Cómo el dominio italiano en MotoGP se remonta a Galileo y el Renacimiento

Galileo estudió el movimiento de los planetas en la Universidad de Padua. 300 años más tarde, en ese mismo lugar, el ingeniero jefe de Ducati MotoGP, Gigi Dall’Igna, aprendía todo sobre una forma más terrestre del movimiento. ¿Por qué el norte de Italia, antaño cuna de revolucionarios renacentistas, es ahora una potencia de conocimiento en los deportes de motor?

27 de abril de 2024.

Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto

Los cinco fabricantes de MotoGP (Aprilia, Ducati, Honda, KTM y Yamaha) emplean a ingenieros formados en apenas un puñado de universidades del norte de Italia.

¿Cómo es posible? ¿Por qué las empresas japonesas y austriacas están necesitando a los cerebros italianos del motociclismo?

La razón no es que las marcas italianas hayan llegado a dominar las carreras en los últimos años, sino que ese dominio tiene en realidad un origen más profundo que se remonta mucho más atrás de la era contemporánea.

Las universidades y centros politécnicos de Bolonia, Milán, Módena, Padua y Turín son las antiguas sedes de aprendizaje donde científicos, filósofos y matemáticos como Galileo y Copérnico cambiaron el mundo durante el Renacimiento, y también donde Enzo Ferrari y Guglielmo Marconi contribuyeron a forjar durante el siglo XX el mundo que tenemos en la actualidad.

El ingeniero jefe de Ducati, Gigi Dall’Igna (gran admirador de Galileo), se licenció en ingeniería mecánica en la Universidad de Padua (fundada en 1222), donde Galileo y Copérnico estudiaron en los siglos XVI y XVII y nos enseñaron que el sol, y no la Tierra, era el centro del universo. El trabajo de estos eruditos renacentistas fue el inicio de la primera revolución científica de la Humanidad.

El jefe de dinámica de Ducati, Riccardo Savin, también estudió en Padua, al igual que el director de carreras de Aprilia, Paolo Bonora, y la matemática jefe de Aprilia, Elena De Cia, cuya tesis de máster trataba sobre la optimización y parametrización de trazadas para motos de competición.

El nuevo director técnico de Yamaha, Max Bartolini, antiguo ingeniero de rendimiento en Ducati, y el jefe de equipo de Fabio Quartararo, Diego Gubellini, estudiaron en Bolonia, la universidad más antigua de Occidente (fundada en 1088), donde Ferrari, Marconi (el inventor de la radio) y Dante (autor de «El Infierno de Dante», sentaron las bases de su genialidad.

Los ingenieros electrónicos de Honda, Filippo Tosi, otro antiguo empleado de Ducati, y Carlo Luzzi, que empezó en el equipo de Yamaha en el Mundial de Superbike, con sede en Milán, se licenciaron en la universidad milanesa, al igual que Marco Nicotra, el responsable de aerodinámica de Ducati que siguió a Bartolini en Yamaha este año.

La Universidad de Padua, fundada en 1222, donde estudiaron Dall'Igna (Ducati), Bonora (Aprilia) y Galileo Galilei.

El director de rendimiento de KTM en MotoGP, Alby Giribuola, anteriormente en Ducati, estudió en la Universidad Politécnica de Turín, al igual que el ingeniero jefe de Aprilia, Romano Albesiano, que estudió aeronáutica (lo que puede tener algo que ver con la magnífica aerodinámica de la RS-GP).

Turín fue la primera escuela técnica de Italia, fundada en 1859, a pocos minutos de la Universidad de Turín, donde Erasmo se convirtió en uno de los más grandes pensadores del Renacimiento.

Davide Barana -director técnico del equipo oficial Ducati-, por su parte, estudió en la Universidad de Módena, fundada en 1175.

Este fenómeno tiene sus raíces en el Renacimiento, pero en realidad se remonta incluso más atrás, al Imperio Romano.

A grandes rasgos, hay que remontarse a una calzada romana llamada Vía Aemilia, que se construyó hacia el año 200 a.c. y discurría en línea recta (por supuesto) entre Rímini y Piacenza, cerca de Milán, para colonizar la zona y, en última instancia, crear la región económicamente más importante de Italia.

Las excepcionales habilidades técnicas de los romanos fueron el inicio de la brillante ingeniería italiana. A lo largo del camino fundaron ciudades, como Bolonia y Módena. Las universidades llegaron unos siglos más tarde.

La Vía Aemilia se llenó de talleres que construían y mantenían los carruajes que transportaban mercancías y personas a lo largo de la calzada y más allá. Con la llegada del motor de combustión interna a principios del siglo pasado, estos talleres pasaron a fabricar carruajes alimentados con gasolina en lugar de estar tirados por caballos.

«Fue entonces cuando iniciamos la transición de artesanos a ingenieros», afirma Fabrizio Dughiero, director del departamento de ingeniería industrial de la Universidad de Padua. «Por eso Italia tiene tanto éxito en este campo».

