MotoGP Qatar 2024: El sorprendente debut de Acosta: «¡Sales ahí fuera y le echas un par de pelotas!»
Puede que las comparaciones con Valentino Rossi resulten algo prematuras, pero Pedro Acosta ya ha causado sensación dentro y fuera de la pista en su estelar debut de MotoGP. Tal como solía hacer el nueve veces campeón del mundo.
12 de marzo de 2024.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto
La maquinaria mediática puede resultar despiadada. Te encumbra y te derriba con la misma facilidad. Si se lo permites.
De momento, Pedro Acosta no parece dispuesto a dejar que eso ocurra. Durante todo el fin de semana de Qatar, el joven de 19 años (¡en efecto, solo 19!) nos entretuvo a base de bien en la pista salvando derrapada tras derrapada, sin mostrar respeto alguno por sus mayores e incluso adelantando a Marc Márquez en la carrera del domingo, exactamente como el propio Marc había adelantado a Valentino Rossi en su debut en MotoGP hace 11 años en Qatar. Esa es la forma de pasar de héroe a superhéroe. Como curiosidad, Acosta solo tenía seis años cuando Márquez ganó su primer título mundial.
Sin embargo, Acosta resultaba hasta más divertido cuando se bajaba de la moto. Al igual que Rossi, le encanta llamar la atención y consigue que un deporte serio parezca un juego, razón por la que los aficionados querían tanto a Valentino.
Tras la carrera del domingo, un periodista preguntó a Acosta si será capaz de soportar el revuelo y la presión de los medios de comunicación y los aficionados.
«Al final, ¿eso qué significa? Nada», respondió encogiéndose de hombros. «¿Micrófonos, cámaras, gente hablando de ti? Tú decides si quieres prestar atención o no».
El ex campeón del mundo de Moto3 y actual campeón del mundo de Moto2 nos dejó a todos boquiabiertos desde el viernes, en la que era su primera sesión de entrenamientos libres en MotoGP. Bailó sobre la moto y estuvo a punto de irse varias veces al suelo rozando el asfalto con rodillas, codos y hombros, pero se mantuvo de una pieza para concluir la sesión con un magnífico tercer mejor tiempo, a apenas siete centésimas de segundo del más rápido, Jorge Martín, y a 24 milésimas de Aleix Espargaró, que suman 291 participaciones en MotoGP entre ambos.
Más tarde ese mismo día, los medios de comunicación preguntaban a Acosta sobre cómo creía que lo estaba haciendo.
«Creo que estamos trabajando de la mejor manera posible», respondía.
Entonces, se volvió hacia su jefe de prensa en GASGAS Tech3, Mathilde Poncharal, y le preguntó: «¿Qué te parece?».
Mathilde asintió de acuerdo con su valoración, por lo que Acosta confirmó a los medios: «Ella también piensa lo mismo».
Al mismo tiempo, habló de sus “casi caídas” con el típico desprecio de un adolescente por las reglas de la física.
«Los neumáticos deslizaban bastante porque la pista está súper limpia en la zona de la trazada, pero cuando te sales un poco es bastante fácil perder el agarre, pero eso es algo que me esperaba», admitía.
En la carrera Sprint dio lo mejor de sí mismo, remontando del décimo tercer al octavo puesto, a pesar de cometer unos cuantos errores por el camino. Eso también es algo que puedes esperar de un adolescente que disputa su primera carrera en medio de un pelotón de motos a 350 km/h con los mejores pilotos del mundo.
«Todo era nuevo, así que he llegado a la primera curva mirando a todos lados para ver qué hacían los demás».
«La carrera Sprint requiere una mentalidad completamente distinta. No tienes que pensar en el combustible, no piensas en los neumáticos, no piensas en nada. Simplemente, ¡sales ahí fuera y le echas un par de pelotas!».
Y eso hizo exactamente, durante más vueltas, además, en la carrera GP del domingo. Como Rossi y Márquez antes que él, Acosta es súper listo, así que aprende súper rápido. Todo lo que aprendió el sábado, ya lo aplicó el domingo.
