MotoGP Indonesia 2023: Después de 14 carreras sin un solo error, tarde o temprano tenía que llegar

Jorge Martín se hizo con el liderato de MotoGP el sábado y lo perdió el domingo, cuando Pecco Bagnaia logró la que posiblemente haya sido su mayor victoria. Analicemos qué pasó en Mandalika, donde además disfrutamos de más adelantamientos.

16 de octubre de 2023.

Autor: Mat Oxley / Traducción: Venancio Luis Nieto / Fotos: Dorna Sports.

¡Menudo fin de semana! ¿Cuánto pueden cambiar las cosas en tres días?
Todos nos podíamos imaginar que las últimas carreras del Mundial de MotoGP en 2023 iban a convertirse en una persecución de Jorge Martín sobre el campeón en título Pecco Bagnaia, pero nadie esperaba que intercambiaran sus papeles dos veces en el espacio de 24 horas, que es lo que ha pasado en Mandalika.

El sábado Martín estuvo imparable, una fuerza de la naturaleza como lo había sido en los tres grandes premios anteriores en los que había ganado cinco de las seis carreras y terminado segundo en la otra, el GP de la India, cuando se desplomó en el pitlane por agotamiento debido al calor.

Se recuperó de una caída matinal en la sesión de clasificación de Mandalika que podría haber arruinado todo su fin de semana, como ocurrió en Assen. Lejos de rendirse, se apresuró a volver a su garaje, se subió a su segunda moto equipada con un neumático delantero duro (no es el neumático idóneo para ello, pero necesitaba reservar sus gomas blandas para la carrera sprint y el GP del domingo), y se colocó en la segunda línea de parrilla, lo que por sí solo no es cualquier cosa.

Siendo cuarto tras la primera vuelta de la carrera sprint, nada iba a detenerle. Sólo tenía 13 vueltas en una pista en la que se supone que es muy difícil adelantar debido al trazado y a una superficie polvorienta más allá de la línea ideal, pero se abrió paso entre sus rivales como si no estuvieran allí y dejó atrás a todos cuando iba llegando el final. Estuvo en modo Martinator a tope.

«Es difícil adelantar aquí porque sólo tienes un metro y medio de trazada limpia, pero paso a paso los he adelantado a todos», declaró entonces.

¿Qué se siente al liderar el campeonato por primera vez?

«Es increíble», contestó. «Es como un sueño y por eso estamos aquí. Pero mi mentalidad seguirá siendo la misma: tengo que atacar. Siento que la presión es para Pecco…».

El equipo Ducati sabe que está siendo testigo de la que probablemente haya sido la mayor victoria de Bagnaia, justo por delante de Viñales y Quartararo.

No se equivocaba, porque Bagnaia tuvo una pesadilla de sábado. De hecho, su tormento había comenzado el viernes por la tarde, cuando no logró entrar directamente en la Q2 por primera vez en casi seis meses. ¿Por qué? Porque su Ducati no se adaptaba al nuevo neumático blando trasero que ofrecía demasiado agarre, una goma necesaria para rodar rápido a una vuelta en Mandalika.

«Con el nuevo blando mi moto se vuelve demasiado agresiva, muy nerviosa y es muy difícil manejar el acelerador», confesaba.

Sin embargo, no estaba preocupado. Todavía.

«En Jerez estuve en la Q1 y ganamos la carrera, así que no es para tanto. El problema viene de la electrónica, que es algo que hay que ajustar. Estoy seguro de que va a ser fácil mejorar. Si fuera un problema con la puesta a punto [del chasis], seguro que sería más complicado».

Pocas veces se había visto tan deprimido el lado de Bagnaia en el garaje de Ducati.
Martín estaba a otra cosa y olía la sangre: «Es un primer error», aseguraba.

Y Martín estaba en lo cierto. La sesión clasificatoria del sábado por la mañana resultó otro desastre para Bagnaia. No consiguió estar entre los dos primeros en la Q1 para colarse en la Q2, siendo superado por su compañero de equipo Enea Bastianini que regresaba de una larga baja por lesión. Bagnaia terminó la clasificatoria en decimotercera posición. ¡En la quinta línea de parrilla

Pocas veces se había visto tan deprimido el lado de Bagnaia en el garaje de Ducati.

