MotoGP Sachsenring 2024: El drama persigue a Marc Márquez como las gaviotas a un pesquero

Pecco Bagnaia ganaba su cuarta carrera consecutiva y Jorge Martín perdía el liderato tras su caída, pero Marc Márquez terminaría acaparando el mayor protagonismo del fin de semana.

09 de julio de 2024.

Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto.

No parece muy correcto llamar “tortuga” al actual campeón de MotoGP, aunque el Gran Premio de Alemania del domingo pasado sí tuvo algo de la fábula de la tortuga y la liebre.

Jorge Martín se puso en cabeza a toda velocidad, abrasando sus neumáticos, mientras Pecco Bagnaia se ponía las pilas más lentamente.

La carrera también resume a la perfección la mentalidad de ambos: Martín, siempre a fondo. Bagnaia, siempre (bueno, casi siempre) adoptando un enfoque más sosegado, y pensando, siempre pensando.

Sachsenring es una carrera de gestión de neumáticos: treinta vueltas en las que los pilotos giran a la izquierda trescientas veces mientras que a la derecha solo giran en noventa ocasiones. Los neumáticos son más duros por el lado izquierdo y más blandos por el derecho, pero al final ambos flancos acaban completamente achicharrados.

Bagnaia tuvo esto presente desde los primeros compases, cuando perdió el liderato en favor de Martín y más tarde Franco Morbidelli le arrebató la segunda plaza.

«Sólo intentaba ser muy, muy preciso con el neumático trasero porque sabía que cuanto más neumático tuviera para la última parte de la carrera, mejor me iría», aseguraba después. «Cuando los chicos de Pramac me adelantaron, vi que estaban apretando demasiado, así que decidí rebajar un poco el ritmo, esperar y luego volver a apretar».

Durante cuatro de las cinco vueltas anteriores a la caída de Martín, Bagnaia estaba siendo más rápido, por lo que comenzó a oler la sangre mientras presionaba al líder.

«Vi que Jorge se iba largo en la curva 1 y le pasó dos veces más en la 12. En cuanto vi eso, comprendí que tenía posibilidades de ganar», añadía.

Mientras tanto, Martín se esforzaba por mantener una ventaja de medio segundo de cara a la última vuelta para que Bagnaia no estuviera lo suficientemente cerca y lanzara un ataque. Al final, se desesperó y perdió la primera posición en la curva 1 de la penúltima vuelta.

El equipo oficial Ducati celebra la cuarta victoria consecutiva de Bagnaia desde 2022. Parece que va camino de la triple corona.

«La caída me ha sorprendido, eso seguro», confesaba Martín, cuyo error le hacía perder el liderato del campeonato en favor de Bagnaia, al igual que en Lombok el año pasado, donde también se fue al suelo. «Creo que he pilotado perfectamente, estaba gestionando muy bien los neumáticos, me sentía genial. Me sentía muy bien, pero luego vino la caída».

La gran preocupación para Martín y su equipo es que la caída fue un calco de Jerez, donde también se cayó marchando en cabeza, así como en Mugello, donde tuvo la caída en la carrera al sprint, siempre frenando en curvas cerradas.

«Hay algo, quizá en mi estilo, quizá en mi cabeza, no sé, pero hay algo ahí que me hace caer, así que necesito tomarme mi tiempo, analizar y aprender».

Martín tiene cuatro semanas antes del próximo GP -en Silverstone, el 4 de agosto- para averiguar qué está haciendo mal, y también necesitará toda su fuerza mental para no dejar que esta racha de caídas socave su confianza.

De hecho, no solo Martin ha tenido caídas en tres carreras este año, sino también Bagnaia en Portimao, Jerez y Barcelona. La diferencia es que Martin se ha ido al suelo en dos Grandes Premios y una carrera al sprint, mientras que Bagnaia se ha caído en un GP y en dos sprint.

