Viajar en moto es una pasada de sensaciones: te vienes arriba, te sientes libre, gritas a cada momento y además te rejuvenece, te lo digo de verdad. Si encuentras el tiempo y aprovechas esa oportunidad, que a veces te da la vida, ¡aprovéchala! Yo no dudé, era mi sueño, así que lo comuniqué a la familia, me arreglé en el trabajo y me lancé a recorrer en solitario la Ruta de la Seda en busca de aventuras. Ahí me di cuenta de que me gustaba la sensación de levantarme cada día en un lugar desconocido, probar diferentes sabores, escuchar conversaciones y canciones nuevas, oler de otra manera, sentir otra onda… En pocas palabras, ¡flipar continuamente!
Así que me dije: ¿por qué no dar la vuelta al mundo en moto? Ahora tienes en tus manos el primer libro. Enseguida vas a ver que es diferente a todo lo que has leído. Vas a pasártelo muy bien viajando en la moto, conmigo o a tu bola. Juntos vamos a repartir 500 gafas a personas que las necesitan: pastores nómadas de las montañas, campesinos junto al monte Ararat, gente humilde de Capadocia, Irán, Pakistán, India o Nepal. A cambio, nos traeremos miles de sonrisas porque la humanidad es mucho mejor de lo que nos cuentan en la tele. Deseo que lo disfrutes.

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