MotoGP Tailandia 2025 (1ª): El indiscutible dominio de Marc Márquez en el inicio de temporada
El piloto español ha estado jugando con sus rivales en Buriram, según su compañero de equipo Pecco Bagnaia. Ahora que el ocho veces campeón del mundo tiene la mejor moto, ¿podría ser ésta su mejor temporada?
03 de marzo de 2025.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto.
No debe haber sido una mañana de domingo agradable en casa de Valentino Rossi. El nueve veces campeón del mundo no sólo ha tenido que ver cómo Pecco Bagnaia, su piloto más laureado en el VR46, era batido dos veces por su nuevo compañero en el equipo oficial Ducati, Marc Márquez; sino también por Alex Márquez, piloto del equipo independiente Gresini Ducati que el año pasado dio a su hermano mayor una salida al infierno que vivía en Honda.
Pocas veces Bagnaia ha parecido tan desolado como en la rueda de prensa posterior a la carrera. Sentado, pensativo, mientras los medios de comunicación de todo el mundo dirigían la mayoría de sus preguntas a los dos pilotos sentados a su lado. Después de todo, acababan de hacer historia: nunca antes dos hermanos habían terminado primero y segundo en un gran premio de la categoría reina.
«Es como un sueño», decía Alex, que estuvo a punto de demostrar lo que su hermano siempre ha dicho de él: que es el Márquez más rápido. «Tenemos que trabajar para mantener este sueño durante más tiempo, así que daremos el máximo. Intentaremos disfrutar como hacemos normalmente en nuestro plan de entrenamiento y todo eso. Con todo el trabajo, es súper bonito ver que los resultados están ahí. Súper bonito. No hay palabras para describir lo que sientes cuando estás en un podio con tu hermano».
Por supuesto, Bagnaia no está en absoluto derrotado. La temporada 2025 sólo lleva un fin de semana y el excampeón italiano de MotoGP sólo ha tenido tres días bastante malos en Buriram. Tuvo problemas con la elección de los neumáticos delanteros e, irónicamente, quedó fuera de la Q2 el viernes por la tarde por su compañero de marca Franky Morbidelli.
Sin embargo, no estaba contento con el primer GP de su séptima temporada en la clase reina. «No estoy aquí para acabar tercero», reivindicaba.
En la carrera Sprint del sábado, Bagnaia eligió el neumático delantero de compuesto duro, con una carcasa rígida hecha a la medida para Buriram para mejorar la estabilidad en frenada. Sin embargo, el neumático no tenía un buen agarre en los extremos para poder girar, así que lo destrozó intentando forzar la moto a girar. Para el domingo cambió al blando -utilizado por los hermanos Márquez en ambas carreras- pero no había dado suficientes vueltas con él para conseguir una correcta puesta a punto.
«Tengo que aprender y mejorar», añadía.
No hay duda de que Bagnaia pasará gran parte de las próximas dos semanas estudiando a fondo los datos de Marc y Álex, en busca de pistas que le hagan más rápido en las dos próximas carreras en Termas de Río Hondo y COTA, bastiones ambos de Marc Márquez.
El campeón de 2022 y 2023 volverá, pero ¿aprenderá y mejorará lo suficiente para superar a su nuevo compañero de equipo, que básicamente estuvo en modo crucero todo el fin de semana?
«Marc estaba jugando con nosotros», confesaba Bagnaia con una débil sonrisa.
Sin embargo, más inquietante aún para el resto de la parrilla debería ser lo siguiente que se dijo…
«Lo principal es que estoy pilotando cómodo», admitía Márquez, que no ganaba el GP inaugural de la temporada desde el año 2014.
Marc Márquez y su hermano Álex, DAZN
Esta ha sido su tercera victoria en Buriram. Cuando ganó las carreras de 2018 y 2019 con Honda se cayó tres veces entre los entrenamientos libres y la clasificatoria, siempre explorando el límite para encontrar un ritmo imbatible en carrera. Entre sus dos caídas durante el GP de Tailandia de 2019, evento en el que conquistó su último título, hubo un aterrador highside, que le llevó incluso a visitar el hospital.
«Con la Honda tenías que tirar mucho más, lo que implicaba más riesgo», me comentaba recientemente.
En lo que va de año, el ocho veces campeón del mundo ha salido a pista un total de ocho días, tres en Sepang y cinco en Buriram. Y apenas se ha caído en una única ocasión, tras perder el tren delantero en Sepang. ¿Cuántas veces habría mordido el polvo en este tiempo si todavía pilotara una Honda?
Márquez sabe que por fin ha salido del infierno
Al manillar de la Ducati, simplemente, no tiene que asumir los riesgos que solía tomar para sacar un tiempo rápido con la RC213V.
Está pilotando de forma más suave que nunca porque así es como se tiene que hacer con la Ducati, y también parece tener más control que nunca.