Así, los descendientes de los primeros artesanos de Via Aemilia -hábiles en metalistería, carrocerías y otros oficios que giran en torno a las ruedas- fueron los trabajadores que empezaron a fabricar los coches de Ferrari en Módena.

Bartolini (izquierda), antiguo ingeniero de rendimiento de vehículos de Ducati y ahora nuevo director técnico de Yamaha, estudió en Bolonia, donde también lo hizo Enzo Ferrari.

Muchas otras marcas de automóviles y motocicletas, así como empresas asociadas, nacieron antes y después de Ferrari en la Via Aemilia o cerca de ella. La autopista A1 sigue aproximadamente la misma ruta, con Gilera en Arcore, cerca de Milán; Magnetti Marelli y Pirelli en Milán; y Ducati, Lamborghini y Maserati en Bolonia.

Por eso la región se conoce ahora como el Valle del Motor.

Todas estas empresas necesitaban ingenieros cualificados, así que las universidades del Valle del Motor de Bolonia, Milán y Módena, más Padua (al noreste de Bolonia) y Turín (al suroeste de Milán) se convirtieron en una potencia de conocimiento automovilístico: ingeniería mecánica y electrónica, ciencias de materiales, ingeniería aeroespacial, aerodinámica y mecatrónica.

Estas son las habilidades necesarias para crear una moto de MotoGP actual. Y por eso Honda, KTM y Yamaha siguen contratando ingenieros formados en estas universidades.

«Italia tiene una gran historia en la fabricación de máquinas de carreras de dos y cuatro ruedas, empezando por Ferrari», explica Elena Bassoli, profesora de la Universidad del Automóvil de Emilia-Romagna y del departamento de ingeniería Enzo Ferrari de la Universidad de Módena y Reggio Emilia. «Les siguieron más empresas que necesitaban una cadena de suministro, así que todo se conformó en un ciclo positivo. Los motores nos rodean y los italianos se entusiasman con las carreras, así que los jóvenes quieren estudiar ingeniería de vehículos.

Dughiero trabajó con el profesor de ciencias relativas al motociclismo más famoso de Italia, Vittore Cossalter, autor de varios libros y más de cuarenta artículos científicos sobre dinámica de la motocicleta. Cossalter [fallecido a principios de este año] contó con Dall’Igna entre sus muchos alumnos de la Universidad de Padua, que está a solo 30 kilómetros de la fábrica de Aprilia, donde Dall’Igna inició su trayectoria.

«Vittore era una persona polímata, como en el Renacimiento, que trabajaba y tenía ideas en diferentes campos, desde el arte a la ingeniería», añade Dughiero. «Era un académico de la moto reconocido en todo el mundo, incluso en Japón, pero no era solo un académico, sino que también le encantaba aplicar sus teorías al mundo real. Esta es una de las razones por las que Aprilia ha llegado a tener tanto éxito en las carreras».

La asociación de estudiantes Quarto di Litro de la Universidad de Padua diseña y fabrica cada año su propia moto de carreras.

Padua cuenta con un grupo de estudiantes que trabajan juntos diseñando y fabricando su propia moto de carreras. El grupo, que ya había trabajado con Cossalter, se autodenomina Quarto di Litro (cuarto de litro – 250cc).

«Cada año, más de cincuenta estudiantes preparan una moto de carreras con características especiales», añade Dughiero. «Trabajan en todas las áreas: el motor, la dinámica del vehículo, la aerodinámica, la electrónica y también el marketing y los negocios».

Bassoli, cuya especialidad es la impresión 3D (también conocida como fabricación aditiva), también está relacionado con el Renacimiento.

«Miguel Ángel decía que las esculturas que creaba ya estaban en el mármol: su papel consistía únicamente en eliminar las partes innecesarias, de modo que la función del artista era liberar la forma que siempre había estado allí. Así, la escultura sería un método temprano y lento de la técnica del fresado».

Las universidades en las que enseñan Bassoli y Dughiero mantienen estrechas relaciones tanto con Aprilia como con Ducati. Colaboran con las dos empresas en investigación y les ayudan a reclutar a sus mejores estudiantes y licenciados.

«De hecho, estas empresas necesitan un mayor número de ingenieros de los que podemos formar cada año», añade Bassoli, que también se esfuerza por mejorar el equilibrio de sexos en la ingeniería animando a más mujeres a entrar en ese mundo. «Estamos trabajando para solucionar este cuello de botella».

Y, por supuesto, también hay que mirar al futuro.

«Nos sentamos [con los fabricantes] y analizamos qué conocimientos serán necesarios dentro de diez años», prosigue Bassoli. «Luego, juntos, decidimos los planes de estudio y planificamos los cursos».

¿Qué conocimientos se necesitarán en MotoGP para 2034? Bueno, de eso hablaremos en otro momento…

Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.

Foto de apertura: Galileo, el genio del Renacimiento, y Gigi Dall’Igna, el genio de Ducati, estudiaron en la Universidad de Padua, uno de los centros de formación italianos que alimentan la actual parrilla de MotoGP.

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