«En 21 vueltas solo he cometido uno o dos errores; ayer cometí muchos más en solo 11 vueltas», aseguraba.
Sin embargo, Acosta sabe que aún queda mucho camino por recorrer. «Se dice que haces el 80% del camino con el 20% del esfuerzo, y luego empleas el 80% del esfuerzo para hacer el último 20% del camino. En eso estamos, más o menos».
Aunque parezca mentira, Acosta fue el piloto más rápido del GP al marcar la vuelta rápida en el segundo paso por meta. Es cierto que esto se debió a que salió como alma que lleva el diablo, sin pensar en los neumáticos. Como dato, los últimos pilotos que firmaron la vuelta rápida en su debut en MotoGP, sin que sufrieran una caída, fueron Márquez y Fabio Quartararo.
De todas formas, Acosta disfrutó de lo lindo achicharrando su Michelin trasero, ya que sabe que a los aficionados les encantan esas cosas.
«Sé que mi gestión del neumático no ha sido la mejor, ya que iba echando humo por todas partes, ¡pero ha sido bonito para la televisión!», exclamaba. «No podemos ser tan serios. Tenemos que estar contentos por cometer estos errores, porque ahora tenemos más información para estar mejor preparados de cara a Portimao».
De lo que Acosta disfrutó de verdad, fue de volver a subirse por primera vez desde 2021 a una moto de GP que es completamente prototipo. Las motos de Moto2 utilizan motores de calle, por lo que no tienen la rigidez de una auténtica moto de GP.
«Las sensaciones con el neumático delantero han sido muy buenas. No había podido rodar así desde que estaba en Moto3. Toda esa velocidad y luego parar la moto en el último momento, ha sido increíble».
Y también una preocupación para sus rivales.
Durante las primeras vueltas pasó a varios pilotos para colocarse en el grupo de cabeza junto a Binder y el mayor de los hermanos Márquez.
Luego llegó el gran momento de su carrera al ponerse por delante del ocho veces campeón del mundo, aunque fuera solo por un par de vueltas.
«Ha frenado más tarde que yo, así que he pensado: “No, no, no, vale, ¡ahora por dentro!”. Ha sido súper bonito compartir pista y tener esta pequeña batalla con él. Por eso también tenemos que estar más que contentos».
«He aprendido muchas cosas», aseguraba. «He visto la mentalidad que tienen. Van todos súper suaves, sin hacer locuras, sin quemar neumáticos, simplemente esperando al final, pero rodando rápido. Tal vez he quemado demasiado los neumáticos al principio, así que no he tenido el ritmo necesario para estar con ellos hasta el final».
Los pilotos suelen sentirse más libres cuando hablan en su propio idioma y este fue sin duda el caso de Acosta cuando habló con los medios de comunicación españoles sobre el inicio de su primera carrera completa de MotoGP a ritmo rápido para luego desvanecerse.
«Es como perder la virginidad», comparó. «Todo parece ir bien y luego la cagas», añadía un momento después.
El debut de Acosta en MotoGP no será recordado por su noveno puesto, sino por cómo se abrió paso hasta el grupo de cabeza: un diamante en bruto con un espléndido futuro por delante.
Tampoco tuvimos grandes sustos por lances de carrera.
La primera carrera de la septuagésimo sexta temporada de los Grandes Premios resultó bastante tensa, pero no hubo grandes batallas. ¿Por qué? Pues debido a la aerodinámica y los neumáticos, puedes estar seguro. Aparte, todo el mundo había tenido un test oficial de dos días en este mismo escenario solo dos semanas antes, así que tampoco hubo sorpresas.
Pecco Bagnaia se mostró muy preciso. Su equipo había ajustado la presión de su neumático delantero pensando en liderar la carrera con aire limpio, así que sabía que tenía que ponerse delante inmediatamente si no quería exponerse al exceso de presión y la consiguiente pérdida de agarre.