El fin de semana anterior en Assen, Bagnaia comentaba sobre las carreras al sprint: «No son por lo que estamos aquí», y su historial así lo demuestra. Los puntos dobles del domingo son los que dan los mayores premios.

Jack Miller -que está haciendo una temporada horrible con la KTM- explicaba que la clase reina de MotoGP es ahora más dura que nunca por la velocidad, la cercanía entre carreras y, por tanto, la presión…

«El nivel es ridículo», aseguraba el australiano. «Vemos los errores que se cometen delante: los que están ganando carreras también están teniendo caídas. El nivel es altísimo, extremadamente exigente. Este deporte es completamente diferente a cuando llegué [2015]».

Final de la FP1 de este año (izquierda) y del año pasado, frenando en la curva 1. Las marcas discontinuas en la foto del 2024 muestran claramente el neumático trasero vibrando y saltando sobre el asfalto, algo causado por el mayor agarre del neumático trasero de 2024. Foto: Dorna / MotoGP

Esto pone de relieve la ventaja que suponen las ocho motos de Ducati. El año que viene, la marca de Bolonia tendrá dos motos menos en la parrilla -con el cambio de Pramac a Yamaha-, pero seguirá teniendo dos más que Aprilia, Honda, KTM y Yamaha.

Esto le da ventajas vitales; no solo permite a cada piloto comparar con otros siete su técnica de frenada, sus trazadas o su estilo en la salida, sino que el llamado big data también da la posibilidad a Ducati de hacer un mejor uso de nuevas tecnologías como el aprendizaje automático y la inteligencia artificial, cuya influencia resulta enorme en la Fórmula 1 desde hace algunos años.

Quienquiera que sea el propietario de MotoGP en 2027 tiene que asegurarse de que haya igualdad de números entre los fabricantes: si BMW entra, debería haber cuatro motos en parrilla de cada una de las seis marcas.

Puede que Bagnaia ganase el domingo, pero el espectáculo lo dieron los hermanos Márquez, los primeros que suben juntos al podio desde que los míticos hermanos Nobu y Takuma Aoki acabaron segundo y tercero tras Mick Doohan en el GP Ciudad de Imola en 1997. Aquel fue el año en que Honda ganó todas las carreras, aunque solo acaparó completamente el podio en tres ocasiones consecutivas.

Haciendo nuestra propia versión de la famosa cita de Eric Cantona, el drama persigue a Marc Márquez como las gaviotas a un barco pesquero. El fin de semana del español no podría haber resultado más dramático, sobre todo en el sentido negativo, ni finalizar de una manera más dulce.

Marc tuvo problemas con la moto, se dio algún que otro paseo por la grava, sufrió una caída en la curva 1 de la FP1 y un horroroso highside en la curva 11 a 200 km/h el viernes por la tarde.

Su intento de lograr un buen tiempo en la Q1 del sábado se vio frustrado por un piloto más lento, tuvo que salir en las dos carreras desde la quinta línea de parrilla y sufrió una fuerte colisión en marcha en la carrera del domingo que hizo hincharse su airbag.

¿Cómo es posible terminar segundo después de un fin de semana así de infernal? Pues así fue. Partió decimotercero en parrilla, era noveno después de la primera vuelta, tercero en la penúltima cuando Martín se cayó, y finalmente segundo cuando adelantó a su hermano Alex esa misma vuelta.

Martín y su jefe de equipo Daniele Romagnoli parecen preocupados. Tenían buenas razones para ello.

El mayor de los Márquez tardó una eternidad en llegar a las posiciones de podio, ya que adelantar en Sachsenring no es fácil, especialmente cuando la mayoría de tus rivales llevan (básicamente) la misma moto y todos tienen los mismos compuestos de neumáticos. Sin embargo, lo consiguió con algunos adelantamientos a la aventura, que de alguna manera no destrozaron sus neumáticos.

Al final resultó una mágica carrera con un mágico resultado, lleno de amor fraternal en el podio.

Alex, por su parte, no esperaba nada mejor que la séptima posición, pero unos reglajes de última hora le dieron el ritmo que no había tenido en todo el fin de semana.

