MotoGP Qatar 2023: neumáticos defectuosos y malos modales en el desierto.

El épico duelo por el campeonato de la temporada 2023 se decidió seguramente el pasado domingo por la noche, cuando al aspirante al título Jorge Martín le tocó un neumático trasero en mal estado. Por otra parte, en MotoGP se debería reflexionar sobre por qué los pilotos pierden los nervios…

21 de noviembre de 2023.

Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto

Cuando quieres aprender de verdad sobre las carreras, Danilo Petrucci, ganador de dos GG.PP. de MotoGP, te puede contar más que la mayoría: «Los neumáticos son la única parte de la moto en la que es difícil calcular algo, porque no son una parte mecánica, sino una parte química», asegura el italiano.

Y esa es la clave.

Por eso, es muy probable que el Campeonato del Mundo de MotoGP de 2023 se haya decidido el domingo pasado en Qatar, aunque el golpe de gracia aún deberá a esperar a Valencia el próximo fin de semana.

Hay quien dice que los neumáticos son como los pasteles, ya que se hornean. Ni se mecanizan ni se forjan, así que los neumáticos defectuosos siempre han existido en las carreras, incluso en los comienzos del Mundial hace 75 años.

El Mundial de MotoGP en 1950 (o 500, si lo prefieres) se decidió por unos neumáticos defectuosos cuando al piloto oficial de Norton, Geoff Duke, se le estropearon dos gomas de Dunlop. Aquello dio el título a Umberto Masetti, de Gilera, que corría con Pirelli.

La verdad es que ha sido una tremenda decepción que los dos aspirantes al título se hayan visto condicionados por neumáticos defectuosos en la penúltima prueba, justo en el momento en que el campeonato se acercaba a su momento más interesante.

Pecco Bagnaia y Jorge Martín podrían haber tenido problemas en cualquier sesión de entrenamientos, pero no, los dioses no estuvieron por la labor el pasado fin de semana y Bagnaia tuvo su problema de neumáticos en la Sprint del sábado, y a Martín le llegó su propia odisea con ambas gomas en el GP del domingo.

Tenía muchas ganas de un enfrentamiento final en Valencia con solo unos pocos puntos entre los dos: salida y que gane el mejor.

No recuerdo haber estado tan emocionado por un final de campeonato desde aquel inolvidable día de octubre de 2006 en el que Valentino Rossi se enfrentó cara a cara con Nicky Hayden en Valencia.

En cambio, ahora estamos bastante seguros de lo que va a pasar, a menos que vuelva a ocurrir algo raro. Aunque Martín gane las dos carreras, Bagnaia conservará el título si logra el quinto puesto en ambas salidas.

Di Giannantonio describió su primera victoria en MotoGP como «una redención», pero, ¿será suficiente para mantenerse en la clase reina de MotoGP en 2024?

Sin embargo, aquella carrera en Valencia de 2006 demostró que nada es seguro en la categoría reina del motociclismo, porque en realidad los pilotos que aspiran al título están en la cuerda floja y solo hace falta el más mínimo paso en falso para caer al vacío.

Rossi aventajaba a Hayden en ocho puntos. Probablemente, los únicos que pensaban que Hayden podría ganar el título eran la familia de Hayden, el equipo de este y el propio Nicky. Pero Rossi se cayó, posiblemente por culpa de un neumático delantero en mal estado, y Hayden se proclamó campeón.

De hecho, Bagnaia estuvo a punto de sufrir su propio desastre y perder 20 puntos el domingo por la noche, cuando a tres vueltas del final lanzó su contraataque sobre Fabio Di Giannantonio. Bagnaia fue absorbido por el vacío creado por la carga aerodinámica de la Ducati de Gresini cuando llegaban a la curva 1, lo que le hizo perder capacidad de frenada.

