«Todo el mundo tiene un plan hasta que se lleva un bofetón»
El debutante de oro, Pedro Acosta, parece listo para la lucha en la clase reina de MotoGP. ¿Su objetivo? Convertirse en el cuarto piloto, después de Phil Read, Valentino Rossi y Marc Márquez, en ganar el título mundial en las tres categorías.
15 de febrero de 2024.
Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto
En 1987, Mike Tyson nos regaló una de las mejores frases de la historia del deporte.
Y como todos los buenos refranes, las palabras del boxeador se pueden aplicar a cualquier deporte o actividad, incluso al motociclismo.
Todos los pilotos de motociclismo que luchan por llegar a lo más alto de los grandes premios de motociclismo tienen un plan, que suele ser el siguiente: Moto3, Moto2, MotoGP.
Cada escalón que superas hacia la cima es más difícil, complicado y esforzado que el anterior. Y cuando finalmente llegas a la cima, el panorama se pone realmente feo y lo más probable es que, en sentido figurado, te lleves un buen puñetazo en la boca.
O en el cuello, en el caso de Acosta. Al piloto español le dolía mucho después del primer día de test en Sepang, ya que no está acostumbrado a frenar a más de 320 km/h unas cien veces al día. Como era de esperar, la musculatura de Acosta terminó acostumbrándose, así que a partir de ahora es probable que sean los rivales del doble campeón del mundo de Moto3 y Moto2 quienes tengan un motivo más para preocuparse.
El objetivo de Acosta, por supuesto, es conquistar la misma cima que solo tres pilotos han logrado en más de 75 años de grandes premios de motociclismo. Phil Read, Valentino Rossi y Marc Márquez son los únicos hombres que han ganado los campeonatos del mundo de 125cc/Moto3, 250cc/Moto2 y 500cc/MotoGP.
Ése es el verdadero olimpo del motociclismo: un lugar solo al alcance de los elegidos entre los mejores.
Muchos pilotos ganan carreras de Moto3 y de ellos bastantes también lo consiguen en Moto2, pero solo unos pocos suben a lo más alto de un podio de MotoGP.
De hecho, en los márgenes de pista de cualquier circuito del Mundial se pueden encontrar pequeños fragmentos de fibra que han ido dejando las motos accidentadas de un montón de pilotos que arriesgaron su vida y su integridad física tratando de llegar a lo más alto.
Ninguno de los cinco últimos campeones del mundo de Moto3 ha ganado una carrera de MotoGP y solo uno de los cinco últimos campeones del mundo de Moto2 ha subido al podio de un GP de la clase reina. En otras palabras, todos ellos se han llevado su puñetazo en la boca, y seguro que no les ha gustado.
Nadie lo sabe con certeza, pero Pedro Acosta parece preparado para recibir ese golpe y seguir adelante, un poco ensangrentado, quizá, pero sin menoscabo alguno en su determinación.
El entusiasmo por Acosta se ha extendido por todo el paddock y más allá desde que el piloto de 16 años ganase el Gran Premio de Doha de 2021 en Moto3 saliendo desde el pitlane, debido a una infracción en la sesión clasificatoria. A mitad de carrera rodaba undécimo, pero ganó igualmente.
«Veía que me acercaba al grupo de cabeza», cuenta el propio Acosta, «y pensaba: “vale, hoy es el día en el que hay que arriesgar. Si me caigo, bueno, así es la vida, pero si gano, me convertiría en un héroe”». Y en héroe acabó convertido.
Acosta asegura que su mayor virtud está en sus «enormes cojones», y no miente. Cal Crutchlow, probador de Yamaha, rodó tras él bajo la llovía del llamado «shakedown» en Sepang, la primera salida de Acosta en MotoGP sobre mojado: «joder, el chaval tiene cojones», aseguraba el británico.
Pedro Acosta: «Estamos llegando, estamos en el camino, estamos mejorando»
Por supuesto, Acosta tiene mucho más que eso, porque la valentía por sí sola no te lleva muy lejos en el motociclismo (más bien suele llevarte al hospital). Tiene un enorme talento natural, una inteligencia impresionante, una gran determinación y la fanfarronería de alguien que sabe adónde va y disfruta de verdad en el camino.
Su frialdad y madurez, tanto en la pista como delante de la jauría de periodistas que persigue cada una de sus declaraciones, son alucinantes. Hablar con este chico de 19 años es como hacerlo con un hombre de 35. Esto es algo que se suele decir de todos los grandes: parecen más maduros para su edad y se desenvuelven con total altura sin aparente esfuerzo. Ese es el tipo de cerebro que se necesita para ganarse la vida a 320 km/h: uno que cuente con un enorme ancho de banda que haga frente a miles de señales distintas, todo ello mientras se desliza sobre el borde del precipicio.
Acosta terminó el test de Sepang en novena posición, a seis décimas del primer clasificado y campeón en título Pecco Bagnaia, y a algo más de un segundo del récord de la pista. También resultó ser el segundo piloto más rápido de KTM/GASGAS, solo cuatro centésimas por detrás de Brad Binder, el piloto que ha sido número uno de KTM prácticamente desde que llegase a MotoGP.
No tuvo una sola caída en los tres días, lo que sugiere que también tenía las cosas bajo control (es cierto que tuvo una salida de pista durante el shakedown). En realidad, los test no deberían consistir en arriesgarlo todo por una vuelta rápida para sentirte mejor cuando veas la lista de tiempos, sino en aprender a prepararte para todas las eventualidades a las que te enfrentarás durante los fines de semana de competición y en las propias carreras, donde, por ejemplo tendrá que pilotar con neumáticos degradados.
«Apretar con los neumáticos gastados, no significa que vayas a ser más rápido», afirma. «Si eres agresivo, aparecen el anti-wheelie y el control de tracción, la moto comienza a temblar y se hace mucho más difícil pilotar, así que terminas rodando más lento porque empleas más energía luchando contra la moto. Hay que entender que se debe pilotar más con la cabeza que con el corazón. Estamos llegando, estamos en el camino, estamos mejorando», añade.
¿Qué esperar de la primera carrera en Qatar el mes que viene?
Acosta tiene gente muy buena alrededor que le presionará, pero poco a poco. Sus simulaciones de carrera en Sepang fueron rápidas, pero correr de verdad será distinto. Lo importante no es Qatar, sino el resto de este año, y el siguiente, y el siguiente.
Quizá merezca la pena hacer una comparación con el último piloto que ha conseguido ganar la triple corona del motociclismo: Marc Márquez. En 2013, el seis veces campeón de MotoGP terminó los test de Sepang con el tercer mejor tiempo, a tres décimas de la cabeza, pero entonces la competición estaba menos reñida, había menos motos de fábrica y las máquinas en sí eran menos complicadas.
Acosta irá siendo más y más rápido, de eso no hay duda. De momento, ya tiene una manera fácil de conseguirlo: ¡comer pasteles! Bueno, quizá no dulces, pero sí necesita más músculo para pilotar una MotoGP, porque el músculo pesa.
«Peso cuatro kilos más que el año pasado, así que estoy en 63 y quiero llegar a los 65 kilos», dice sonriendo.
No esperes demasiado de Acosta en Qatar, pero no dejes de observar cómo irá mejorando.
Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.
Foto de apertura: Acosta ha estado impresionante en el primer test oficial en Sepang, tanto en ritmo como en vuelta rápida. Foto: GasGas Tech3.