Fotografía del MotoGP de San Marino 2024

MotoGP San Marino 2024: Allí olía a victoria…

A Marc Márquez le corre el riesgo por las venas y le bastaron unas gotas de lluvia sobre Misano para marcar la diferencia y meterse en la lucha por el título, todo mientras Bagnaia hacía números y Martín metía la pata hasta el fondo.

09 de septiembre de 2024.

Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto.

La carrera de MotoGP del domingo en San Marino trajo un divertido desenlace para uno de esos fines de semana en los que miles de horas de pilotaje, ingeniería y registro de datos terminan en la papelera de la irrelevancia porque aparecen unas gotas de lluvia.

La meteorología de Misano puso patas arriba la lucha por el título de MotoGP en 2024. El resultado fue un desastre para el líder del campeonato, Jorge Martín, una bendición para el irreverente Marc Márquez y ni lo uno ni lo otro para el campeón en título Pecco Bagnaia.

Márquez, el ganador, llegó a sugerir que el desaparecido jefe del equipo Gresini (el que fuera doble campeón del mundo de 125 Fausto Gresini)- era la fuerza divina que había dejado caer la lluvia, dándole así una oportunidad de ganar que parecía haber perdido con su caída de la sesión clasificatoria, un contratiempo que le había relegado a la tercera línea de parrilla.

Todos los equipos utilizan sistemas de radar meteorológico de alta tecnología que proporcionan previsiones muy detalladas. Sin embargo, estos dispositivos no sirvieron de nada el pasado domingo, ya que los pilotos locales, -Bagnaia (que vive a unos kilómetros al sur de Misano) y Bastianini (nacido y criado en la zona)-, utilizaron sus propios sentidos para tomar la decisión correcta.

Los pilotos hablan mucho de los sentidos vitales del tacto, la vista y el oído, pero esta vez fue su olfato el que salvó el día, o no.

«El jueves aquí sentí el olor a lluvia y llovió mucho», confesaba el campeón Bagnaia tras el GP. «Hoy el olor no era olor de lluvia».

Bastianini dijo lo mismo.

Fotografía del MotoGP de San Marino 2024
Las primeras vueltas sobre seco. Bagnaia por delante de Martín, Morbidelli y Acosta. Márquez estaba todavía muy lejos de la cabeza. Foto: Dorna

Tras una ligera llovizna durante la formación de la parrilla, esta remitió, pero volvió cuando había transcurrido un cuarto de carrera.

Franky Morbidelli, que salía desde la primera línea, fue la primera víctima cayendo cuando rodaba tercero y perseguía a Bagnaia y Martín. Unas curvas más adelante, fue Martín quien se llevó un susto y tuvo incluso una salida de pista.

Al final de esa misma vuelta, mientras seguía rodando justo detrás de Bagnaia, el español entró en boxes para cambiar a su Ducati con configuración de lluvia. Ningún otro piloto en el grupo de cabeza hizo lo mismo.

Márquez fue lo suficientemente inteligente como para seguir el ejemplo de los pilotos locales. «Decidí hacer lo que hicieran los italianos, todos siguieron en la pista», aseguraba más tarde.

Todo el mundo sabe que Marc es el rey de las condiciones cambiantes, momentos en los que el nivel de adherencia es difícil de juzgar. También es sabido que el riesgo le corre por las venas.

Ambas habilidades jugaron en su momento un determinante papel en la consecución de sus seis títulos mundiales de MotoGP, así que cuando Misano se convirtió en una pista de patinaje y se ralentizaron los tiempos por vuelta en unos siete segundos, Marc sabía que había llegado su momento.

«Era el momento de arriesgar, no tenía nada que perder», admitía al terminar la carrera. «En la vuelta siguiente, ataqué», añadía.

En dos vueltas, Marc pasaba de la sexta a la primera posición sin que Bagnaia ofreciese resistencia. A fin de cuentas, la primera posición es la más peligrosa bajo la lluvia, ya que el líder siempre va a ser el primero que se encuentre cualquier zona más húmeda.