«Me he asustado, porque en el momento he pensado: “Vale, voy a impactar con él y esto va a acabar en desastre”, pero finalmente he conseguido hacer derrapar la moto, lo que me ha ayudado a accionar más aún los frenos», confesaba Bagnaia. «¡En las tres últimas vueltas he rodado muy lento y con miedo!».

Fuente vídeo: Twitter DAZN España

Por si fuera poco, el próximo fin de semana también existe el riesgo de que Bagnaia o Martín infrinjan la norma sobre presión de neumáticos y reciban una penalización de tres segundos, lo que podría tener un alto coste en Valencia, donde el año pasado los cuatro primeros clasificados quedaron separados por 1,9 segundos.

Al mismo tiempo, cualquiera que sea el piloto que gane la corona de este año, en la septuagésima quinta e histórica temporada del campeonato, se lo habrá merecido. Hasta ahora, Bagnaia ha ganado seis GG.PP. frente a los cuatro de Martín, mientras que este ha ganado ocho carreras Sprint frente a las cuatro de Bagnaia.

Su duelo ha resultado fascinante porque son personas muy distintas pilotando la misma moto, lo que ha amplificado las diferencias de sus caracteres y técnicas de pilotaje.

La primera se puso de manifiesto en Qatar.

Cuatro vueltas para el final y Di Giannantonio toma la delantera sobre Bagnaia, que está a punto de sufrir su mayor susto del año.

Bagnaia era todo serenidad, como si tuviera Valium corriendo por las venas. Después de la Sprint nos contó que había corrido con un neumático defectuoso sin decirnos que había corrido con un neumático defectuoso.

«En cuanto he acelerado he comenzado a derrapar por todas partes, algo completamente distinto al resto del fin de semana. Esto siempre puede pasar, pero tuvimos mala suerte de que sucediera en carrera».

Martín fue mucho menos diplomático tras la carrera del domingo. Y es comprensible, porque mientras Bagnaia perdió unos potenciales siete puntos extra en la Sprint, Martín perdió otros potenciales 17 puntos extra en el GP.

«Se ha visto que en la salida se me ha girado la moto, así que podéis entender lo que ha pasado: el neumático trasero no funcionaba bien», dijo el ex campeón del mundo de Moto3, que se puso tan de lado cuando soltó el embrague que casi pierde el control. «Estoy muy decepcionado por que el campeonato se decida por un neumático en mal estado. He sufrido mucho: No podía parar la moto, no podía girar, no podía acelerar, era como pilotar en agua».

Martín no solo tuvo problemas con el neumático trasero. También los tuvo con el delantero. ¿Cómo es posible?

Bueno, posiblemente porque su cuerpo técnico asumió que estaría en la parte delantera del pelotón con aire más fresco, por lo que ajustaron la presión de su neumático delantero más alta para evitar ir bajo de presión y recibir una penalización. En lugar de eso, su derrapada inicial le dejó metido en el pelotón, rodeado de otras motos, lo que abrasó su neumático delantero al elevar la temperatura y presión hasta que el perfil de la goma cambió, se redujo su huella y, por tanto, también el agarre.

Una vez más, esa es la razón por la que la regla de presión de los neumáticos de MotoGP es tan nefasta: lo pone todo en manos de la Providencia.

En el caso de Di Giannantonio, al que nadie habría considerado un potencial ganador de MotoGP el año pasado, no había nada que temer. Durante su temporada de debut en la clase reina solo había terminado una vez entre los diez primeros (octavo en Alemania), mientras que en la mayoría de las ocasiones no había conseguido acabar en posiciones de puntos.

La asombrosa victoria de Martín en la Sprint le situó a solo siete puntos de Bagnaia, pero apenas 24 horas después su alegría había tornado en rabia.

Es impresionante la diferencia que puede haber entre un año y otro con un cambio de ingeniero de pista. A finales del año pasado, a Di Giannantonio se le caían las lágrimas tras su primera sesión de entrenamientos con el exjefe de equipo de Suzuki, Frankie Carchedie, porque por fin veía la luz al final del túnel.