Y no sólo en la pista. Los garajes de MotoGP funcionan de una manera sencilla: los ingenieros siempre se inclinan por su piloto más rápido, por razones obvias. Eso ya está ocurriendo dentro del garaje de Ducati, así que Márquez está tomando el control allí también. Por supuesto, las cosas pueden cambiar, pero si no lo hacen, Bagnaia ya no disfrutará del estatus de número uno del que goza desde que se trasladó al equipo oficial en 2021. Otra razón, desde luego, que contribuye a esas desoladas miradas.
Las emociones de Márquez tras la carrera del domingo eran como una montaña rusa. Pasó de una enorme sonrisa a un labio inferior tembloroso y viceversa, una y otra vez. Sabe que, salvo catástrofe, por fin ha salido del infierno en el que cayó hace casi cinco años: tras múltiples operaciones y múltiples momentos en los que se llegó a preguntar si todo había terminado. Todos esos recuerdos le invadían cada vez que le temblaba el labio inferior.
Ahora sabe que tiene de nuevo la oportunidad de demostrar que es, posiblemente, el mejor piloto de motociclismo de todos los tiempos.
Su único problema en Buriram fue la dichosa norma de MotoGP sobre la presión de los neumáticos. Todas las motos de la clase reina cuentan con sistemas de alarma que avisan a los pilotos cuando están en peligro de rodar por debajo de la presión mínima durante más de la mitad de la carrera, lo que les supondría una penalización automática de 16 segundos (algo que habría retrasado a Márquez hasta la octava posición).
Su alarma saltó después de las primeras vueltas, lo que resultó una gran sorpresa para todos. Conseguir que la presión del neumático delantero sea la correcta (no tan baja como para que te penalice y no tan alta como para que el neumático se hinche, cambie de perfil y te haga perder agarre) es en realidad como jugar a las adivinanzas. No recuerdo que el equipo oficial Ducati haya cometido este fallo en el pasado, pero siempre hay una primera vez, así que a Márquez le tocó compensar y salir del apuro.
«Durante las dos primeras vueltas me sentí suave y rápido, estaba pilotando de una manera muy buena», contaba más tarde. «Luego veía que la presión de los neumáticos no estaba en el rango correcto, así que empecé a frenar más fuerte durante dos vueltas [para poner más calor y, por tanto, aumentar la presión en el neumático delantero]».
Sin embargo, eso no estaba siendo suficiente, así que en la vuelta siete de las 26 aflojó para dejar pasar a su hermano con la intención de rodar tras la Ducati de Gresini, calentar su neumático delantero y escapar así a la posibilidad de ser penalizado.
Las miradas de pánico comenzaron a cruzarse en el garaje de Ducati. El mayor de los Márquez siguió al menor durante las siguientes 16 vueltas, a escasos metros del neumático trasero de la Desmosedici Gresini. ¿Sería capaz de pasarle de nuevo?, ya que calentar su neumático delantero podía ser bueno y malo a la vez. Quizá no habría penalización, pero, sin duda, tampoco el debido agarre.
Mientras tanto, Bagnaia perseguía con ahínco a los dos hermanos, acercándose a veces a medio segundo. Sin embargo, siempre que se aproximaba, el calor de sus motos le hacía perder adherencia delantera, por lo que no podía contactar con ellos. Se supone que Marc debía encontrarse en la misma situación.
La temperatura ambiente de 37ºC no era sólo un problema para los neumáticos delanteros, sino también para los pilotos, que luchaban por respirar el aire a 50ºC tras la cúpula de unas motos que estaban literalmente ardiendo a más de 100ºC.
La mayoría de los pilotos de las tres categorías acabaron las carreras del domingo con pantorrillas y antebrazos abrasados, y las manos con ampollas, mientras que otros llegaron a experimentar visión borrosa y algunos más se esforzaban por frenar correctamente porque la maneta del freno delantero les quemaba los dedos.
La primera vez que las MotoGP corrieron en el sudeste asiático -el GP de Malasia de 500 de 1991, en Shah Alam-, la carrera principal se acortó en cinco vueltas. No habría sido una mala idea hacer lo mismo el pasado fin de semana en Buriram.
Marc lanzó finalmente su ataque en la última curva a cuatro vueltas del final. Durante la última cuarta parte de la carrera, la moto de Álex, que empezaba a perder adherencia en la parte trasera, se había movido salvajemente al pasar por la rápida penúltima curva a derechas, lo que le hizo perder unas milésimas de segundo y dio a su hermano mayor la oportunidad de atacar en la siguiente curva.
Las últimas cuatro vueltas fueron como una broma. Marc se escapó 1,6 segundos de su hermano y Bagnaia, ¡cuatro décimas por vuelta! Pocos mensajes son tan claros.
Ducati volvió a arrasar a la competencia en esta carrera. Los cuatro primeros clasificados pilotaban una Desmosedici y Morbidelli pasó la bandera a cuadros a menos de tres segundos de Bagnaia. De los 63 podios que hemos tenido desde el inicio de la temporada pasada, Ducati ha acaparado completamente un total de 56. Nunca se había visto nada igual en los Grandes Premios.