«Cuando he visto que Morbidelli caía, he aminorado la marcha, no quería correr riesgos», decía Bagnaia, que usaba a Márquez como detector de adherencia y a la vez como liebre para escapar del grupo perseguidor.

En pocas vueltas, Marc volvía a tirar al máximo: concentrado, amartillando el cronómetro y marcando incluso la vuelta rápida sin importarle la amenaza de lluvia que todavía se cernía sobre la pista.

Por supuesto, no existía garantía alguna de que la lluvia no volviera, así que, ¿te imaginas lo que se debía sentir al entrar en el Curvone de derechas a 240 km/h con gotas de agua en la pantalla del casco?

Fotografía del MotoGP de San Marino 2024
Desde luego, el pasado domingo no resultó un día perfecto para las esperanzas de Martín de luchar por el campeonato.

Bagnaia, dolorido por las secuelas de su caída en Aragón, sacó la bandera blanca en los últimos compases de la carrera, pero cruzó meta muy por delante de su compañero de equipo Enea Bastianini, que se quedó sin neumático trasero en las últimas vueltas.

¿Y Martín? Nada más salir del pit lane con neumáticos de lluvia supo que la había cagado. Unas vueltas más tarde, regresó abatido al pit lane para volver a coger su moto calzada con neumáticos lisos.

¿Por qué había antes cambiado a su moto de lluvia?

«Estaba lloviendo, ¿qué más quieres que te diga?», dijo mientras se encogía de hombros. «No he aplicado la estrategia correcta, eso seguro. Pensé que, para ganar, era mejor parar. La próxima vez esperaré detrás de Pecco y haré lo mismo que él. Estaba mojado. Morbidelli había caído caído, así que seguro que estaba mojado».

El equipo Pramac le dijo a Martín que iba a llover, pero que no esperaban más que unas gotas.

Como mucha gente en el pit lane, como el jefe de equipo de Bagnaia, Davide Tardozzi, mostró su incredulidad por la decisión de Martín.

«Si estás luchando por un campeonato con alguien y ese tipo entra en boxes para cambiar de moto, tú entras, si no lo hace, pues tú tampoco», llegó a decir el italiano.

Así que Martín metió la pata hasta el fondo, ¿no? Su error le hizo perder quizás más de 20 puntos, lo que podría llegar a costarle el campeonato.

En efecto, había metido la pata, pero eso era algo que podía pasar. Sin embargo, podría fácilmente haber sido lo contrario.

¿Qué habría pasado si la lluvia hubiera caído un poco más fuerte durante una o dos vueltas más? Los primeros clasificados habrían caído como moscas mientras Martín se hubiera erigido en el héroe del día.

Este tipo de cosas siempre ha ocurrido en MotoGP, por supuesto. Y, además, más a menudo de lo que te imaginas.

Hace diez años en Aragón, la lluvia caía durante la carrera de MotoGP y mientras muchos pilotos entraban en boxes para cambiar a sus motos de mojado, Márquez decidió permanecer en pista con neumáticos lisos.

A Márquez le acompañó en el podio Luca Gresini, hijo de Fausto. Foto: Dorna

En aquella ocasión la apuesta no funcionó: pocas vueltas después pegaba un patinazo y quedaba fuera de carrera.

«Aposté todo al rojo, pero ha salido negro», admitía después.

Sin embargo, esta vez apostó todo al rojo y salió rojo.

Unos años antes, le había pasado lo mismo al inolvidable Ralf Waldmann.

Antes del inicio del GP de Gran Bretaña de 250 del año 2000 en Donington Park, las nubes comenzaban a acumularse en el cielo. ¿Llovería o no?

Nadie lo sabía entonces, igual que nadie lo sabía con certeza el domingo pasado en Misano, con radares meteorológicos o sin ellos.