La carrera al sprint no fue mucho mejor. Bagnaia utilizó el trasero blando, como todos los demás, y con él no llegó a ninguna parte. Completó la primera vuelta en undécima posición y la última en la octava, con la suerte de que Marc Márquez, Aleix Espargaró y Brad Binder habían caído rodando por delante de él.

Martín lideraba ahora la clasificación de MotoGP por primera vez en su vida, con siete puntos de ventaja. Apenas cinco carreras antes, Bagnaia tenía una ventaja de 62 puntos. Era un cambio de papeles respecto a 2022, cuando el italiano había estado a un millón de kilómetros de Fabio Quartararo mediada la campaña.

«Estoy cabreado», confesaba sonriendo mientras hablaba, demostrando que no se podía quitar la cuestión de la cabeza.

Martín parecía imparable camino de su séptima victoria en cuatro fines de semana, hasta que todo se torció.

¿Por qué no había sido más agresivo Pecco? ¿Quizá porque había un campeonato y probablemente un par de millones de euros en primas en juego?

«Salir desde atrás es difícil, a menos que seas muy agresivo y saques a otros pilotos de su trazada», confesó. «Se puede adelantar así, pero no es mi estilo y nunca lo ha sido», añadía.

Y entonces llegó el domingo… Veintisiete vueltas bajo un calor sofocante, con posiblemente la temperatura de pista más alta de la historia de MotoGP: casi 60 ºC. No es de extrañar que haya habido tantas caídas el viernes y el sábado: veinte en total; casi el doble que en Motegi, donde llovió. Los pilotos perdían la adherencia en el tren delantero cada dos por tres debido a la estrecha línea de la trazada y posiblemente también por las altas temperaturas y presiones de los neumáticos. Todos rodaban en el filo de la navaja cada vuelta, en cada curva.

Cuando se apagó el semáforo, Martinator salió a tope de nuevo desde la segunda línea para liderar en la curva 1 y escapar a continuación. Maverick Viñales intentó seguirle, pero le resultó una tarea imposible.

Martín estaba en trance como lo había estado en Misano, Buddh y Motegi. En un nivel distinto al de los demás. A veces era tres o cuatro décimas más rápido que el resto de la parrilla, estaba en su propia carrera. En la vuelta 10 tenía 2,5 segundos sobre el siguiente clasificado. Básicamente, tenía la carrera ganada.

Entonces llegó la vuelta 13. Llegó a la curva 11 y se fue al suelo. Se levantó, vio que la moto estaba destrozada, se sujetó la cabeza con las manos e hizo el paseo de la vergüenza saliendo a pie de la puzolana.

Había perdido el liderato del campeonato, apenas 24 horas, un minuto y diez segundos después de haberlo conseguido.

«Cuando vi “+2,8” me quedé muy sorprendido y pensé: “Vale, quizá ahora es el momento de mantener la calma”. Luego me he pasado un metro en la curva 10, donde estaba un poco sucio, así que cuando he entrado en la 11 he perdido la rueda delantera. He cometido un error. Son cosas que pasan», aseguró quitándole importancia.

Bezzecchi fue el héroe del fin de semana: a pesar de una clavícula rota, se impuso a Binder y Miller por el quinto puesto.

El neumático delantero de Martín había cogido algo de suciedad al acelerar en la curva 10, a derechas, y eso fue todo lo que hizo falta para perder drásticamente el agarre al entrar en la curva 11, también a derechas.

«Quedaban 14 vueltas, así que seguía concentrado en ser rápido y sentirme a gusto con el blando delantero (la opción de la mayoría de la parrilla). Pero llegó la curva 10 y me caí. Después de 14 carreras sin un solo error, tarde o temprano tenía que llegar. Y ha sido aquí».

«Creo que he hecho una carrera increíble hasta la caída. En este momento soy el más rápido, así que tengo que estar tranquilo. Aún quedan diez carreras, queda mucho camino por recorrer», aseguraba.

Antes del fin de semana, cuando Martín estaba a tres puntos de Bagnaia, había dicho a la prensa que es mejor ser cazador que presa.

«Ahora vuelvo a ser el perseguidor, así que espero que Pecco esté un poco asustado», sonrió.

Lo dudo.

Si la forma en que Martín le fundió los plomos a la parrilla entera fue impresionante, qué se puede decir de la remontada de Bagnaia desde la decimotercera posición de salida hasta la victoria.