Puede que la carrera del campeón del mundo no tuviera tintes de espectáculo, pero sus primeras curvas sí los tuvieron. Partió desde segunda línea de parrilla hasta la tercera posición en la primera curva, pasando por delante de Brad Binder con apenas unos milímetros de margen en las curvas 2 y 3 para lanzarse a continuación a por Martín en la curva 4. Misión cumplida.
El pilotaje súper suave de Bagnaia no hace más que camuflar su agresividad y valentía. Como dice Alex Baumgartel, que diseñó el chasis Kalex con el que Bagnaia ganó el título de Moto2: «Pecco no parece valiente, pero es valiente de cojones».
A partir de ahí, controló la carrera a la perfección, como de costumbre haciendo valer su velocidad en la entrada de las curvas, por lo que no necesitó forzar en exceso su Michelin trasero en la salida de ellas.
«Nuestro potencial permitía rodar más rápido, ya que la moto era capaz de hacerlo, pero no habría sido útil porque ese es el tipo de vuelta que podría haberlo comprometido todo», admitía. «He intentado ser lo más consistente posible. Cuando he visto que Brad ganaba dos o tres décimas, he conseguido aumentar mi ritmo para abrir hueco».
Bagnaia seguía su táctica habitual, empleando la carrera Sprint como un simulacro de la gran carrera del domingo y aprendiendo a gestionar el neumático trasero para evitar las vibraciones que persiguen a varios pilotos en esta pista de superlativo agarre.
El ganador de la Sprint, Martín, y el segundo clasificado, Binder, mantuvieron un pulso el domingo durante varias vueltas hasta que Binder se impuso por poco. Entonces, Martín se encontró donde ningún piloto quiere estar: intentando atacar a Binder al tiempo que intentaba defenderse de Márquez. Utilizar trazadas que te ayuden a atacar al piloto que llevas delante te expone al ataque del piloto que llevas detrás, así que resulta complicado mantener cierto equilibrio.
Sin embargo, los tres sufrieron el típico efecto yoyo de MotoGP. Trabajas como un animal para alcanzar al piloto de delante y cuando estás justo detrás de él, calibrando tu ataque, el neumático delantero aumenta de temperatura y presión, reduciéndose así el agarre, por lo que tienes que aflojar para enfriar el neumático y volver a empezar pasando de nuevo por todo el proceso. Desde luego, es agotador para los pilotos, pero también para los aficionados.
La KTM de Binder parecía un cohete en la recta de un kilómetro en Lusail. Una vez engranó la sexta velocidad, el sudafricano pudo colocarse fácilmente junto a la Ducati de Martín, lo que le permitió superarle en la curva 1.
La velocidad de la KTM demuestra que el diseñador de motores Kurt Trieb, KTM y los técnicos de Red Bull Advance Technologies (que diseña la aerodinámica F1 de Red Bull) han hecho un gran trabajo. La RC16 cuenta ahora con enormes difusores de efecto suelo al estilo Ducati en la parte inferior del carenado, pero la sección superior es más delgada, por lo que parecen haber despejado la incógnita en la ecuación entre fuerza y resistencia aerodinámica.
La moto más rápida en carrera fue la KTM de Acosta, que alcanzó 356,2 km/h. Enea Bastianini, quinto, tenía la Ducati más rápida con 356 km/h. Aleix Espargaró tenía la mejor Aprilia con 355,5 km/h, mientras que Joan Mir, con la Honda más rápida, marcó 353,7 km/h; y Fabio Quartararo, sobre la Yamaha más rápida, rodó a 352,2 km/h. En otras palabras, nada ha cambiado en lo que a velocidad máxima se refiere.
Binder se mostró contento y frustrado a partes iguales con sus dos segundos puestos tras dos Ducati distintas.
«Al igual que el año pasado, estamos súper cerca, pero aún no hemos demostrado que podemos hacerlo», dijo el excampeón de Moto3, que ganó la última carrera de MotoGP para KTM en 2021.