Tanto Marc como Bagnaia están pilotando lo que este último llama las GP24.9, básicamente las motos del año pasado con basculante nuevo y pequeñas mejoras en suspensión y electrónica. Marc dice que son «muy, muy, muy parecidas» a las GP24 de su hermano, de Morbidelli y del debutante Fermín Aldeguer.
Así que al parecer la Ducati del año pasado sigue siendo mejor que las Aprilia, KTM, Honda y Yamaha de 2025.
La velocidad de Alex Márquez demuestra lo mucho mejor que es la GP24 respecto a la GP23 que pilotaba el año pasado. Fabio Di Giannantonio luchó durante todo el fin de semana con una clavícula recientemente lesionada, pero lo hizo al manillar de una GP24.9 de VR46, así que no quiso dejar de destacar las dificultades que tuvieron el año pasado todos los pilotos de las GP23, incluido él mismo.
«Es mucho mejor, mucho mejor que la 23», comentaba. «Es otro mundo, mucho más rápida, y la tracción es increíble. Podría ser hasta un segundo por vuelta más rápida en carrera».
Mientras Ducati celebraba otro desfile triunfal, los ingenieros de Aprilia también sonreían. El debutante Ai Ogura fue sin duda el piloto del fin de semana. Todo el mundo esperaba que los hermanos Márquez y Bagnaia fueran como cohetes, pero nadie podía imaginar que Ogura terminaría cuarto en la Sprint a rueda de Bagnaia hasta el final, y quinto en el GP, rodando menos de tres décimas del ritmo ganador.
Un periodista preguntó al japonés de 24 años si estaba un poco sorprendido por su actuación. «No un poco», respondió Ogura, «¡sino mucho!».
El actual campeón de Moto2 ni siquiera dio la impresión de esforzarse demasiado, ni asumir riesgos de locos para compensar su falta de experiencia. Se mostró súper rápido y piloto de forma muy suave durante todo el fin de semana, llegando incluso a inquietar a Bagnaia en la carrera del sábado.
Las próximas carreras pueden ser más complicadas para Ogura, porque partirá de cero el viernes y no contará con dos días de entrenamiento adicionales, como ha tenido en Tailandia, pero no hay duda de que en la parrilla de MotoGP ha nacido una nueva estrella.
Ogura se impuso al único piloto oficial de Aprilia en pista, Marco Bezzecchi, con más de siete segundos. La nueva RS-GP ha mejorado mucho respecto al año pasado porque los ingenieros de Aprilia han encontrado por fin la manera de sacar el máximo partido al nuevo neumático trasero de Michelin, lo que ha reducido los rebotes de suspensión que padecían el año pasado.
Bezzecchi cruzó la línea de meta tres décimas por delante del mejor piloto de Honda, Johann Zarco. El francés de LCR finalizó la carrera a 15 segundos del ganador, mientras que el año pasado la mejor Honda solía estar a 20 o 30 segundos.
El bombo mediático sobre el rendimiento de las Yamaha tras el test de Sepang no ha resistido finalmente la prueba de las primeras carreras de la temporada. Jack Miller fue el primer piloto de la casa, en undécima posición.
KTM tuvo un mal primer fin de semana de 2025, apenas unos días después de que la empresa ganara su lucha por mantener el control del negocio y se hiciera público su plan de reestructuración. Los mejores clasificados de la RC16 fueron Brad Binder y Enea Bastianini, octavo y noveno, respectivamente, a 19 y 20 segundos del ganador.
Los pilotos de fábrica Binder y Pedro Acosta montaron el nuevo amortiguador de masas de KTM, diseñado para exorcizar el «chattering» que tanto ha perjudicado a la RC16 desde que Michelin introdujo su nuevo neumático trasero.
Acosta tuvo una caída en la tercera vuelta tras intentar acercarse a Bezzecchi y volvió a pista para acabar fuera de los puntos. «Este año es mucho más fácil descargar la parte trasera», dijo Acosta. «Me pasó rodando detrás de Bezzecchi, me fui un poco largo, estaba derrapando demasiado y al final perdí la parte delantera».
Será interesante ver si las KTM de fábrica utilizan el amortiguador de masas en la segunda cita del año en Argentina. Honda pasó dos años diseñando el suyo antes de renunciar a seguir con ello, ya que se trata de dispositivos extraordinariamente complicados.
El de Ducati fue diseñado por un físico teórico cuyo profesor universitario fue el hombre que descubrió la existencia de la materia oscura.
Y lo más importante, KTM necesita obtener buenos resultados si quiere que su proyecto de MotoGP siga adelante. Los responsables de la reestructuración de la empresa tendrán que tomar algunas decisiones difíciles para que KTM salga de las pérdidas, y si la RC16 está fuera del Top 10 podría llegar a plantearse si vale la pena seguir gastando tanto dinero.
Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.
Foto de apertura: Mucha gente llegó a dudar de Gigi Dall’Igna (a la izquierda de Márquez) por elegir a Marc Márquez para el equipo oficial. Se equivocaron. Foto: Ducati