«Cuando Jorge se cayó [lo que le aupaba al podio] me temblaba todo el cuerpo, no sabía qué hacer», confesaba. «Al final ha sido una gran alegría compartir el podio con Marc».

Después de otra carrera hasta un aeropuerto cercano y un viaje en jet privado de vuelta a España, puede que todavía estén de fiesta mientras lees esto.

«Intenta no seguirme esta noche», decía sonriendo Alex.

«Puedes tirar al principio, pero te adelantaré a las seis de la mañana», contestaba Marc entre risas.

Fue un momento realmente auténtico, algo que no se ve a menudo en un deporte tan interesado como éste.

Este año, los fines de semana de Assen y Sachsenring ha sido especialmente duros. Assen dejó fuera de combate a dos pilotos y lesionó a varios más en su rapidísima curva 7.

El de Sachsenring suele ser un fin de semana complicado porque es tan peculiar que resulta difícil gestionar ese desequilibrio, incluso con neumáticos delanteros y traseros asimétricos. El tiempo del viernes fue fresco, así que la sesión de la tarde, en la que todo el mundo tiene que estar al 100%, tuvo devastadores resultados.

Hubo diez caídas, ocho de ellas en las tres curvas de derechas del trazado y de esas tres en la curva 11, donde los pilotos deben inclinar a la derecha y rezar para que los neumáticos estén lo suficientemente calientes para agarrar después de treinta segundos inclinados a la izquierda.

Rezar no fue suficiente para Marc Márquez, Marco Bezzecchi y Enea Bastianini. No hay caída leve en la curva 11, aunque los dos italianos tuvieron suerte de no salir despedidos por encima del manillar de sus motos.

Bagnaia desafía la gravedad rodando por delante de Franco Morbidelli, Alex Márquez y Miguel Oliveira. Morbidelli y Oliveira brillaron por primera vez este año.

Algunos criticaron a Michelin por esta racha de caídas. Sin embargo, Sachsenring solía ser igual de hostil en la era de los neumáticos Bridgestone. En 2013, Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo y Cal Crutchlow tuvieron tremendas caídas durante los entrenamientos. Solo Crutchlow pudo salir en la carrera.

Pedrosa acabó con sus esperanzas de luchar por el título cuando sufrió un highside en la curva 1 con neumáticos fríos.

«La pista estaba un poco fría y evitar este accidente es muy difícil», dijo entonces Hiroshi Yamada, de Bridgestone. «El piloto tiene que tener cuidado en las dos primeras vueltas. No quiero decir que sea culpa de Dani, pero…».

Lo de Crutchlow fue peor: se cayó en la curva 1, la llamada Waldmann Corner -no muy oportuno el nombre porque Ralf Waldmann era un hombre dulce-, y en la 11 -que es un viraje casi diabólico-.

Por alguna extraña razón, Cal siempre parecía pilotar mejor después de las caídas, así que recuperó la compostura y protagonizó una de sus mejores carreras.

«Ahora me río de ello, pero entonces fue aterrador», me contaba unos años más tarde. «Me hice mucho daño y nunca me había medicado tanto. Le dije al equipo, “quiero correr, quiero correr”, así que en la Clínica Móvil me pusieron una venda y me dieron analgésicos. Luego me desmayé en mi autocaravana [el domingo por la mañana], me meé encima y encima de Lucy [su mujer] y destrocé todo. Lucy gritaba como una loca, creía que se me había ido la cabeza».

En carrera, sin embargo, Crutchlow luchó con Márquez por la victoria con su Yamaha del equipo Tech 3, y terminó a solo 1,5 segundos del ganador.

Todo mi respeto para estos seres humanos tan poco comunes.

Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.

Foto de apertura: Martín acelera, Morbidelli a punto de adelantar a Bagnaia (que ya pensaba en administrar sus neumáticos) y Marc Márquez al acecho. Foto: Red Bull

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