«Siento que estoy apretando al máximo todo el tiempo, pero que los demás tienen algo más cuando lo necesitan. Sigo esperando ese último empujón para intentarlo de nuevo».
Mientras Bagnaia y Binder gestionaban perfectamente sus neumáticos, Martín preservaba en exceso los suyos. Su error de no apretar al máximo desde el principio le terminó costando caro.
«Sin el adelantamiento de Pecco, la carrera habría sido distinta», confesaba. «Cometí este fallo, espero ser más inteligente la próxima vez», añadía.
«Cuando quedaban dos vueltas he arriesgado mucho para abrir hueco respecto a Marc. Estaba pensando en intentarlo con Brad, pero ya era demasiado. De todos modos, este es mi mejor comienzo de temporada en MotoGP, ya que normalmente empiezo muy mal. Solo tenemos que crecer, pero no he podido rodar al máximo porque estaba luchando con la moto».
La primera salida de Márquez con Ducati fue bien. No subió al podio, pero estuvo cerca. Su problema es que todavía está tratando de dejar atrás sus hábitos con la Honda, algo que puede hacer cuando está rodando solo, centrándose en hacer lo que la Ducati requiere que haga, pero tan pronto como se encuentra en una batalla, la adrenalina se dispara y vuelve a unos viejos hábitos que solo le hacen más lento.
«Ha sido una carrera sólida, pero necesito mejorar mi estilo de pilotaje porque aún no lo estoy haciendo bien», confesaba el ex piloto de Honda, que también se ha quedaba sin neumático delantero en las últimas vueltas.
Tras la Sprint, Márquez había pronosticado que Espargaró ganaría el domingo. Su veterano compatriota se mostró muy rápido en los últimos compases de la carrera corta, lo que sugería que la Aprilia RS-GP estaba conservando mejor sus neumáticos.
«En las primeras cinco vueltas todo el mundo estaba usando mucho par motor y no podía alcanzarles, pero cuando decayó el agarre de los neumáticos, los demás bajaron mucho y yo mantuve mi ritmo», comentaba el piloto de 34 años al término de la carrera del sábado.
La carga aerodinámica y el efecto suelo de la RS-GP ofrecen su mejor rendimiento en las curvas rápidas y suaves, como los tres virajes de súper rápidos de derechas en la parte final del trazado de Lusail.
«La Aprilia es increíble en el ápice de la curva, ¡como si fuera un F1! La velocidad que podía mantener en las curvas 12, 13 y 14 era una locura. Nuestro punto débil es el motor».
El domingo debería haber sido una jornada inolvidable para Espargaró, que partía desde la primera línea de parrilla entre Martín y Bastianini. Sin embargo, resultó una pesadilla.
«Desde la vuelta de calentamiento, mi neumático trasero estaba como un témpano. Ha sido una pesadilla, vergonzoso. Me he pasado la carrera pilotando muy enfadado, pero en realidad he tenido suerte de acabar entre los diez primeros».
¿Y qué hay de Honda y Yamaha? En tono cínico, había en el paddock quien describía su carrera como «el campeonato japonés». Por si sirve de algo, Quartararo fue el ganador de esa carrera, en undécima posición, justo por delante de Johann Zarco (LCR Honda) y Joan Mir (Repsol Honda), todos ellos rodando alrededor de ocho décimas más lentos que el piloto en cabeza de la verdadera clasificación.
«Hemos mejorado, pero estamos más atrás que nunca», se lamentaba Quartararo.
Esta ha sido la cuarta ocasión desde Alemania el año pasado en que ninguna máquina japonesa ha terminado entre las diez primeras. La última vez que eso ocurrió antes del mencionado GP de Alemania de 2023 había tenido lugar en 1969.
Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.
Foto de apertura: El debutante Acosta ataca a Márquez a final de la recta de 350 km/h en Lusail, tal como hizo el propio Marc con Valentino Rossi en su debut en MotoGP en el mismo escenario, allá por el año 2013.