De hecho, se trató de un hecho histórico. La última vez que alguien ganó una carrera saliendo tan retrasado fue hace 17 años, cuando Marco Melandri ganó el GP de Turquía en 2006 partiendo desde la decimocuarta plaza en parrilla.

Hacer esto en una pista de una sola trazada buena, después de dos días para olvidar, resultó muy especial. Una vez más, Bagnaia ha demostrado que no se desmorona bajo presión. Todo lo contrario. Se envalentona.

Y toda esa charla sobre no sacar a otros pilotos de su trazada y tal… Bueno, pareció más bien que se había ido a dormir el sábado por la noche como el Dr. Jekyll y se había despertado el domingo por la mañana como Mr. Hyde. En la primera vuelta adelantó a siete pilotos, incluido Aleix Espargaró, con el que llegó a tener una colisión.

Las últimas vueltas estuvieron muy reñidas: Bagnaia pasó a Viñales fácilmente, pero Quartararo no tenía moto para hacer lo mismo.

Sin duda, se debió sentir fuerte porque era la primera vez que estaba en plena forma desde Le Mans, cuando tuvo aquella caída seguida de un rifirrafe con Viñales. Una vez superadas sus lesiones tuvo ese tremendo highside en Barcelona tras el que Brad Binder le pasó por encima.

«Este fin de semana ha sido el primero sin problemas con la pierna. Ha sido un periodo muy difícil, nos costaba conseguir resultados, así que necesitábamos esta victoria para volver a sentirnos así», confesaba.

El ambiente en el garaje de Bagnaia no podía ser más distinto al día anterior. El director del equipo, Davide Tardozzi, y el director deportivo de Ducati, Paolo Ciabatti, estaban tan frenéticos en sus celebraciones que parecía que les iba a dar algo en cualquier momento.

«Después de la caída de Jorge era muy importante ganar la carrera y no cometer errores, porque era muy fácil perder la cabeza», añadía Bagnaia. «Tenía sustos constantemente porque no se podía correr con el blando delantero; me costaba un poco con el duro, pero era la mejor opción».

El cambio crucial respecto al sábado fue utilizar el medio trasero porque, afortunadamente para Bagnaia, algunos pilotos acabaron la carrera sprint a 13 vueltas con ampollas en el neumático, hasta el punto de que Michelin dijo a todos que no utilizaran el blando para la carrera del domingo. El neumático medio trasero hizo que su Desmosedici resultara más suave y fácil de manejar.

Cuando Bagnaia aterrizó en la isla de Lombok, a 50 km al este de Bali, lideraba el campeonato con tres puntos de ventaja. El sábado por la noche se encontraba ocho por detrás de Martín. El lunes, cuando subió al avión con destino al GP de Australia en Phillip Island el próximo fin de semana, tenía 18 puntos de ventaja. Ha sido como una montaña rusa.

¿Y qué hay de todos los adelantamientos que hemos visto? Puede que me equivoque, pero parece que en las últimas carreras ha habido más adelantamientos que desde hace algún tiempo. Ciertamente los hubo en Mandalika, donde, por todo tipo de razones, no debería haberlos habido. ¿Qué está pasando?

La controvertida normativa sobre presión mínima de neumáticos debía haberse introducido al comenzar esta temporada, así que los ingenieros de los equipos habían estado trabajando a marchas forzadas desde los test de pretemporada para conseguir de alguna manera que el neumático delantero funcione en ese estrecho y surrealista margen entre 1,88 bares (el mínimo permitido) y 2,1 bares, presión ésta a partir de la cual la huella del neumático disminuye, el agarre se reduce y lo más probable es que el piloto termine sufriendo una caída.

Quartararo consiguió su primer podio de domingo desde el GP de las Américas con una bonita carrera. Nótese el tratamiento de las llantas con dispersante térmico plateado.

Mientras tanto, los pilotos han estado haciendo su propio trabajo en este tema, no sólo tratando de sobrevivir a 2,1 bares o más, sino también intentando rodar rápido a pesar de la falta de agarre. Un piloto me dijo hace poco: «Ya me he acostumbrado a que se bloquee el freno delantero en la entrada de las curvas».

Esto nos recuerda que estos pilotos poseen habilidades de otro mundo. La capacidad de adaptar su pilotaje para sortear problemas que probablemente harían que cualquiera de nosotros se matase directamente, como es el bloqueo del neumático delantero a 300 km/h, es casi sobrenatural.