Durante esta temporada, el que fuera ganador de carreras en Moto2 ha ido aumentando su velocidad hasta convertirse en un habitual de las primeras posiciones. En Japón hizo su primera salida desde la segunda línea de parrilla, en Indonesia terminó a las puertas del podio y en Australia logró por fin su primer cajón, por lo que su victoria en Qatar no ha sido producto de la casualidad.

«Cuando Frankie se unió a nuestro equipo, empezamos a trabajar muy estrechamente, así que carrera a carrera hemos ido afianzando este nivel de rendimiento», aseguraba el italiano de 25 años. «Hoy hemos planificado cada vuelta y todo ha salido según lo previsto. Es un momento increíble y estoy súper agradecido».

«¡Estaba gritando bajo el casco, fallaba en todas las curvas y hacía estupideces!».

El gran susto de Bagnaia en la curva 1 dio a Di Giannantonio una ventaja de 3,6 segundos al inicio de la última vuelta, así que sabía que la carrera estaba ganada. Algo que estuvo a punto de ser su perdición.

«¡Mi última vuelta ha sido una mierda!», se reía Di Giannantonio. «He visto que tenía una gran ventaja, así que gritaba bajo el casco, fallaba en todas las curvas y hacía estupideces. Ha sido una explosión de emoción. Después de cruzar meta y he empezado a gritar y a llorar. Daría todo lo que tengo por revivir ese momento para siempre».

Di Giannantonio fue el octavo ganador distinto de 2023 y, sin embargo, sigue en paro para 2024. Su única esperanza es que el equipo VR46 de Valentino Rossi le contrate para ocupar el hueco dejado por Luca Marini, que el domingo logró su segundo podio en MotoGP y parece seguro que fichará por el equipo Repsol Honda. Sin embargo, en el VR46 están muy interesados en Fermín Aldeguer, el nuevo gran valor de Moto2, que culminó en Qatar su propio hat-trick de victorias en la categoría intermedia.

Martín se vio condicionado por un neumático trasero defectuoso: su décima posición fue el peor resultado del español en una carrera GP desde la de Austria el año pasado, cuando tuvo una caída y pudo reincorporarse a la carrera.

Di Giannantonio no fue el único que dejó que sus emociones se desbordaran en el desierto. El día anterior, Aleix Espargaró protagonizó un grotesco incidente con Franco Morbidelli. Tuvieron un encontronazo en la pista durante la FP2, pero Espargaró se puso como una fiera y terminó dando un manotazo en el casco de Morbidelli.

Uno no puede imaginarse dos personalidades más distintas en la parrilla de MotoGP: Morbidelli tiene un carácter tan tranquilo que más bien parece budista, mientras que Espargaró va cortando encendido, ya sea de alegría o enfado, y esta vez rebasó todos los límites. Aunque lo que hizo no fue peligroso, sí fue una tontería.

El español fue sancionado con seis posiciones en parrilla y una multa de 10.000 euros por conducta antideportiva. Bastante justo.

Sin embargo, solo 45 minutos más tarde se produjo otro desagradable incidente entre dos pilotos. Iker Lecuona rodaba por la trazada buena en los últimos momentos de la Q1 cuando Enea Bastianini se lo encontró en una vuelta que probablemente le habría hecho pasar a la Q2, algo que habría cambiado por completo el fin de semana del ganador de Sepang y le habría dado la oportunidad de conseguir una nueva victoria.

Bastianini no embistió a Lecuona por poco. La diferencia de velocidad era tal que, si lo hubiera hecho, habrían tenido un grave accidente. Finalmente, Lecuona fue sancionado con tres puestos en la parrilla, una penalización mucho menor que la de Espargaró.

Entonces, ¿Qué es más importante en las carreras de motos, la seguridad o la deportividad? Seguramente sea una cuestión que ni siquiera debería plantearse.

