble de espacio, por lo que el texto contendría la mitad de información.

Por eso no me gusta que los jefes de prensa me digan cómo tengo que ejercer de periodista.

Como ya se ha señalado, la historia elogiaba los valientes intentos de KTM por vencer a Ducati. Quizá sus genios de las relaciones públicas hubieran estado más contentos si hubiera reflejado con más precisión los recientes esfuerzos de KTM en MotoGP y hubiera escrito esto en su lugar…

«A pesar de la masiva inversión económica de KTM y Red Bull, de trabajar con Red Bull Advanced Technologies (posiblemente los mejores aerodinamistas del mundo en deportes de motor), de tener uno de los mejores pilotos de la parrilla y de arrebatar a Ducati y Öhlins algunos de los mejores cerebros de MotoGP, KTM es el único fabricante que no ha ganado un solo gran premio sobre seco en casi tres años, concretamente desde junio de 2021. Incluso Honda y Suzuki han ganado más carreras sobre seco en ese periodo».

Durante los test de Sepang tuve una animada conversación con algunos responsables de KTM con la esperanza de que se dieran cuenta de que sus acusaciones no tenían fundamento. Los responsables de comunicación no se retractaban, así que sugerí que KTM me demandara para que pudiéramos ir a juicio y que los expertos decidieran. Mi oferta fue rechazada.

Binder fue el mejor piloto de KTM en un buen test, pero el departamento de relaciones públicas del equipo se centró más en los esfuerzos fuera de la pista...

Cuando llegué a casa después de Sepang, me puse en contacto con las revistas que habían publicado el artículo porque KTM quería que se hicieran correcciones en la medida de lo posible.

Y ahí es cuando las cosas se pusieron realmente divertidas.

El primero de los redactores jefe con los que se pusieron en contacto los jefes de prensa de de KTM les dijo que había revisado las transcripciones y el reportaje, pero que no veía necesidad de hacer ninguna corrección. Esto provocó la siguiente respuesta por parte del máximo responsable de comunicación del departamento de deportes de motor de KTM:

«Para ser claros en esto, nadie de KTM aclaró que el nuevo chasis era de fibra de carbono en 2023, por lo que nos sorprendió y decepcionó leerlo como una cita de un portavoz oficial de KTM».

Así que, ¡ya está! Los ingenieros de KTM no podían utilizar el término «fibra de carbono» para describir el nuevo chasis de la RC16, aunque todo el mundo hablase de ello.

Risse y yo pasamos más de tres minutos hablando específicamente del bastidor de carbono. Incluso se explayó describiendo cómo mejoraba la moto, pero no podía decir «fibra de carbono».

¿No es increíble?

Los expertos en relaciones públicas de KTM se habían vuelto locos.

Lo que hubiera dado por estar sentado en esa reunión de los departamentos de marketing y relaciones públicas…

«Señoras y señores: nuestros geniales ingenieros de MotoGP han diseñado un nuevo y genial chasis, así que nuestro plan genial de marketing consiste en prohibir a nuestros geniales ingenieros que mencionen a nadie su genial creación. A pesar de que todo el mundo lo sabe ya».

«¡Tío, eres un genio del marketing! ¡Choca esos cinco!

Supongo que después de este gran encuentro, el equipo de relaciones públicas de KTM le echó una bronca al actual ingeniero jefe de MotoGP de KTM por no decirme que el chasis de fibra de carbono no existía.

Como solemos decir los británicos, «la cola intentando mover al perro».

Pero todavía me quedaba por ver lo mejor de esta comedia.

Unas semanas después de mi charla con Risse, otro periodista le entrevistó y él mencionó las palabras que no debían decirse. Me pregunto si el crack de las relaciones públicas volvió al despacho de su jefe de ingeniería para echarle otra bronca.

Por lo tanto, el jefe de relaciones públicas estaba despreciando la verdad cuando me dijo que «nadie de KTM aclaró que el nuevo chasis era de fibra de carbono en 2023».

Esta gente trabaja de forma tan condicionada que me pregunto cómo tienen ganas de levantarse cada mañana.

Una última reflexión: el trabajo de un jefe de prensa no consiste solo en establecer buenas relaciones con los periodistas, sino también en promocionar MotoGP entre un público más amplio.

Teniendo en cuenta que el motociclismo es actualmente solo el trigésimo deporte más popular del mundo (¡después de la doma de caballos!), creo que estos jefes de prensa estarían mejor empleando su tiempo en tratar de hacer crecer el deporte (consiguiendo más artículos en las principales revistas, por ejemplo), en lugar de perseguir a los periodistas por nimiedades.

Por último, me gustaría desear a Red Bull KTM todo lo mejor para la temporada 2024. Son un gran grupo de personas (en su mayoría), y me encantaría verles ganando carreras de nuevo.

Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.

Foto de apertura: Publiqué un artículo elogiando la RC16 en 2023, aunque por el contrario atrajo un extraño ataque del departamento de relaciones públicas del equipo.

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