Fotografía final campeonato MotoGP 2024 Jorge Martín campeón

Jorge Martín, nuevo rey de MotoGP: De la curva 1 del Jarama a la bandera a cuadros en Barcelona

El piloto madrileño ha combinado una devastadora velocidad con numerosos segundos puestos para prevalecer en una lucha que ha durado toda la temporada contra el campeón en título, Pecco Bagnaia.

18 de noviembre de 2024.

Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto.

Por fin, Jorge Martín lo ha conseguido. Ha coronado la cima del Everest del motociclismo. El domingo en Barcelona se convirtió en el trigésimo piloto que gana el mayor trofeo del motociclismo, el vigésimo séptimo español campeón del mundo, el tercero de Ducati en MotoGP y sólo el sexto piloto de un equipo independiente en las 76 temporadas de la categoría reina, después del «Rey» Kenny Roberts, Marco Lucchinelli, Franco Uncini, Eddie Lawson y Valentino Rossi.

La mayoría de los campeones del mundo de motociclismo en España proceden de Cataluña. Martín, sin embargo, es sólo el segundo madrileño, y además creció en una urbanización próxima a la curva 1 del legendario circuito del Jarama, a sólo unos kilómetros al norte del centro de la ciudad.

El primer campeón del mundo madrileño, aunque fuera de adopción, fue también la primera superestrella del motociclismo en España, Ángel Nieto. Aunque en realidad había nacido en Zamora, Nieto era un hombre pequeño, enjuto y luchador que se había criado en Vallecas, un conocido barrio de la capital de España.

Martín logró la pole y subió al podio en su segunda carrera de MotoGP, llegando a la tercera cita del campeonato pensando que estaba todo hecho. Craso error.

Nieto fue agasajado en su momento incluso por el general Francisco Franco, el dictador que gobernó España entre 1939 y 1975. Aunque se reunió en distintas ocasiones con Nieto, sólo habló con él una única vez: «¿Es muy dura la batalla?», al parecer le preguntó.

Martín, que sólo mide 1,65 m, es un pequeño y aguerrido luchador, como Nieto, con una mirada que parece estar siempre alerta. También es engreído, en el buen sentido. Tiene un claro aire fanfarrón y el espíritu más rocanrolero de la parrilla de MotoGP.

Esa arrogancia le ha metido a veces en problemas, sobre todo en los inicios de su temporada de debut en MotoGP en 2021. Martín consiguió la pole position y un podio en su segunda carrera y llegó a la tercera cita en Portugal pensando que estaba todo hecho. Craso error. Una aparatosa caída en los entrenamientos le dejó con múltiples huesos rotos y la cabeza destrozada. En el hospital se planteó la retirada.

Martín cree que no estaría corriendo hoy si no hubiera sido elegido para la Red Bull Rookies Cup en 2012. El joven de 14 años es el quinto por la izquierda. Foto: Red Bull

El Martin de 2024 -llamémosle Martinator 2- es un animal muy diferente. Ha ganado el campeonato combinando una devastadora velocidad y saber esperar su momento. Si podía ganar una carrera, ganaba, pero si no podía sin arriesgarse al desastre, se conformaba y se llevaba los puntos a casa, ya que son los puntos lo que hace ganar el campeonato.

En el pasado, Jorge solía ignorar las señales de advertencia de los neumáticos y seguía tirando en busca de la victoria, pero en lugar de eso terminaba llevándose a casa medio kilo de gravilla en la quilla de su Ducati.

«Vivir el presente, aprender del pasado y no repetir los mismos errores han sido la clave del campeonato», declaraba tras conseguir el domingo el tercer puesto por detrás del ganador de la carrera y campeón anterior, Pecco Bagnaia, al que ha superado por diez puntos.

Si quisiera ser malicioso (oye, ¿por qué no?), podría decir que Martín ha ganado el título de 2024 matizando esa vieja expresión de las carreras: «Para terminar primero, primero hay que terminar», para mutar en: «Para terminar primero, primero hay que terminar segundo».