El Mundial de MotoGP parece querer dar una imagen de gran deportividad. Sin embargo, ¿es eso lo que realmente necesita?

MotoGP no es como la Fórmula 1, como el tenis o como el golf, y tampoco como la petanca. Es puro rock & roll, es boxeo entre pesos pesados, un combate de gladiadores. O como alguien dijo en las redes sociales el fin de semana: «Los pilotos de MotoGP están como un cencerro».

El motociclismo es un deporte complicado, agresivo, despiadado y en ocasiones mortal, así no deberíamos esperar que unos luchadores se comporten como bailarinas.

Aleix Espargaró hizo una travesura en Qatar y recibió el correspondiente castigo por ello.

A lo largo de los años ha habido varias salidas de tono de los pilotos, como cuando Alan Carter le propinó un puñetazo a un comisario tras caerse en el GP de Gran Bretaña de 250cc de 1986, cuando Hans Spaan golpeó a Fausto Gresini durante el GP de Australia de 1990 o cuando Casey Stoner le hizo lo mismo a Randy de Puniet durante los entrenamientos del GP de Francia de 2011.

Incluso ha habido ocasiones en las que yo mismo he deseado que un piloto golpeara a otro. El ejemplo más claro tuvo lugar en los entrenamientos del GP de República Checa de 2004, cuando Max Biaggi realizó una infame maniobra sobre Neil Hodgson. Después de la sesión, el británico irrumpió en el garaje del italiano y tengo que admitir que le grité a la tele: «¡Vamos, dale, ¡siempre está haciendo la misma mierda!». Lamentablemente, Hodgson no lo hizo.

No pretendo disculpar lo que hizo Espargaró, simplemente trato de explicar por qué pueden pasar estas cosas.

Estos tipos están fuera de sí por el efecto de la adrenalina. Yo mismo he pasado por eso, cuando te calientas en la pista puede pasar cualquier cosa. Recuerdo haber reaccionado mal con otros pilotos y con comisarios a lo largo de lo que fue mi trayectoria, pero eso solo ocurre porque tu cerebro está en ese momento en modo de lucha a muerte.

Como dijo Marco Simoncelli: «Durante la carrera matarías a los demás pilotos». Y no bromeaba, es literalmente lo que admiten sentir muchos de ellos.

Al mismo tiempo, los pilotos de MotoGP de hoy en día están sometidos a mayor presión que nunca. Hay más grandes premios y los seis últimos se celebran en siete fines de semana repartidos en cuatro continentes, y además con el doble de carreras.

Las motos también son más rápidas y complicadas que nunca, y las carreras están más disputadas, por lo que los pilotos tienen que asumir más riesgos de los que habían asumido hasta ahora. Y por eso también hay más pilotos lesionados que en el pasado.

En lo que va de temporada, el número de pilotos que se han perdido carreras de GP por lesión casi se ha TRIPLICADO con respecto al año pasado, y casi la mitad de esas lesiones se han producido en carreras al sprint.

Irónicamente, Espargaró recibió otro castigo durante la Sprint de Qatar al ser arrollado por Miguel Oliveira. La caída le produjo una pequeña fractura en la parte superior del peroné izquierdo, lo que le obligó a retirarse del GP porque le dolía mucho la pierna y el pie se le había entumecido.

No es de extrañar que Bagnaia me dijera hace un par de carreras que los pilotos de MotoGP de hoy van a tener trayectorias deportivas más cortas que la generación anterior.

Por lo tanto, sólo digo una cosa: Los responsables de estas situaciones no deberían sorprenderse si ocurre algo malo. Si exprimes a los pilotos, acaban desbordados.

Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.

Foto de apertura: Salida de la Sprint: Martín arranca bien y marcha camino de su sexta victoria en las últimas siete carreras cortas. A Bagnaia le había tocado un neumático defectuoso, pero sin duda fue mejor para él que ocurriera el sábado en lugar del domingo.

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