En Donington, toda la parrilla pensó que no llovería, así que todos optaron por neumáticos lisos. Todos, menos Waldmann.

El alemán salió desde la segunda línea de parrilla y se fue hacia atrás, abrasando sus neumáticos de lluvia sobre una pista completamente seca. Tras la primera vuelta rodaba undécimo, en la sexta era decimosexto y a mitad de carrera marchaba vigésimo primero… ¡a un minuto y 18 segundos del líder Olivier Jacque!

Y entonces ocurrió. Comenzó a llover. Podéis imaginaros la sonrisa que se dibujó tras la pantalla del casco de Waldmann.

Ahora les tocaba a los demás ir dando patinazos por la pista empapada. Ralf empezó a superar a sus rivales a un ritmo de uno, dos y tres por vuelta, hasta que comenzó la última rodando tercero, todavía a once segundos de Jacque.

El francés seguía en cabeza en la última curva suplicando no caerse cuando Waldmann llegó con tanto agarre que pasó al francés como un cohete antes de la línea de meta para ganar la carrera por tres décimas de segundo.

Waldmann, siempre un poco filósofo, resumió perfectamente la situación: «Cuando he comenzado la carrera con neumáticos de lluvia, era un idiota», aseguraba. «Luego, cuando ha empezado a llover y he podido ganar, he sido un héroe. La diferencia entre un héroe y un idiota es a veces muy pequeña».

Lo mismo podría haber ocurrido en Misano, así que, quienes se ríen ahora de Martín deberían tener presentes aquellas palabras de Waldmann.

Al igual que Márquez, Brand Binder no teme dejarse la piel cuando las condiciones son complicadas, logrando su segundo cuarto puesto consecutivo. Foto: KTM

¿Y qué pasa con el campeonato? Márquez ha tomados algunos riesgos y ha reducido su desventaja respecto a Martín antes de Misano de 70 puntos a 53 puntos, con 259 todavía en juego. Esas pocas vueltas sobre el filo de la navaja le han puesto en la lucha por el título.

«Esta victoria ha sido totalmente inesperada, porque salía noveno», comentaba Marc. «Sin las gotas de lluvia hubiera sido imposible luchar con los de delante. Una cosa era liderar la carrera, pero era distinta abrir hueco con el campeón del mundo, que aquí es súper rápido. He podido pilotar muy a gusto, estoy muy contento. Y quiero dar las gracias a Fausto, ¡porque creo que ha dejado caer algo de lluvia desde el cielo! Esta victoria es para toda la familia Gresini».

Márquez parece haber recuperado toda su competitividad sobre la GP23 desde el pasado GP de Austria, tras el bajón que tuvieron sus resultados después de un gran inicio de temporada.

Si hasta ahora parecía que su objetivo era el título de 2025, su derroche de voluntad para arriesgarlo todo en Misano parece haber puesto en su punto de mira la corona de MotoGP de 2024.

«Nunca se sabe», reconocía con una sonrisa. «Especialmente cuando salimos de Europa y vamos a Asia, ya sabes cómo puede ser el tiempo a veces. Seguiré con mi mentalidad, pero si queremos luchar por el campeonato no podemos cometer errores como en la clasificatoria y salir novenos en parrilla. Tenemos que seguir adelante y continuar mejorando».

Bagnaia, que ganó su primera corona de MotoGP en 2022 tras remontar 91 puntos a Fabio Quartararo, sabe cómo funcionan estas cosas.

«Marc ha sido el más valiente hoy», asumía. «Pero todo puede cambiar muy rápido, lo mismo para Marc que para mí. Todos sabemos del potencial de Marc y parece que ha vuelto a encontrar lo que tenía en la primera parte del campeonato. Nunca puedes sacarle de la lista de aspirantes al título», concluía.

Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.

Foto de apertura: Cielo gris, gotas de lluvia sobre la pantalla del casco y rodilla al suelo: Márquez se lo juega todo para dejar atrás a Bagnaia. Foto: Dorna

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