Porque han sido los segundos puestos los que le han hecho ganar el campeonato. Martín ha conseguido diez victorias sumando Sprint y GP frente a las 18 de Bagnaia, pero Martín ha conseguido 15 segundos puestos frente a solo uno de Bagnaia.

Esto no es una crítica. Sólo hay un objetivo en el Campeonato del Mundo: sumar más puntos que los demás. Si lo haces, mereces el campeonato, si no, no. Así de sencillo.

Por su parte, Bagnaia sí que ha demostrado la veracidad de la máxima de que «Para terminar primero, primero hay que terminar».

La mayoría de los aficionados nunca compararían a este italiano de 27 años -normalmente considerado un maestro de la precisión- con la leyenda de 500cc Kevin Schwantz -el genio de finales de los 80 y principios de los 90-, pero la temporada 2024 del italiano ha tenido matices de Schwantz: un fin de semana en lo más alto del podio y al siguiente revolcándose por la grava.

Bagnaia no ha perdido el campeonato por falta de velocidad, sino por el exceso de grava en la quilla de su carenado. Se ha caído en siete carreras, perdiendo potencialmente hasta 103 puntos, frente a las tres caídas de Martín, que le costaron 62 puntos potenciales. Bagnaia también tuvo un abandono por un fallo mecánico.

Toda una alegría. Martín y su equipo Pramac celebran el primer campeonato de un equipo independiente desde el de Valentino Rossi en 2001. Foto: Michelin

Tres de las caídas de Bagnaia han venido colisiones con otros pilotos: en Portimao, Jerez y Aragón. «Necesito entender mejor algunas situaciones», ha dicho tras tener finalmente que ceder la corona.

Sus otras cuatro caídas vinieron rodando en cabeza: Barcelona, en mayo, Silverstone, Misano 2 y Sepang, pero asegura que la única caída provocada por forzar demasiado fue la de Silverstone.

«En cuanto frenas un poco menos, pierdes la parte delantera», explicaba Bagnaia, dando así una idea de la cuerda floja sobre la que se mueven los pilotos con el neumático trasero súper adherente de Michelin para 2024. «Jorge también se caía por la misma razón».

«Nunca me rindo, pero tengo que aprender que a veces es mejor acabar cuarto o quinto que tener una caída».

Si la campaña 2024 de Bagnaia me recuerda a Schwantz en todo su esplendor, el estilo de pilotaje de Martín me recuerda al de Wayne Rainey, el que fuera el mayor rival de Schwantz.

Al igual que Rainey, Martín realiza movimientos muy definidos y pronunciados sobre la moto, concentrando su agresividad en cada fase de la curva para hacer que la moto haga exactamente lo que él quiere que haga, musculando la máquina, que tiembla y se estremece a medida que él la pone en forma.

Y pienso en Martín cuando recuerdo esta historia que Rainey me contó hace algunos años.

«Siempre tenía un pequeño ritual antes de la carrera, por llamarlo así, que me ponía en el estado de ánimo adecuado», me contó Rainey.

«Me ponía a bailar dando vueltas en mi autocaravana, pisoteando el mono. O me sentaba, concentrado en aumentar la sensación de excitación, con ganas de escupir clavos y arrancar el manillar de la moto. Era como salir a pelear».

No tengo ni idea de lo que hace Martín antes de una carrera, pero sé lo que piensa… y está de acuerdo con Rainey. «Siento que las carreras son una guerra – es como ir a la batalla», dice. «Supongo que tengo una mentalidad realmente asesina».

Martín lleva incluso tatuadas en el brazo izquierdo las palabras de Conor McGregor (polémico ex campeón irlandés de Ultimate Fighting): «No estamos aquí sólo para participar, estamos aquí para tomar el mando».

Fotografía final campeonato MotoGP
Martín pudo escaparse lo justo para rodar en solitario, que es todo lo que quería para no ser engullido por el pelotón. Alex Espargaró (41) se apresura a ayudar a su amigo protegiéndole de los ataques. Foto: Dorna/MotoGP

Esa es la forma de ser de un boxeador que sube al ring como el guerrero que va a entrar en combate. Ahora ha respaldado sus palabras con hechos y se llevará el número uno a Aprilia el año que viene.