Y no sólo han aprendido a lidiar con menos agarre yendo más rápido que nunca, sino que también han aprendido nuevas formas de adelantar: no sigas al piloto de delante buscando un adelantamiento, porque la estela abrasadora de su moto sobrecalentará tu neumático delantero y no tendrás suficiente agarre en el momento de la verdad.

«Hay que ser listo y preparar la maniobra dos o tres curvas antes» - Jorge Martín

Al parecer, tienes que planificar cuidadosamente tu ataque mediante una determinada secuencia de curvas. Te quedas un poco atrás y dejas un pequeño hueco que luego utilizas en dos o tres curvas para aproximarte a tu presa más rápido cuando estés en el lugar elegido para el adelantamiento, de modo que puedas ponerte en paralelo durante la frenada y robar la trazada por el interior.

Eso es exactamente lo que hizo Martín el sábado. «Tienes que ser muy listo, prepararte muy bien dos o tres curvas antes del punto de adelantamiento», dijo. «Eso es lo que hice y funcionó».

Los ingenieros y especialistas en neumáticos del equipo también han trabajado duro en esta cuestión. Han adaptado el reparto de pesos de la moto para reducir la tensión en el neumático delantero y cada fin de semana dedican muchas horas al análisis de datos para elegir la presión de salida correcta, de modo que la temperatura y la presión no se disparen dejando a su piloto en una posición de desventaja. Esto puede significar empezar con una presión muy baja, tan baja como 1,4 o 1,5 bares.

En Mandalika, algunos equipos hicieron un trabajo perfecto en este aspecto. Otros no. Después se supo que más pilotos que nunca habían corrido con el neumático delantero por debajo del mínimo durante más de la mitad de la carrera: Marco Bezzecchi, Aleix Espargaró, Franco Morbidelli y Augusto Fernández.

Fabio Di Giannantonio, piloto de Gresini, ha realizado una magnífica carrera que terminó en cuarta posición. Joan Mir y Marc Márquez (Repsol Honda) volvieron a quedar fuera por caída.

Todas eran primera infracción, así que se libraron con una advertencia. La próxima vez serán penalizados. La próxima temporada cualquier piloto por debajo del límite será descalificado.

Espargaró merece una mención especial. La Aprilia fue la mejor moto en Mandalika. A la RS-GP le van muy bien los circuitos fluidos, donde no hay demasiadas frenadas y aceleraciones fuertes, así que Espargaró y su compañero Viñales tuvieron un gran fin de semana.

El de Espargaró empezó a torcerse cuando se fue al suelo en la carrera al sprint al intentar adelantar a Binder y llevarse por delante al sudafricano. Se disculpó por el error cometido, pero seguía teniendo grandes esperanzas para el domingo.

«Creo que puedo ser más rápido que Martín y escaparme», llegó a decir.

Y entonces, inexplicablemente, eligió el trasero blando, que (sorpresa, sorpresa) no le duró ni media carrera. Terminó a medio minuto de Viñales, que heredó el liderato tras la caída de Martín, pero que después no tuvo respuesta para la ofensiva de Bagnaia.

Viñales también se vio presionado por Quartararo, que estaba volando bajo al aprovechar la velocidad de paso de la Yamaha en curvas rápidas. El campeón de 2021 no tardó en alcanzar a Viñales y tenía ritmo para ir a por Bagnaia en busca de su primera victoria del año.

Sin embargo, en cuanto atrapó a Viñales se vio directamente superado. La M1 no tiene la tracción necesaria a la salida de las curvas ni la potencia para atacar a la Aprilia o la Ducati. Hemos oído esa historia antes, pero ahí va de nuevo…

«Cuando ruedo solo puedo emplear mi estilo de pilotaje, pero cuando estoy detrás, básicamente, las demás motos se pilotan de forma totalmente diferente a la nuestra, así que no podemos adelantar», explicaba Quartararo. «Necesitamos más potencia para estar más cerca al final de las rectas y aprovechar las frenadas».

Lo siguiente es solo una conjetura, pero si Quartararo hubiera superado a Viñales y llegado a atacar a Bagnaia, las últimas vueltas habrían sido fascinantes, ya que las cosas se suelen poner interesantes cuando un piloto que lucha por la victoria no tiene nada que perder y al otro le ocurre exactamente lo contrario.

Miller, Bezzecchi, Miguel Oliveira y Binder, luchando entre ellos a base de bien.