Ha sido un largo camino, ¡siempre lo es! Desde las minimotos hasta la Red Bull Rookies Cup, pasando por Moto3, Moto2 y MotoGP. En 2018 ganó la corona de Moto3 con el equipo Honda de Fausto Gresini y podría haber ganado el título de Moto2 en 2020 con el Red Bull KTM Ajo si no se hubiera contagiado de Covid.

Y nada de esto podría haber llegado a ocurrir debido al colapso financiero mundial de 2008. El padre de Martín perdió su trabajo, así que su madre sacó adelante a la familia, mientras el padre pedía prestadas motos para su hijo.

Martín empezó a subir peldaños en 2009, ganando en minimotos, MiniGP y PreGP, pero todas ellas eran categorías de bajo coste. En 2011, cuando llegó el momento de subir al Campeonato de España de Moto3, los Martín estaban sin dinero y a punto de abandonar su sueño.

Lo que salvó su trayectoria fue la Red Bull Rookies Cup. En lugar de buscar 300.000 euros para subirse a una Moto3, lo único que padre e hijo tuvieron que hacer fue pagar sus desplazamientos a los circuitos.

Martín terminó 12º en la general en su temporada de debut en la Rookies, luego segundo y finalmente primero en 2014.

«Sin la Rookies no estaría aquí; habría dejado las motos», reconoce Martín. «Sabía que la Rookies de 2014 era mi última oportunidad. Si no la hubiera ganado, habría tenido que volver a casa, porque mis padres no tenían dinero para que siguiera corriendo. Creo que de cien pilotos que suben, quizá solo tres lo hacen sin pagar. El resto tiene que pagar, al menos los primeros años».

El director de desarrollo de pilotos de Rookies, Peter Clifford, recuerda bien a Martín y sus recuerdos resumen al piloto que vemos hoy.

Fotografía final campeonato MotoGP 2024 Caida de Bagnaia
Bagnaia tuvo demasiadas caídas en 2024 - esta es Aragón, donde se enredó con Alex Márquez. Foto: Ducati

«Cuando Jorge estaba con nosotros era muy serio y estaba muy comprometido», asegura Clifford. «Era uno de esos pilotos que, obviamente, tienen talento, pero si tuviera que elegir cuál era su punto fuerte entre su talento o el compromiso para sacarle partido, diría que en su caso era lo segundo.

«Es evidente que tiene un gran talento, pero también saca lo mejor de sí mismo, de la moto y de la situación, y se esfuerza al máximo. Con esa actitud, Jorge siempre ha podido superar las dificultades. Siempre conseguía mantener la calma, era muy maduro, incluso entonces. Con otros pilotos todo es talento, pero no saben cómo funciona».

El título de la Rookies de Martín le valió una plaza en Moto3 para 2015 con el equipo Mahindra de Jorge Martínez, cuando su compañero de equipo era… Bagnaia.

Es difícil decir qué importa más para llegar a la cima del motociclismo: el talento o la determinación. Tal vez lo segundo, porque todos los pilotos de la parrilla de MotoGP tienen toneladas de talento.

Sin embargo, a menos que tengas la determinación de seguir adelante a pesar del dolor, el sufrimiento y los momentos oscuros, nunca llegarás a la cima.

El próximo desafío para Martín será mantenerse en lo más alto en 2025. Si Aprilia, con su nuevo director técnico Fabiano Sterlacchini, consigue que su RS-GP funcione con el último slick trasero de MotoGP, debería estar delante. Si Aprilia no resuelve el problema de los neumáticos, le espera un año muy duro.

Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.

Foto de apertura: ¡Viva el rey! Martín celebra uno de los dos segundos puestos que consiguió en el Gran Premio de Tailandia del mes pasado. Aprender de los errores y mejorar su regularidad han sido las claves de su éxito.

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