De todos modos, Quartararo estaba bastante contento porque era su primer podio en domingo desde COTA, en el mes de abril. Esta vez, además, terminó a cuatro décimas del ganador. No a cinco segundos.

Fabio Di Giannantonio se echó a llorar tras lograr su mejor resultado: se hizo con el cuarto puesto a seis segundos del podio. Su mejor resultado anterior había consistido un par de octavos. El piloto italiano de 25 años que disputa su segunda temporada en MotoGP, se ha mostrado muy fuerte en las últimas carreras. Puede que haya perdido su montura en Gresini en favor de Marc Márquez el año que viene, pero resultados como este podrían conseguirle una Honda para 2024.

El resto de la historia de lo ocurrido en Mandalika concierne a los lesionados: “El clan de la clavícula” de Valentino Rossi, Álex Rins, Alex Márquez y Bastianini.

Luca Marini se rompió la clavícula izquierda el mes pasado en la India y el sábado logró su primera pole de MotoGP. Fue segundo en la carrera sprint persiguiendo con ahínco a Martín, y el domingo Binder le eliminó inmisericordemente de la carrera. La velocidad del que fuera ganador de carreras en Moto2 se ha transformado tras un cambio de puesta a punto en los tests de Misano para adaptarse mejor a su desgarbada complexión.

Su compañero de equipo Marco Bezzecchi fue el verdadero héroe del fin de semana. El sábado anterior se rompió la clavícula derecha entrenando en el rancho de VR46. En Mandalika se negó a contar lo que había sucedido, lo que hace pensar en lo peor.

Le pusieron una placa en el hueso el domingo y decidió perderse la ronda en Indonesia, pero cambió de opinión el miércoles para consternación de su madre. El camino hasta Lombok es muy largo, así que el hombro se le inflamó en los diversos vuelos y no llegó hasta el viernes por la mañana, horas antes del primer entrenamiento.

«El dolor está ahí», dijo. «Esperaba tener un poco más, pero sólo porque me dije: ‘Quiero esperar lo peor’. Así, al menos, si es mejor, no es para tanto».

Por increíble que parezca, Bezzecchi fue tan rápido como siempre desde el principio, tuvo una caída contra la clavícula reparada, siguió siendo tan rápido como siempre y anunció que quería luchar por el podio en la carrera al sprint.

Bastianini ha vuelto después de cuatro carreras y ha recordado a todos con su vuelta rápida por qué es piloto oficial Ducati.

«Si me va bien, seguro que el champán es un buen analgésico», bromeaba.

Como siempre, nos hacía reír a todos cada vez que abría la boca.

«Cuando me he caído, me he abrasado el culo para no hacerme daño en la clavícula».

El sábado, de alguna manera, consiguió ese ansiado podio. «El champán era bueno, pero estaba caliente», denunciaba más tarde.

Esto respondía a una pregunta que siempre he querido hacer. ¿Ponen en hielo el espumoso del podio? Obviamente, no. ¡Vaya muermos!

El domingo, Bezzecchi fue quinto justo por delante de Binder, que había recibido dos penalizaciones de long lap, y de Jack Miller. Algo sobrehumano.

Una hora después de la carrera, se presentó para hablar ante a los medios y alguien le dijo que parecía estar bastante fresco.

«Sí», sonrió. «Me estaba tomando una cerveza».

«Me duele mucho el hombro, el cuello y los músculos. Las placas de metal de la clavícula también me producen una sensación extraña», detallaba.

Mención especial para Álex Rins, que apretó los dientes para ser noveno en su primera carrera desde que se «reventó» la pierna derecha durante la carrera al sprint de Mugello. Ni siquiera puede cargar su peso completamente sobre la pierna y aún camina con bastón.

Álex Márquez viajó a Lombok con la esperanza de poder correr después de romperse varias costillas en la India, pero se retiró después de probar el viernes. Así que, seguimos sin tener una parrilla completa esta temporada.

La próxima cita será en Phillip Island, Australia, donde se prevé lluvia y 13 ºC de temperatura el domingo, justo 18 menos que en Mandalika.

Puedes acceder al artículo original en inglés en este enlace.

Foto de apertura: Martín pone orden en sus pensamientos tras desperdiciar una ventaja de tres segundos en el GP de Indonesia. Apenas unas motas de polvo le llevaron al suelo.

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